Por: Andreina Itriago
No es una tarde normal en la principal sucursal de los Mighty Writers –o Escritores Poderosos– en la calle Christian al sur de Filadelfia, la metrópolis con más pobreza de los Estados Unidos. Kayla Bruce, de 15 años, llega con algo de retraso a un taller sobre noticias falsas que encabezan los reconocidos periodistas estadounidenses Ben Yagoda y Matt Katz, documentado por el canal HBO y observado por unos 20 periodistas internacionales, invitados por el Centro de Prensa Extranjera del Departamento de Estado.
Nunca hay tantas personas en este lugar, al que regularmente asiste Kayla para aprender a pensar y escribir con claridad, en una ciudad en la que cerca del 40% de los estudiantes no termina la secundaria y solo 30% de los que cursan el equivalente a octavo grado escribe y lee en un nivel promedio.
Medios locales han catalogado la iniciativa como pionera de los programas after-school o extracurriculares, lo que le ha llevado a recibir la atención de otros como la revista The New Yorker y 10 reconocimientos y premios en los ocho años que han transcurrido desde su creación.
Los “Escritores Poderosos” tienen un mantra: “Escribir es un poder. Aprende a expresarte y el mundo se abrirá para ti”.
Desde hace dos meses, Kayla es uno de los 3.000 niños con edades comprendidas entre los 2 y los 17 años que cada año reciben capacitación gratuita en esta y otras seis sedes entre los estados de Pensilvania y Nueva Jersey –a donde se han expandido– para convertirse en “escritores poderosos”, tan poderosos como los superhéroes de los cómics que decoran la sede de la calle Christian.
A diferencia de ellos, Kayla no lleva capa sino un suéter azul. Con dificultad, sortea personas, trípodes y cámaras y se ubica en la segunda silla de una mesa cuadrada en la que hay una docena de adolescentes afroamericanos. No mira al cuadro del expresidente Barack Obama que tiene justo en frente, sino que enfoca su atención en un podio que está a su costado, desde donde Yagoda, autor de 12 libros y cuya firma ha aparecido en medios como The New York Times y Rolling Stone, busca determinar, con preguntas a los jóvenes, la confiabilidad de las noticias que están recibiendo.
La mayoría de los adolescentes manifiesta mantenerse informado principalmente a través de redes sociales como Twitter. Algunos dicen complementarlas con medios televisivos. Solo uno dice informarse exclusivamente a través de la cadena inglesa BBC.
Lo que revelan en esa ronda que duró pocos minutos reafirma lo que el Centro de Investigación Pew, un laboratorio de ideas o think tank que estudia problemas, actitudes y tendencias, ha encontrado en sus investigaciones en adultos de los Estados Unidos: que la web se está acercando a la televisión como plataforma para mantenerse informados, muy por encima de la radio y los periódicos.
Según reveló la directora asociada de investigación periodística de Pew, Katerina Eva Matsa, en solo dos años, en este país, la diferencia porcentual entre Internet como fuente de información y la televisión pasó de 19% a 8%.
Con el propósito de mantenerse informada, Kayla creó una cuenta en Twitter hace algunos meses; pero ahora piensa cerrarla porque en tiempos de desinformación, dice no confiar en las noticias que allí consigue. “Las noticias falsas son innecesarias, deberíamos dejar de difundirlas”, manifiesta transcurridos los 90 minutos del taller. Por eso, el canal de noticias Fox News se ha convertido en su principal fuente de noticias.
Como ella, la mayoría de los electores estadounidenses se volcaron a este canal durante la campaña electoral de 2016. De acuerdo con estudios del centro Pew, 40% de los que votaron por el ahora presidente republicano Donald Trump tenía a Fox como su principal fuente de información, muy por encima del canal CNN, que sin embargo prefirieron los electores de la excandidata demócrata Hillary Clinton.
La joven Kayla no tiene edad para votar y dice que la política no es lo suyo, aunque la considera “intrigante”. Sin embargo, disfruta las discusiones que se llevan a cabo en la sede de los Escritores Creativos sobre asuntos de los Estados Unidos. Kayla es crítica con la realidad de su país: “¿Cómo es posible que a un violador lo sentencien a solo dos años de prisión mientras que los niños inmigrantes son encerrados por el simple hecho de haber sido traídos a (Estados Unidos de) América? ¡Es indignante!”.
Aunque la realidad es aplastante, lo suyo es escribir sobre vampiros. “He querido ser escritora desde que era una niña, escribir saca lo mejor de mí, es mi pasión”, confiesa, al tiempo que narra la trama de la novela en la que está trabajando, Sombras de los asesinos, una historia de amor entre los vampiros Saros y Bellatrix, de bandos enemigos, que finalmente se unen para derrotar a Ashton, un vampiro que intentó asesinar al protagonista 500 años atrás. “Estaba revisando mi (cuenta de) Instagram y me llegó la idea”, confiesa la joven, que decidió inscribirse en el programa en su ciudad natal para adquirir las herramientas para poder hacerlo bien.
Ahora, además de jugar videojuegos y escuchar música que le inspira, de raperos como J Cool y Kendrick Lamar, dedica su tiempo libre a escribir. Al comienzo, sus familiares no la apoyaban, pues temían que sus escritos pudieran plasmar los problemas de una infancia difícil, sin padre. Desde que forma parte de Escritores Creativos, como la mayoría de los padres del programa, han visto su crecimiento y compromiso y se han vuelto más receptivos con la idea. “Cuando me convierta en una escritora conocida, van a estar muy orgullosos”, dice, al referirse a su madre y a sus tres hermanos.
Y aunque la directora de educación de los Escritores Creativos, Rachel Loeper, ha dicho que la totalidad de los bachilleres que han participado en sus programas se han graduado y han sido aceptados en la universidad, Kayla no está segura de que eso sea lo que haga una vez culmine sus estudios en la Escuela Secundaria Bodine para Asuntos Internacionales, la escuela pública a la que asiste: “Me gustaría estudiar algo relacionado con la escritura, pero no quisiera endeudarme para el resto de mi vida”.
Por ahora planea terminar su novela, escribir otras y darse a conocer a través de sus historias. Para eso seguirá asistiendo a los programas de Escritores Creativos y, una vez los culmine, aspira a sumarse a un equipo que ya ha tenido más de 400 voluntarios, para así ayudar a otros niños de Filadelfia a escribir.
Quizás entonces los inspire tanto como a ella el periodista y escritor estadounidense que denuncia problemas relacionados con la comunidad afroamericana, Ta-Nehisi Coates, y su libro Between the World and Me.