Canberk Yuksel
18 de septiembre de 2017•Actualizar: 19 de septiembre de 2017
Este lunes, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, dijo en Nueva York que las Naciones Unidas necesitan una reforma estructural para hacerlas más incluyentes y asegurarse de que estén en capacidad de cumplir a cabalidad con su misión frente a la paz mundial.
Erdogan asistió a la ceremonia de inauguración de la Casa Turca, un centro cultural que contará con 32 plantas y que está ubicado en la misma calle de los cuarteles generales de la ONU.
“A pesar de todas sus deficiencias, la ONU sigue siendo la única organización global donde todos pueden hacer oír sus voces y buscar soluciones a sus problemas”, dijo Erdogan.
“Sin embargo, el mundo ya no es el mismo sobre el cual se fundó la ONU”, agregó Erdogan.
El presidente turco aseguró que la estructura del Consejo de Seguridad, el órgano que posiblemente tiene más impacto en la ONU, es injusto. Esto da como resultado una organización global que no es capaz de llevar a cabo sus labores de salvaguardar la paz mundial.
El Consejo está compuesto por 15 miembros, cinco de los cuales son permanentes (aquellos que resultaron victoriosos en la Segunda Guerra Mundial). Un veto emitido por alguno de estos miembros permanentes es suficiente para desbaratar cualquier resolución presentada en el Consejo.
“La ONU necesita ser reformada para poderse adaptar a un mundo cambiante”, aseguró el mandatario, quien explicó que “hoy la reforma de la ONU se encuentra en la agenda. Sin embargo, esa reforma no es lo que nosotros entendemos por la palabra ‘reforma’”.
El presidente turco se refirió a este tema en el marco de la Asamblea General de la ONU, presidida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Trump, quien había hecho de la reforma de la ONU uno de los propósitos de su gobierno, dijo en la reunión que el órgano mundial se ha visto afectado por la “burocracia y malas gestiones”.
Erdogan ha dicho en numerosas ocasiones que “el mundo es más grande que los cinco”, en referencia a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos.
Los países anteriormente nombrados han hecho uso de su poder de veto para defender intereses nacionales, haciendo a la ONU disfuncional frente a las crisis globales.
El ejemplo más reciente es la guerra en Siria, que se ha prolongado por más de seis años y ha cobrado la vida de cientos de miles, además del desplazamiento de millones de personas.
A pesar del sinnúmero de esfuerzos por encontrar un terreno común, Rusia (aliado cercano del régimen sirio) ha protegido al gobierno de Damasco de la presión internacional.