
Washington quiere a Hezbolá fuera de Siria. Londres quiere eliminar a los militantes británicos de Daesh antes de que vuelvan a casa. La diferencia entre las metas estadounidenses y británicas han resultado en políticas divergentes.
Los estadounidenses creen que un Bashar al-Assad apoyado por Rusia podría acabar con la influencia iraní en Siria. Reino Unido cree que mientras Assad permanezca en el poder, su tiranía creará tierra fértil para que los grupos terroristas recluten y crezcan, incluso después de la derrota de Daesh.
Aparte de derrotar a Daesh, EEUU tiene poco interés en Siria. Cuando EEUU quiere luchar con Daesh, por lo general entran por Irak.
Pero Israel, el aliado más cercano de EEUU, tiene un interés más grande en Siria que en Irak y Daesh. Desde la caída de Saddam Hussein, Irak dejó de ser una amenaza regional para Israel. Pero ya que Israel comparte una frontera con Siria, Damasco sigue siendo una amenaza para Israel, incluso después de que Assad entregara su arsenal químico. Estas fronteras han permanecido tranquilas desde el cese al fuego auspiciado por las Naciones Unidas en 1974, tras la guerra de octubre de 1973.
Empezando en el 2011 con el debilitamiento de Assad, su poder comenzó a tambalear en el sur. Irán y Hezbolá llegaron inmediatamente para llenar el vacío, forzando a la fuerza aérea israelí a intensificar su monitoreo e interceptación de cargamentos de armas enviados por Irán a Hezbolá.
Irán ha buscado establecerse en el sur de Siria. Teherán cree que Israel considerará fútil responder contra un Assad debilitado debido a ataques iraníes desde el sur de Siria, a diferencia del Líbano, país que Israel amenazó con destruir en caso de que llegase a haber una guerra contra Hezbolá.
Debido a que Israel está en modo de pánico por las bases iraníes en el sur de Siria, este ha usado toda su influencia para convencer a Washington de que es necesario romper la “media luna iraní”, que va de Teherán a Beirut, pasando por Irak y Siria.
Para que esta “media luna” se mantenga, EEUU y sus aliados tendrían que ponerle fin a sus operaciones militares al oriente del río Éufrates. Mientras EEUU permanezca en esta área, la media luna iraní permanecerá a la merced de, o por lo menos, a la vista de los EEUU.
Las operaciones estadounidenses en contra de los fuertes de Daesh en esta misma área han terminado. El presidente de EEUU, Donald Trump, le dijo a su contraparte turco, Recep Tayyip Erdogan, que Washington dejará de armar al PYD en Siria, quienes supuestamente lucharon junto a árabes y estadounidenses para destruir al ‘Estado’ de Daesh.
Pero Israel, país que se ha acercado a los kurdos de Irak y Siria por varias décadas ya, quiere que EEUU continúe armando al PYD, con miras a que esto sirva para cortar la media luna iraní, poniéndole fin a la amenaza de Irán en el sur de Siria desde la raíz, en vez de tener que enviar a sus aviones a interceptar cargamentos de armas iraníes.
EEUU accedió. A pesar de que Trump prometió a Erdogan dejar de armar al PYD, y aunque el Pentágono haya anunciado que iba a reducir el número de tropas en Siria de 6.600 a alrededor de 2.200, Washington ha indicado que pretende quedarse en el área del Éufrates por más tiempo, supuestamente para prevenir que Daesh regrese, pero más probablemente para vigilar la media luna iraní y para mantener presión sobre Irán.
Por su parte, Reino Unido tiene poco interés en la dinámica Israel-Hezbolá y prefiere enfocarse en desmantelar a Daesh y vigilar las áreas más peligrosas de Siria. Por este motivo, Londres ha donado una cantidad significativa de dinero a militantes locales para que creen fuerzas de policía locales, solo para que más tarde surgieran alegatos de que el dinero británico llegó a las manos equivocadas, las de los terroristas. Por este motivo, Londres suspendió algunas de sus donaciones a los departamentos de policía locales que enviaba mediante un contratista externo.
Ya que el fin de Daesh y la estabilidad en las áreas que alguna vez estuvieron bajo el control de esta organización terrorista son de gran importancia para el Reino Unido, Londres se ha enfocado en estabilizar las áreas de donde fue expulsado Daesh. Reino Unido también ha sido una de las fuerzas principales en recolectar fondos internacionales para reconstruir estas áreas en Siria, con la esperanza de que la estabilidad mantenga a Daesh y a Assad alejados.
El Gobierno británico piensa que Assad es la principal causa para el surgimiento de Daesh. Assad en el poder en Siria podría agilizar, en vez de prevenir, el regreso de Daesh.
Mientras Reino Unido cree que Assad no puede hacer parte de la solución de la crisis en Siria, EEUU cree que si Assad abandona por completo a Irán y permanece cercano a Rusia, su regreso podría facilitar el proceso de estabilización, siempre y cuando se hagan concesiones a sus opositores.
EEUU y Reino Unido no se ven cara a cara en la crisis de Siria. Washington quiere estabilidad, que pueda prevenir una toma iraní del sur de Siria, mientras Reino Unido piensa que la estabilidad es imposible con Assad, quien provocará una reacción violenta que facilite el regreso de Daesh.
La baja en el interés en Oriente Medio por parte de EEUU no ayuda a cerrar la brecha en la política hacia Siria de los aliados transatlánticos. Por ahora, Washington y Londres tendrán que seguir su propio camino.
*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan la política editorial de la Agencia Anadolu.
*Ahmed Fawzi Mostefai contribuyó con la redacción de esta nota.