Barry Ellsworth
12 de octubre de 2017•Actualizar: 12 de octubre de 2017
El primer ministro canadiense Justin Trudeau hablará con el presidente de EEUU, Donald Trump, en Washington este miércoles, un día después de que se reporta que la disputa entre Canadá y la gigante aeroespacial Boeing se está agravando.
La semana pasada, Canadá tomó sigilosamente el primer paso para adquirir 18 aviones de combate australianos, y si se concreta el trato, no habrá necesidad de gastar CAN 6.300 millones en F-18 Super Hornets nuevos con la Boeing.
El trato con Boeing se fue al suelo tras quejarse en Washington que la compañía canadiense Bombardier, fabricante de los nuevos jets de pasajeros serie C, era subsidiada por el Gobierno canadiense. Bombardier firmó un contrato el año pasado para vender 75 de sus jets a la aerolínea estadounidense Delta.
El Departamento de Comercio de EEUU le dio la razón a Boeing e instauró un arancel del 300% sobre los jets de Bombardier, a pesar de que Boeing no fabrica ningún avión con las especificaciones requeridas por Delta.
Boeing está apelando la decisión y Ed Bastion, director de Delta, dice que espera que sea revertida la sentencia, ya que la objeción de Boeing no tiene fundamentos. Señaló que sería difícil para la compañía “alegar que se vio perjudicada por un producto que compramos el cual ellos no ofrecen”.
Bastion dijo este miércoles que espera que el trato con Bombardier proceda sin la necesidad de pagar aranceles adicionales.
Canadá recibió la aprobación por parte de Washington para comprar 18 Boeing F-18 Super Hornets, pero la queja comercial de Boeing hizo que el proceso se estancara. Trudeau afirmó que el trato con Boeing está muerto mientras la compañía mantenga su queja, costándole miles de trabajos a los canadienses.
“No haremos negocios con una compañía que está ocupada intentando quitarle el trabajo a nuestro sector aeroespacial”, le dijo a los medios canadienses.
La primera ministra británica, Theresa May, es una nueva aliada de Trudeau.
Ella ha hecho lobby para que Trump remueva los aranceles sobre el serie C, ya que partes del avión son fabricadas en Irlanda del Norte, donde Bombardier tiene una planta que emplea a 4.200 trabajadores. Sin el contrato de Delta, esos trabajos podrían verse en peligro.
Ahmed Fawzi Mostefai contribuyó con la redacción de esta nota.