Elena Teslova y Emre Gurkan Abay
04 de agosto de 2017•Actualizar: 04 de agosto de 2017
El ministro de relaciones exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, y su homólogo americano Rex Tillerson se reunirán en el 24º Foro Regional de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) en Manila, Filipinas.
Pero mientras los ministros de relaciones exteriores de Rusia y Estados Unidos están listos para reunirse este viernes, por su parte los expertos tienen pocas expectativas sobre los resultados positivos que puedan surgir de este encuentro.
“Hubo varias reuniones y llamadas telefónicas entre los representantes de la nueva administración americana y el Gobierno ruso. Los dos países hablaron sobre ‘negociaciones útiles’ y luego de eso las relaciones empeoraron”, le dijo Fyodor Lukyanov, redactor jefe de la revista Russia in Global Affairs, a la Agencia Anadolu.
Lukyanov aseguró que la atmósfera que rodea las relaciones bilaterales ha sido “terrible”, e incluso “peor”, de cierta manera, que durante la Guerra Fría.
“En mi opinión, esto pasa porque el grado de respeto es mucho más bajo ahora. EE. UU. no respeta a Rusia tanto como respetaba a la Unión Soviética”, añadió.
Las tensiones entre Moscú y Washington aumentaron luego de que este miércoles el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convirtiera en ley un proyecto que impone nuevas sanciones a Rusia por su supuesta intromisión en las elecciones presidenciales de 2016.
Rusia, por su parte, anunció contramedidas, incluyendo el recorte del número de empleados en las oficinas diplomáticas y consulares de Estados Unidos en Rusia, y suspendiendo el uso de una residencia de verano en Moscú.
Moscú también dijo que se reserva el derecho de recurrir a otras medidas.
‘No hay acuerdo’
Evgeny Satanovksy, director del Instituto del Medio Oriente, es pesimista respecto a la posibilidad de que las relaciones mejoren a corto plazo.
“No veo un deseo sincero de América para mejorar las relaciones. El encuentro es más para evitar que las relaciones empeoren”, aseguró Satanovksy.
Alexey Panin, director de la agencia política Urus Advisory, dijo que la desconfianza en Rusia ha crecido por la posición “ambigua” de la administración estadounidense.
“Incluso si Lavrov y Tilleron llegan a algunos entendimientos, no se alcanzará un acuerdo”, aseguró Panin.
Mientras algunos, especialmente en Moscú, se sintieron tentados a ver la elección de Trump como favorable para los intereses rusos, el presidente de Estados Unidos, que había expresado su intención de trabajar con el presidente Vladimir Putin, se ha visto atado por las investigaciones en curso.
De hecho, un comité de inteligencia del Senado, otro de la Cámara de Representantes y el FBI están llevando a cabo investigaciones separadas para definir si hubo una “campaña de influencia” rusa destinada a inclinar las elecciones del año pasado a favor de Trump, y si hubo algún tipo de intervención del actual Gobierno americano.
Sin embargo, la desconfianza hacia Trump no fue tan contundente como la aprobación del Congreso sobre un proyecto que no solo aplica nuevas sanciones a Rusia, Irán y Corea del Norte, sino que también hace más difícil que un presidente estadounidense pueda revertir tanto nuevas como antiguas sanciones.