Md. Kamruzzaman
01 Febrero 2019•Actualizar: 01 Febrero 2019
Se debe ejercer una presión creíble sobre Birmania para que el país desarrolle un ambiente favorable que permita el regreso de los rohinyá a sus hogares, dijo el jueves el ministro de Relaciones Exteriores de Bangladés, AK Abdul Momen.
El funcionario hizo las declaraciones el jueves durante una reunión en la capital del país, Daca, junto al embajador de EEUU en Bangladés, Earl Robert Miller.
Momen también planteó el tema de crear una "zona segura" dentro del estado birmano de Rakáin para los rohinyá y solicitó la cooperación de los Estados Unidos para resolver la crisis.
Al reubicar a algunos rohinyá en Bhashan Char, un islote remoto en la entrada de la Bahía de Bengala, propenso a un desastre natural, Momen le dijo a Miller que se planea reubicar a unos 100.000 rohinyá en la zona de manera voluntaria.
Reiteró que la minoría musulmana tendrá la oportunidad de crear una nueva vida allí, prometiendo seguridad y asegurando que la isla será igual que Singapur.
La mayoría de los más de 750.000 refugiados rohinyá en Bangladés viven actualmente en el sureste del país en áreas como Cox's Bazar, después de huir de la violencia y la persecución en Birmania.
Comunidad perseguida
Los rohinyá, descritos por la ONU como el grupo de personas más perseguidas del mundo, se enfrentan a temores de ser atacados después de que docenas fueran asesinados, víctimas de violencia comunitaria en 2012.
De acuerdo con Amnistía Internacional, más de 750.000 rohinyás, principalmente mujeres y niños, se vieron obligados a huir de Birmania y cruzar a Bangladés luego de que el Ejército birmano lanzara una campaña contra la minoría musulmana en 2017.
Desde el 24 de agosto de 2017, casi 24.000 musulmanes rohinyá fueron asesinados por las fuerzas estatales de Birmania, según un informe de la Agencia de Desarrollo Internacional de Ontario (OIDA).
Más de 34.000 rohinyá fueron arrojados al fuego, mientras que otros 114.000 fueron golpeados, dijo el informe de OIDA, titulado "Migración forzada de rohinyá: La experiencia no contada".
Unas 18.000 mujeres y niñas fueron violadas por el Ejército y la Policía de Birmania, más de 115.000 casas fueron incendiadas y otras 113.000 fueron objeto de vandalismo, agregó el informe.
La ONU también ha documentado violaciones masivas, asesinatos, incluso de bebés y niños pequeños, golpizas brutales y desapariciones cometidas por las fuerzas del estado de Birmania.
En un informe, los investigadores de la ONU dijeron que tales violaciones podrían haber constituido crímenes contra la humanidad.
*Juan Felipe Vélez contribuyó con la redacción de esta nota.