Canberk Yuksel
08 Agosto 2017•Actualizar: 09 Agosto 2017
El secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, expresó este lunes su apoyo a una comisión que hace parte del cuerpo global, encargada de investigar crímenes contra civiles en Siria, un día después de la renuncia de un miembro destacado de esta organización.
Guterres “apoya el trabajo continuo de la comisión como una parte importante e integral del proceso de rendición de cuentas”, aseguró la vocera Stephane Dujarric a periodistas.
Sus comentarios son alusivos a la renuncia de Carla Del Ponte como miembro de la Comisión de Investigación sobre Siria. Su dimisión está relacionada con el sentimiento de frustración por la inacción de la comunidad internacional.
“Renuncio. Los Estados del Consejo de Seguridad no quieren justicia”, dijo Del Ponte a la revista suizo-alemana Blick. “No puedo ser parte de esta comisión que simplemente no hace nada”, agregó.
Del Ponte es conocida como fiscal de los tribunales internacionales en crímenes como los de Ruanda y Yugoslavia.
“Créanme, nunca vi en Ruanda o en ex-Yugoslavia crímenes tan terribles como los cometidos en Siria (…) Yo creí que la comunidad internacional había aprendido de Ruanda, pero no, no aprendieron nada”, añadió.
Guterres está "agradecido" por el servicio de Del Ponte, "su contribución al importante trabajo de la comisión, y por ser una defensora incansable de la causa de rendición de cuentas a lo largo de su carrera", dijo Dujarric.
La Comisión aseguró a través de un comunicado que estaban alertados de su intención de renuncia desde junio, y expresaron su determinación para continuar con su labor.
La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe de Siria (nombre oficial del devastado país en guerra) fue establecida en 2011 por el Consejo de los Derechos Humanos, con el mandato de investigar las acusaciones de violaciones de las leyes de derechos humanos desde marzo del 2011.
La Comisión con sede en Ginebra ha llevado a cabo miles de entrevistas en un esfuerzo para garantizar la rendición de cuentas, independientemente de quien haya perpetrado las violaciones.
La guerra de seis años y medio ha devastado a una nación entera, desplazando a la mitad de sus habitantes y convirtiendo a 5 millones de residente en refugiados, en su mayoría en países vecinos.