Betül Yürük
17 Mayo 2020•Actualizar: 18 Mayo 2020
Un equipo de mercenarios occidentales vinculado a dos empresas con sede en Dubái habría sido desplegado recientemente en Libia para ayudar al general golpista, Jalifa Haftar, en su ofensiva para tomar Trípoli, según un informe no vinculante y confidencial de la ONU al que tuvo acceso el medio estadounidense Bloomberg.
De acuerdo con el informe los mercenarios están afiliados a las empresas Lancaster 6 y Opus Capital Asset, ambas registradas en zonas francas en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), y habrían viajado a Libia a finales de junio de 2019 con el propósito de participar en la “operación de una empresa militar privada bien financiada” para apoyar a Haftar, quien está luchando para derrocar al Gobierno reconocido por las Naciones Unidas.
Las dos empresas habrían financiado y dirigido una operación para proporcionar a las milicias de Haftar helicópteros, drones y capacidades cibernéticas a través de una compleja red de empresas fantasmas, según informaron a Bloomberg dos diplomáticos sobre el contenido del informe, redactado por el Panel de Expertos de la ONU y compartido con el Comité de Sanciones para Libia del Consejo de Seguridad en febrero.
El informe descubrió que seis helicópteros militares antiguos fueron adquiridos y enviados a Libia para dicha operación en lo que describe como un incumplimiento de la resolución de la ONU que impone un embargo armamentístico a Libia.
Según el informe, la operación también solicitaba una “célula de búsqueda de blanco”, un grupo responsable de drones y un helicóptero de ataque, pero no pudo determinar si esos planes se llevaron a cabo o no.
El equipo, formado por unos 20 integrantes y liderado por el sudafricano Steve Lodge, llegó a Libia a finales de junio de 2019 y se retiró repentinamente días después, abandonando el país norteafricano a bordo de dos embarcaciones hacia Malta.
Los investigadores de la ONU mencionan en el informe que no pudieron determinar la causa de la retirada abrupta del equipo, pero que las excusas aportadas por sus abogados, en las que alegan prestar servicios relacionados con el petróleo y el gas, no eran convincentes.
Por su parte, el abogado de Lodge dijo que las acusaciones hechas en el informe de la ONU eran falsas.
El informe no indica qué gobierno o agencia encargó la operación, pero los mercenarios estaban respaldando a Haftar, quien a su vez recibe el apoyo de Rusia, Francia, Estados Unidos y Egipto, mientras que en el otro bando gobiernos occidentales se han alineado con el Gobierno reconocido por la ONU.
Lancaster 6 está dirigida por el expiloto de Ejército del Aire australiano, Christiaan Durrant, quien, según el sitio web de la compañía, trabajó para Frontier Services Group hasta 2016. Este grupo fue fundado por Erik Prince, fundador de la controvertida empresa de seguridad estadounidense Blackwater Worldwide.
En el informe no hay la mínima referencia a que Prince o cualquier compañía con la que estuviese afiliado haya tenido algún papel en la operación de su exempleado.
En su sitio web, Lancaster 6 dice que trabaja para “reducir la violencia” y está especializada en operaciones de “búsqueda y rescate” (SAR), entre otros servicios, incluidos servicios técnicos en campos petroleros.
Amanda Perry, de nacionalidad británica y residente en Dubai, es la que dirige Opus Capital Asset.
Haftar, el líder del autoproclamado Ejército Nacional Libiao (LNA), ha intensificado los ataques contra civiles desde principios de mayo, debido a que el Ejército libio recientemente ganó una ventaja e infligió graves pérdidas a sus militantes.
El Gobierno de Libia ha sido atacado por las fuerzas de Haftar desde abril de 2019, dejando como resultado más de 1.000 muertos en la violencia. Libia lanzó la Operación Tormenta de Paz el 26 de marzo para contrarrestar los ataques a la capital.
Desde el derrocamiento del difunto líder de Libia, Muammar Gaddafi, en 2011, han surgido dos facciones de poder en Libia: una con sede en la ciudad de Tobruk, en el este del país, y sus diversas milicias agrupadas bajo el autoproclamado LNA, cuyo comandante es Haftar y está apoyado principalmente por Francia, Rusia, Emiratos Árabes Unidos y Egipto; y el Gobierno libio, con sede en la capital, Trípoli, que goza del reconocimiento internacional y de las Naciones Unidas.
*Traducido por Daniel Gallego.