Riyaz Khaliq
10 Septiembre 2020•Actualizar: 11 Septiembre 2020
China criticó el jueves la decisión de Estados Unidos de revocar las visas de más de 1.000 estudiantes y académicos chinos que se considera un "riesgo de seguridad".
Al dirigirse a una rueda de prensa en la capital, Pekín, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, calificó la medida de Estados Unidos como "una grave violación de los derechos humanos de los ciudadanos chinos".
"La decisión de Estados Unidos de revocar las visas de más de 1.000 estudiantes y académicos chinos es una persecución política y una discriminación racial flagrantes", dijo Lijian, según citó el periódico estatal Global Times.
Chad Wolf, secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, dijo en una conferencia de prensa el miércoles que "estamos bloqueando las visas para ciertos estudiantes graduados e investigadores chinos vinculados a la estrategia de fusión militar de China para evitar que roben y se apropien de investigaciones sensibles".
Durante el año académico 2018-2019, hubo más de 360.000 estudiantes chinos en EEUU, lo que representa aproximadamente un tercio de los estudiantes internacionales, según el Instituto de Educación Internacional.
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Las hostilidades entre las principales economías del mundo se han extendido a múltiples frentes, incluidos el comercio, la tecnología y el mundo académico, en los últimos años.
Censura a Australia por 'albergar a periodistas'
El portavoz también criticó a Australia por "albergar" a dos periodistas corresponsales en Pekín y Shanghai.
"El hecho de que la embajada australiana haya dado refugio a periodistas para evitar una investigación, ha obstruido la aplicación de la ley de China e interferido en los asuntos internos de China, así como en la soberanía judicial", dijo Zhao.
Dos reporteros que trabajan en China para los medios australianos viajaron a casa a principios de esta semana después de un enfrentamiento diplomático.
Bill Birtles, de Australian Broadcasting Corporation, y Mike Smith, de Australian Financial Review, fueron detenidos, interrogados y se les prohibió salir del país en relación con un "caso de seguridad nacional".
La pareja se refugió en la Embajada de Australia en Pekín y el consulado de Shanghai antes de partir hacia Sídney.
El portavoz también acusó a Canberra de acosar a periodistas chinos, diciendo que "obstruyó gravemente la información de los medios chinos y expuso la hipocresía de algunos australianos que afirman honrar la libertad de prensa".
En junio, el personal de inteligencia australiano allanó las residencias de algunos periodistas y profesionales chinos, los interrogó y confiscó sus computadoras y teléfonos.
Según los informes, las redadas estaban relacionadas con "una investigación de interferencia extranjera sin precedentes" sobre un "presunto complot del Partido Comunista Chino para infiltrarse en el Parlamento de Nueva Gales del Sur".
Las tensiones entre los dos países han aumentado después de que Australia se uniera a sus aliados occidentales para buscar una investigación sobre los orígenes del coronavirus, que se detectó por primera vez en la ciudad china de Wuhan.
También suspendió su tratado de extradición con Hong Kong citando una falta de "confianza y seguridad" debido a una nueva ley de seguridad impuesta por China en Hong Kong.
*Maria Paula Triviño contribuyó con la redacción de esta nota.