Santiago Serna
02 Agosto 2017•Actualizar: 03 Agosto 2017
El mandatario brasileño Michel Temer enfrenta este miércoles un paso decisivo para su futuro, cuando el Parlamento decida en votación si acepta la denuncia de la Fiscalía sobre supuestos actos de corrupción por el caso “Lava Jato”. Temer asumió el poder hace un año tras la revocatoria de Dilma Rousseff.
Una suma de mínimo dos tercios -342 de 513 diputados- es necesaria para retirar al Presidente, quien cuenta con una mayoría parlamentaria a su favor.
No obstante, los apoyos han disminuido debido a la gravedad de los cargos que se le imputan: lavado de activos y asociación criminal. Si el Congreso decide en contra de Temer, el Tribunal Supremo tiene la facultad de suspenderlo hasta el inicio del juicio. Según cálculos del diario Estado de Sao Paulo,188 congresistas están a favor de aceptar la denuncia, mientras que 110 apoyan al Presidente. Los 215 restantes no han asumido una posición clara frente a la votación.
Se prevé que la jornada se extienda hasta la noche del miércoles o del jueves. El Gobierno brasileño aumentó en las últimas semanas sus esfuerzos para sepultar la denuncia penal contra Temer, presentada por el fiscal general de la república, Rodrigo Janot: aprobó proyectos de ley a los parlamentarios indecisos por 6 millones de dólares entre junio y julio; también les dio facultades parlamentarias a 12 ministros para sumar votos a su favor.
La oposición, que busca extender la votación hasta largas horas de la noche, acusó al Presidente de estar comprando apoyos irregulares.
Temer puede perder su investidura en un juicio político o impeachment, de la misma forma que lo hizo su antecesora Dilma Rousseff. El mandatario cuenta hoy con apenas un 5% de apoyo entre la población, según las últimas encuestas.
Los cargos de Temer están relacionados con el caso llamado "Lava Jato" ("Lavado de autos"), que desató una serie de escándalos en torno a la clase política brasileña.
Las denuncias tienen en la mira no solo al Jefe de Estado sino a decenas de políticos y empresarios por una red de pago de cuantiosos sobornos.
Las acusaciones contra Temer se hicieron públicas en mayo del 2017 por el empresario Joesley Batista, dueño de la industrial JBS. Batista acusa a Temer de haberse beneficiado por el pago de sobornos. Una de las pruebas que el empresario presentó es un audio grabado a escondidas de una conversación suya con el Presidente, en la que Temer parece garantizar el pago de sobornos a políticos.