Reino Unido acusó este jueves al Departamento Central de Inteligencia de Rusia (GRU, por sus siglas en ruso) de organizar ciberataques “indiscriminados e imprudentes” en contra de los países occidentales.
“Hoy, Reino Unido y sus aliados pueden exponer una campaña del GRU, el servicio de inteligencia militar ruso, de ataques cibernéticos indiscriminados e imprudentes contra instituciones políticas, empresas, medios de comunicación y deportes”, dijo un comunicado de la Oficina de Asuntos Exteriores.
El comunicado agregó que el Centro Nacional de Seguridad Cibernética (NCSC) de Reino Unido identificó que “los ataques se han llevado a cabo en flagrante violación del derecho internacional, han afectado a los ciudadanos en un gran número de países, incluida Rusia, y han costado millones de libras a las economías nacionales”.
El Secretario de Asuntos Exteriores británico Jeremy Hunt, dijo que los ataques cibernéticos “no tienen ningún interés legítimo de seguridad nacional, sino que afectan la capacidad de las personas de todo el mundo para llevar una vida cotidiana sin interferencias e incluso su capacidad para disfrutar un deporte”.
Hunt dijo: “Intentan socavar e interferir en las elecciones en otros países; Incluso están preparados para dañar a las empresas rusas y a los ciudadanos rusos”.
“Nuestro mensaje es claro: junto con nuestros aliados, expondremos y responderemos a los intentos del GRU por perjudicar la estabilidad internacional”.
El ministro británico también aseguró que el GRU está asociado con grupos de piratería, como Fancy Bear, Voodoo Bear, APT28, Sofacy, Pawnstorm, Sednit, CyberCaliphate, Cyber Berku, BlackEnergy Actors, STRONTIUM, Tsar Team y Sandworm.
De acuerdo con Reino Unido, se identificaron cuatro ataques cibernéticos por parte de hackers rusos, incluido un ataque de ransomware 2017 conocido como BadRabbit, el hackeo de archivos médicos confidenciales de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) y el de 2016 del Comité Demócrata Nacional de Estados Unidos
Ataque con agente nervioso
El GRU es una agencia de inteligencia del Ejército Ruso que era poco conocida hasta que se llevó a cabo un ataque con un gas nervioso en Salisbury en marzo de este año, el cual, según Reino Unido, fue ordenado por el Kremlin.
Los fiscales británicos revelaron el mes pasado que Alexander Petrov y Ruslan Boshirov, buscados por conspirar por intento de asesinato de Serguei Skripal, su hija Yulia Skripal y el oficial de policía Nick Bailey en el ataque con un gas nervioso en Salisbury, eran funcionarios del GRU.
Las acusaciones de ataques cibernéticos del Reino Unido se produjeron un día después de que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, calificara al exespía ruso Serguei Skripal como un “traidor” y una “escoria” en un discurso.
Skripal, de 66 años, y su hija, Yulia, ingresaron al hospital después de haber sido encontrados inconscientes en una banca de un parque en la ciudad de Salisbury, al sur de Inglaterra, el pasado 4 de marzo.
La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, dijo que “el Sr. Skripal y su hija fueron envenenados con un gas nervioso de grado militar de un tipo desarrollado por Rusia”, específicamente del grupo Novichok.
El incidente de Skripal es similar al envenenamiento del exagente del KGB, Alexander Litvinenko, por sustancias radioactivas en 2006. Litvinenko murió en el hospital poco después de haber ingerido polonio-210 mientras tomaba té en un hotel del centro de Londres.
Skripal fue sentenciado por “alta traición en forma de espionaje” por un tribunal militar de Moscú, en 2006, y fue sentenciado a pasar 13 años en prisión.
Cuatro años después le otorgaron refugio en Reino Unido como parte de un programa de intercambio de espías entre Estados Unidos y Rusia.
Al extraño suceso se suma la muerte del exiliado ruso Nikolai Glushkov, de 68 años, quien fue encontrado sin vida en su hogar en Londres, el pasado 13 de marzo.
El ataque ha generado un rechazo internacional reflejado en la expulsión de 121 diplomáticos rusos alrededor del mundo, después de los 23 diplomáticos que fueron expulsados en Reino Unido.
La OTAN y la Unión Europea han apoyado a Reino Unido y también condenaron el ataque.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.