Safvan Allahverdi
02 de agosto de 2017•Actualizar: 03 de agosto de 2017
Este martes, el Senado de Estados Unidos votó de manera contundente para confirmar a Christopher Wray como nuevo director del FBI.
Wray asumirá la posición vacante, después que Donald Trump despidiera en mayo a James Comey.
El Senado votó 92-5 a favor de Wray, quien fue postulado por Trump en junio.
"El hecho de que todos mis colegas, demócratas y republicanos, dieran su voto afirmativo dice mucho sobre la capacidad de Wray para desempeñar este importante papel como director del FBI y hacerlo con integridad, competencia, profesionalidad y el máximo respeto a la Constitución y al estado de derecho", dijo Chuck Grassley, presidente del Comité Judicial del Senado.
"No podemos pedirle al señor Wray que haga nada más que eso", añadió Grassley.
Wray le dijo al comité durante su audiencia de confirmación que se esforzaría por la independencia en la entidad.
"Si me dan el honor de liderar esta agencia, nunca permitiré que el trabajo del FBI sea impulsado por otros hechos que no estén relacionados con la ley y la búsqueda imparcial de justicia", aseguró Wray.
El despido de Comey, en mayo, se dio en medio de una investigación en curso para definir si la campaña de Trump tuvo algún vínculo con el gobierno ruso, lo que llevó a muchos, incluso a miembros de su propio partido, a cuestionar la razón de ser de la entidad.
A este hecho se suma el silencio y los esfuerzos del Partido Republicano por bloquear la investigación. Para la oposición Demócrata, su destitución no fue más que un intento de obstrucción a la justicia.
Trump aseguró que tomó la decisión basado en la recomendación del Departamento de Justicia, pero también aceptó en una intervención por televisión que "a pesar de la recomendación, de igual manera iba a despedir a Comey".
El Presidente dijo en su carta de despido que Comey le había asegurado en "tres oportunidades diferentes" que no estaba bajo ninguna investigación.
Wray es un abogado que se desempeñó como subprocurador general durante el gobierno de George W. Bush. Anteriormente dirigió la investigación federal de la empresa estadounidense de energía Enron y representó al gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, en un escándalo en el que ayudantes y funcionarios políticos ordenaron el cierre de algunos carriles del puente George Washington que une a Nueva York y Nueva Jersey.