Safvan Allahverdi
25 Enero 2018•Actualizar: 26 Enero 2018
Un exembajador de Estados Unidos ante la ONU renunció el miércoles a un panel asesor sobre la crisis de los refugiados rohinyá, calificándolo como una "operación encubierta y animadora" para la líder de Birmania, Aung San Suu Kyi.
"Es con gran decepción que informo mi renuncia al Consejo Asesor en el estado de Rakáin", dijo en un comunicado Bill Richardson, quien también es exgobernador de Nuevo México, político sénior de EEUU y amigo cercano de Suu Kyi.
"Parece que es probable que la Junta se convierta en un escuadrón de porristas para la política gubernamental, en lugar de proponer cambios que se necesitan desesperadamente para asegurar la paz, la estabilidad y el desarrollo en el estado de Rakáin", agregó.
La Junta Asesora del estado de Rakáin fue creada para aplicar las recomendaciones relativas a los rohinyá que fueron elaboradas por una comisión asesora en 2017, dirigida por el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan.
La renuncia de Richardson se produjo después de que en una reunión el lunes con otros miembros de la junta, el embajador cuestionara el arresto de dos periodistas de Reuters que enfrentan hasta 14 años de prisión en Birmania, por presuntamente violar la Ley de Secretos Oficiales de la era colonial del país.
Richardson dijo que estaba "extremadamente molesto" por la reacción a su pedido de abordar la situación de los dos periodistas "rápida y justamente".
En la declaración, Richardson planteó preguntas sobre los esfuerzos internacionales para hacer frente a las graves consecuencias de las operaciones militares de Birmania, en lo que la ONU ha llamado "limpieza étnica de libros de texto".
"Mi intención al aceptar este papel fue apoyar los esfuerzos de Birmania para lograr una paz duradera, seguridad y desarrollo en el estado de Rakáin", señaló Richardson, criticando a Suu Kyi por culpar a los extranjeros de la crisis, en lugar de mirar honestamente las acciones de los militares.
Más de 650.000 refugiados, en su mayoría niños y mujeres, han huido de Birmania desde el 25 de agosto de 2017, cuando el Ejército lanzó una sangrienta represión.
Al menos 9.000 rohinyá fueron asesinados en el estado de Rakáin desde el 25 de agosto hasta el 24 de septiembre, de acuerdo con Médicos sin Fronteras.
En un informe publicado el 12 de diciembre de 2017, la organización humanitaria mundial dijo que el 71.7 % de un total de 6.700 muertes fueron causadas por la violencia contra los rohinyá. La cifra incluye a 730 menores de edad.
La ONU ha documentado violaciones masivas en grupo, asesinatos, incluso de bebés y niños pequeños, brutales palizas y desapariciones cometidas por personal de seguridad. En un informe, los investigadores de la ONU dijeron que tales violaciones podrían haber constituido crímenes de lesa humanidad.
*María Paula Triviño contribuyó con la redacción de esta nota.