Muhammad Ayub, un experto en comunicaciones y representante de los rohinyás en Emiratos Árabes Unidos, dijo que “cualquier error en los datos durante el registro de los rohinyás sería fatal y podría poner en juego el retorno de más de medio millón de refugiados a sus hogares en Birmania”.
Esta preocupación se presenta varios días después de que Bangladés y Birmania acordaran una propuesta para coordinar la repatriación de los refugiados rohinyá.
Desde el 25 de agosto, más de 515.000 rohinyás han cruzado la frontera desde el estado de Rakáin, al occidente de Birmania, hacia Bangladés, según la ONU.
El gobierno de Bangladés, el cual ha albergado a más de 400.000 rohinyás desde los años noventa, comenzó el proceso de registro el 11 de septiembre, y entregó a los refugiados una tarjeta de identificación biométrica, ya que no poseen documentos legales del Gobierno de Birmania.
Ayub aplaudió la decisión de las autoridades de Bangladés de permitir el acceso de los rohinyás al país, y de darles ayuda temporal y una tarjeta de identificación.
El experto advirtió que los documentos podrían ser cruciales durante el proceso de repatriación, aunque dijo que había algunos “errores en datos personales y detalles sobre la entrada”.
Importancia estratégica
“Los detalles personales y el formato en las tarjeta de registro no son aptos en Birmania”, le dijo Ayub a la Agencia Anadolu.
“En Bangladés, el orden usado es: nombre, nombre de la aldea, oficina postal, estación de policía, distrito. Mientras en Birmania es: nombre, nombre de la aldea, corregimiento, distrito”, añadió.
Enfatizó en que un registro con los detalles personales tiene “importancia estratégica” porque este sería el único documento de cientos de miles de rohinyás durante el proceso de verificación.
Según las autoridades de Birmania, solo los rohinyás “verificados” tendrán permiso para retornar a su país, aunque los detalles del proceso de verificación y repatriación todavía son un tema de negociación entre Daca y Rangún.
Algunas tarjetas de registro entregadas por el gobierno de Bangladés muestran una dirección que no es la original.
Esto podría ser debido a que “los voluntarios en los puestos de registro son bengalíes y no tienen idea sobre el sistema oficial de Birmania”, dijo Ayub.
También señaló que los errores en la descripción de los detalles personales “podría causar problemas innecesarios, retrasos y caos durante la repatriación”.
“Más importante aún: si existe algún error en los detalles personales, las autoridades de Birmania podrían decir que un refugiado particular no es de origen birmano. Esto ha pasado antes”, dijo.
Errores menores
Un oficial de Bangladés que trabaja en el proceso de registro aceptó que “podría haber pequeños errores”, y añadió que han demostrado ser sumamente cuidadosos en el proceso de registro.
“Hemos estado verificando la información mediante voluntarios de la comunidad rohinyá que conocen el idioma”, dijo el teniente coronel Mostafa Kamal, director encargado del proyecto.
También señaló que al menos 100.000 refugiados ya fueron registrados y esperan “que el proceso sea finalizado muy pronto”.
Sobre si estas tarjetas serán usadas en el proceso de repatriación, dijo que “tal vez sí o tal vez no. Las autoridades tienen que tomar esa decisión”.
Por otra parte, el Consejo para los Refugiados de Noruega (NRC) acusó a las autoridades de Birmania de evitar la entrada de ayuda humanitaria al estado de Rakáin, donde permanecen varios civiles vulnerables.
“El Consejo para los Refugiados de Noruega está esperando que las autoridades nos permitan movilizarnos a los lugares donde creemos que mucha gente se encuentra sin comida, agua potable y refugio”, dijo Jan Egeland, secretario general del NRC, el pasado viernes.
Los refugiados se escapan de una nueva operación de seguridad en la cual las Fuerzas Armadas y hordas de budistas han asesinado hombres, mujeres y niños, saqueado hogares y quemado aldeas enteras. Según Bangladés, cerca de 3.000 rohinyás han muerto en las operaciones.
Los rohinyá, descritos por la ONU como el grupo de personas más perseguidas del mundo, se enfrentan a crecientes temores de ser atacados, luego de que docenas fueran asesinados, víctimas de violencia comunitaria en el 2012.
Una operación llevada a cabo en octubre pasado en Mangdaw, donde los rohinyá representan la mayoría de la población, llevó a la redacción de un reporte sobre violación de derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad birmanas en la ONU, que indicó la existencia de crímenes en contra de la humanidad.
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