Sorwar Alam
31 de agosto de 2017•Actualizar: 01 de septiembre de 2017
Al menos 19 personas murieron a causa del hundimiento de una embarcación que transportaba campesinos rohinyás en la costa sureste de Bangladés, en las primeras horas de este jueves, según el reporte de medios locales.
El incidente se presentó cuando los refugiados intentaban llegar al distrito Cox Bazar, en el sureste de Bangladés, y escapar de la violencia del estado de Rakáin, en Birmania, según reportó el periódico Daily Star, con base en Daca.
De acuerdo con el testimonio de Main Uddin Khan, el encargado de la estación de Policía de Tekhanf, los cuerpos de 10 niños y nueve mujeres fueron encontrados, pero aún no han sido identificados.
Es incierto cómo estas personas estaban a bordo del barco, pero una fuente local le dijo a la Agencia Anadolu que cerca de 25 personas habían sido rescatadas y unas siete a nueve personas permanecían desaparecidas.
“Otros botes que transportaban a cientos de rohinyás llegaron a la costa de Bangladés en la noche del miércoles”, dijo la fuente.
La violencia comenzó en Birmania, en el estado de Rakáin, el pasado 25 de agosto, cuando las fuerzas de seguridad del país lanzaron una operación contra la comunidad musulmana rohinyá.
Esto provocó una nueva afluencia de refugiados hacia Bangladés, aunque el país cerró la frontera para los refugiados.
Más de 10.000 rohinyás, en su mayoría mujeres, niños y ancianos, estaban esperando en tierra en la frontera de Birmania para entrar en el territorio de Bangladés, informaron medios locales que citaron a un funcionario de la Guardia de Fronteras de Bangladés.
Mientras tanto, más de 1.000 rohinyás han logrado llegar a Bangladés a través de varios puntos de la frontera, que tiene una extensión de 274 kilómetros, de acuerdo con el Daily Star.
Los ataques mortales en el estado oeste de Rakáin comenzaron el pasado viernes.
Los medios de comunicación reportaron que las fuerzas de seguridad de Birmania están usando la fuerza desproporcionada y desplazaron a miles de rohinyás de sus pueblos, destruyendo hogares con morteros y ametralladoras.
La región ha vivido una tensión entre sus poblaciones budista y musulmana desde que estalló la violencia en 2012.
Una represión de seguridad lanzada en octubre del año pasado en Maungdaw, donde los rohinyás son la mayoría, condujo a un informe de la ONU sobre violaciones de derechos humanos por las fuerzas de seguridad que indicaban crímenes contra la humanidad.
La ONU documentó la violación en masa de las pandillas, los asesinatos, incluidos los de bebés y niños, las palizas brutales y las desapariciones.
Los representantes rohinyá han dicho que aproximadamente 400 personas fueron asesinadas durante la operación.