Shadi Khan Saif
18 Septiembre 2017•Actualizar: 19 Septiembre 2017
La ola de violencia que se vive en cinco distritos de Afganistán ha forzado a más de 50.000 personas a dejar sus casas en el último mes, dijo Naciones Unidas este lunes.
La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA por sus siglas en inglés) dijo, en su último reporte, que más de 35.000 personas han sido desarraigadas de dos provincias -Badgis y Faryab- en lo que va corrido de septiembre, debido al enfrentamiento entre militantes y fuerzas de seguridad.
El mes pasado grupos de militantes armados atacaron a los distritos de las provincias de Faryab, Badgis, Gazni, Paktika y Paktiya en un intento por capturarlos.
Aunque algunos de los distritos cayeron después en manos de los talibanes, y luego fueron recapturados por las fuerzas de seguridad, la intensidad de los combates han hecho que la población civil huya.
Dominic Parker, director de la OCHA en ese país, dijo que en Afganistán se está revaluando la evolución del desarrollo militar y la situación humanitaria.
“El presidente Trump ha anunciado una nueva estrategia para Afganistán, que incluye el envío de más tropas, para continuar con la guerra más larga en la historia de Estados Unidos”, comentó Parker.
"La ONU ha reconocido recientemente los cambios en el país y ahora caracteriza a Afganistán como un país en conflicto en lugar uno que vive en la era del posconflicto. Esto significa que la ayuda humanitaria que permite salvar vidas es cada vez más importante ", agregó.
Los trabajadores humanitarios continúan enfrentándose a peligros en la prestación de servicios en Afganistán. La semana pasada, una fisioterapeuta española asociada con el Comité Internacional de la Cruz Roja murió en la provincia de Balh.
Los secuestros de extranjeros por parte de militantes como de criminales, es un fenómeno recurrente en Afganistán.