John Bolton, el recién nombrado asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, presagia un enfoque más agresivo de Washington sobre los enemigos percibidos de Estados Unidos.
El hombre de 69 años, tiene una larga historia de adopción de posiciones fuertes y muestra una disposición para usar la fuerza militar en el extranjero como lo demuestra la doctrina de “guerra preventiva” adoptada por el presidente George W. Bush (2001-2009), quien ordenó guerras en Afganistán en 2001 e Irak en 2003.
Bajo el mandato de W. Bush, Bolton se desempeñó como subsecretario de Estado para control de armas y asuntos de seguridad internacional entre 2001 y 2005 y como embajador de Estados Unidos ante la ONU entre 2005 y 2006.
Bolton era cercano a los círculos de toma de decisiones en Estados Unidos a lo largo de los periodos de los presidentes republicanos Ronald Reagan (1983-1989) y George H. W. Bush (1989-1993).
Fue un ferviente partidario del cambio de régimen durante la guerra liderada por Estados Unidos contra el Irak de Saddam Hussein en 1990 y 1991. Mantuvo esa orientación bajo la administración de George W. Bush, lo cual terminaría en la invasión de Irak y Afganistán.
Bush hijo tomó la decisión de invadir Irak cuando Bolton se estaba desempeñando como subsecretario de Estado. En el camino a la invasión, Bolton ejerció presión en los círculos de poder de la potencia, que incluían instituciones como la CIA y el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
La era de Trump
Con su nombramiento la semana pasada como asesor de Seguridad Nacional, parece ser que la administración de Trump seguirá las políticas de la era Bush, la cual estuvo dominada por el movimiento a favor de la guerra, el denominado “neoconservadurismo”.
La función más importante del asesor de seguridad Bolton es de darle al presidente, opciones, alternativas e información relevante para la toma de decisiones en ámbitos políticos y/o militares.
Bolton no esconde su preferencia por el uso de la fuerza contra Irán y Corea del Norte en respuesta a lo que Estados Unidos percibe como amenazas para su seguridad nacional, con el pretexto de que ambas naciones están desarrollando sus capacidades nucleares y se muestran por lo general antagónicos con Estados Unidos.
El nombramiento de Bolton se llevó a cabo en el marco de los históricos diálogos de paz con Corea del Norte (que se espera sean realizados en mayo) y poco después de los comentarios de Trump del 20 de marzo (en compañía del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman) en los que dijo que se rehusaba a permitir que Irán amenazara la estabilidad mundial.
Justo antes de firmar el acuerdo con Irán en 2015, Bolton había argumentado que Teherán nunca abandonaría su programa nuclear y que las sanciones de Estados Unidos no serían suficientes para que ellos dejaran de mejorar su capacidad nuclear.
Bolton aseveró que solamente las acciones militares podrían detener a Irán en la adquisición de armas nucleares, señalando los ataques de Israel en 1981 a un reactor nuclear de Irán y en 2007 a otro de Siria.
La reciente designación de Bolton, según indican los expertos, junto con el de Mike Pompeo (ex director de la CIA), como secretario de Estado, terminará en la revocación del tratado nuclear con Irán.
Declaración de Guerra
Otras personas, como Trita Parsi, director del National Iranian American Council, han ido más lejos, asegurando que el nombramiento de Bolton y Pompeo es el equivalente a una “declaración de Guerra” a Irán.
Previo a su nombramiento, Bolton les dijo a los miembros de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán en París que Trump debería “evaluar” sus políticas con respecto a Irán y que Estados Unidos debería pedir de manera abierta un cambio del régimen.
En Irán, se ha presentado un sentimiento general de pesimismo con respecto al acuerdo nuclear, especialmente desde el nombramiento de Pompeo, quien, como Trump, lo ha calificado de “terrible”.
Trump cree que sólo hay dos opciones frente al acuerdo con Irán: retirarse de este o “hacer algo más”. Pero en vista de que el acuerdo no es algo bilateral entre Irán y Estados Unidos, las opciones de Washington son limitadas.
El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghji, cree que Washington “está decidido” a retirarse del acuerdo y que Pompeo fue nombrado como secretario de Estado específicamente para este propósito.
Mientras que algunas personas en Teherán indican que Irán debería dejar de lado sus obligaciones según lo establecido en dado caso que Estados Unidos se retire. El presidente Hassan Rouhani ha reiterado el compromiso de su país con el tratado (incluso si Estados Unidos se retira) “en tanto eso sea benéfico para Irán”.
Corea del Norte
Antes de ser nombrado como asesor de seguridad nacional, Bolton no pareció dar mucho valor a la diplomacia como un medio efectivo para resolver la disputa con Corea del Norte.
Sin embargo, su designación se dio a tan solo unas semanas de una reunión programada para mayo en la que se encontrarán por primera vez en la historia los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte.
El nombramiento de Bolton se produjo después de una serie de renuncias de altos funcionarios de la administración estadounidense, renuncias que han dejado a Trump rodeado de funcionarios que concuerdan en mayor medida con sus opiniones respecto a política exterior, que incluyen varios países como Corea del Norte e Irán.
La designación de Bolton parece sugerir que Trump está construyendo un “consejo de guerra” repleto de radicales que se muestran a favor de una política extranjera más ruda.
Dicho consejo, el cual ya incluye a Bolton y a Pompeo, se encuentra ahora a la espera de un sucesor del secretario de Defensa, James Mattis, quién, de acuerdo con varios expertos, se encuentra a punto de ser reemplazado.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.