Tuğrul Çam,Handan Kazancı
17 Diciembre 2017•Actualizar: 17 Diciembre 2017
Los musulmanes rohinyá que han huido de la persecución en Birmania y se han refugiado en el vecino país Bangladés desde el inicio de la brutal represión militar a finales de agosto de este año, dicen que la idea de regresar a Birmania los intimida e incluso la consideran como un imposible.
Desde que la brutal represión militar empezó el 25 de agosto, han huido más de 650.000 personas en busca de refugio.
Desde entonces, los rohinyá han huido por el operativo impulsado por las fuerzas militares birmanas (respaldadas por grupos budistas) contra la comunidad musulmana. El uso de fuerza desproporcionado de las autoridades logró desplazar a miles, destruyendo sus hogares con morteros y pistolas y matando a hombres, mujeres y niños.
Los refugiados de los campamentos Balukhali, Kutupalong y Tankhali en Bangladés hablaron con la Agencia Anadolu y contaron las anécdotas de cómo lograron escapar a duras penas con vida y aseguran que no tienen nada en Birmania para poder regresar.
Una mujer rohinyá llamada Thara recordó cómo los soldados birmanos asesinaron a su esposo. Después de eso, Tahara logró escapar y encontró refugio en Bangladés hace tres meses.
“Aquí estoy mejor que en Birmania. Al menos acá estamos a salvo. No quiero regresar. Podemos proteger nuestras vidas aquí”, aseguró la refugiada.
Otra mujer rohinyá, Zubeyre, describió a manera en que su esposo recibió puñaladas hasta la muerte y ella tuvo que huir a Bangladés con sus cuatro hijos.
“Nuestro único error es ser musulmanes. Nuestro único error es orar en mezquitas o ir a escuelas religiosas. Por eso nos están asesinando”, argumentó ella, agregando que no estaba planeando regresar a Birmania.
“No tenemos nada allá. Nuestra casa está quemada, nuestros campos nos fueron arrebatados. Al menos aquí estoy a salvo y puedo conseguir algo de comida.”
“¿Cómo sobreviviría?”
Shangida, una mujer rohinyá que perdió tanto a su esposo como a su hijo de un año y medio, se preguntaba: “¿Qué pasaría si yo regreso? Ya no tengo a mi esposo. No tengo ninguna propiedad. Mis animales fueron asesinados. ¿Cómo sobreviviría allá? Ya no tengo nada allá”.
La gran mayoría de musulmanes rohinyá no tienen papeles oficiales en Birmania (ya sea porque el gobierno se ha rehusado a darles los papeles o porque los dejaron atrás mientras huían por sus vidas), cosa que prácticamente les imposibilita regresar bajo el acuerdo pactado entre Birmania y Bangladés el 23 de noviembre.
Los rohinyás, descritos por la ONU como el grupo de personas más perseguidas del mundo, se enfrentan a crecientes temores de ser atacados después de que docenas fueran asesinados, víctimas de violencia comunitaria en el 2012.
La ONU ha documentado masivas violaciones grupales, asesinatos (incluyendo a bebés y niños), palizas brutales y desapariciones. Investigadores de Naciones Unidas indicaron en un reporte que tales violaciones pueden ser consideradas crímenes contra la humanidad.
En septiembre, el ministro de Relaciones Exteriores de Bangladés, Abul Hasan Mahmood, reportó la muerte de unos 3.000 rohinyás a causa de las campañas violentas emprendidas por las fuerzas militares de Birmania.
*Daniela Mendoza contribuyó en la redacción de esta nota.