Política, Análisis

Juan Guaidó: un año de esperanza y desgaste político

En un año el líder opositor venezolano pasó de disputarle la legitimidad al presidente Nicolás Maduro a disputarse apenas la presidencia de la Asamblea Nacional.

Santiago Peña Aranza   | 23.01.2020
Juan Guaidó: un año de esperanza y desgaste político CARACAS, VENEZUELA - ENERO 07, 2020: Juan Guaidó, líder opositor venezolano, el 7 de enero de 2020. (Boris Vergara - Agencia Anadolu)

BOGOTÁ, Colombia

Por: Santiago Peña Aranza

Cuando el 23 de enero de 2019 Juan Guaidó se autoproclamó presidente de Venezuela en una plaza de Caracas ante cientos de seguidores, empezó a convertirse en una sorpresiva esperanza para aquellos que buscan un cambio en el país suramericano.

La oposición parecía haberse unido alrededor de una figura que de repente empezaba a sumar apoyos y reconocimiento internacional.

Lo anterior, junto a las sanciones de Estados Unidos y su amenaza del uso de la fuerza, el accionar del Grupo de Lima, la activación del TIAR, las manifestaciones opositoras y una hipotética rebelión en las Fuerzas Armadas, deberían haber llevado a la renuncia de Maduro; en un escenario en el que simplemente su poder se acabaría y pasaría a manos de un Guaidó construido como “legítimo”.

Sin embargo, en el transcurso de un año, Guaidó pasó de disputarle la legitimidad al presidente Nicolás Maduro a disputarse la legitimidad como presidente de la Asamblea Nacional, el puesto que necesita para poder seguir con su estrategia de ser el autoproclamado presidente interino del país.

Ver también: Venezuela: la guerra simbólica por deslegitimar al presidente.

El fracaso en la entrega de la mal llamada “ayuda humanitaria”

El sábado 23 de febrero de 2019, un mes después de la autoproclamación, parecía ser el día en que caería Maduro.

Toneladas de alimentos y medicamentos entrarían al país en 20 camiones para “aliviar” la “crisis humanitaria” de Venezuela, y para eso Guaidó le hizo un llamado a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a “ponerse del lado del pueblo”.

Les pedía desconocer a Maduro y dejar ingresar la ayuda que no cumplía con los requisitos de la ONU y la Cruz Roja para ser considerada “humanitaria”, por no ser despolitizada.

Pero ni los camiones pudieron entrar, ni la FANB desconoció a Maduro y este por supuesto no renunció.

De hecho se acusó al gobierno venezolano de quemar la “ayuda”, pero hubo videos que demostraron que quienes prendieron la carga fueron vándalos que lanzaron bombas molotov desde el lado colombiano de la frontera ante la pasividad de las autoridades colombianas.

Corrupción en la ayuda

En noviembre de 2019, dos días después de ser cesado de su cargo, Humberto Calderón Berti, quien fuera representante de Guaidó en Colombia desde el 29 de enero de ese año, acusó de corrupción en el manejo de los dineros de la ayuda humanitaria a personas del círculo cercano al autoproclamado presidente.

Afirmó que allegados a Guaidó manejaron fondos de procedencia y destino desconocido, y que personal de su “embajada” descubrió casos de “doble facturación”.

La opositora María Corina Machado calificó la destitución de Berti como un “error muy grande”.

Ver también: Diputado venezolano: 70 legisladores le pidieron a Juan Guaidó un informe sobre ayudas humanitarias.

Liberación de Leopoldo López

El martes 30 de abril de 2019, Guaidó logró la liberación de Leopoldo López y junto a él anunció la “Fase final de la Operación Libertad”, que según ha explicado, consta de tres etapas: “fin de la usurpación, periodo de transición y elecciones libres”.

Ese mismo día llamó a sus seguidores y a los militares a “tomarse las calles de Venezuela”, sin embargo la convocatoria no tuvo los resultados esperados más allá de los disturbios de siempre.

De hecho, la liberación de Leopoldo López tuvo un alto contenido simbólico al dar a entender que Guaidó podría lograr cosas que parecían imposibles, pero en el mediano/largo plazo no ha aportado nada en el objetivo de sacar a Maduro del poder.

Además ese golpe político pareció un guiño a López, que es del partido de Guaidó, para convertirse en el próximo presidente de Venezuela y eso no debió caer muy bien entre los demás líderes de la oposición.

De otro lado, anunciar la “fase final” de la Operación Libertad cuando ni se ha superado la primera, pudo servir para convocar manifestaciones ese día, pero con el pasar de los meses solo ha generado pesimismo y resignación.

Fotos con paramilitares colombianos

El 3 septiembre de 2019 a Guaidó le estalló un escándalo en Venezuela y en Colombia.

Los chavistas, que siempre han señalado a la derecha y al paramilitarismo colombiano de conspirar contra ellos, parecían tener razón: Diosdado Cabello mostraba fotos de Guaidó con dos paramilitares colombianos de la banda Los Rastrojos.

Según la Revista Semana, las fotos habrían sido tomadas el 22 de febrero de 2019, el día anterior a la jornada de entrega de la “ayuda humanitaria”, cuando Guaidó apareció sorpresivamente en un concierto en la ciudad fronteriza de Cúcuta, Colombia.

El 13 de septiembre Guaidó afirmó que no pedía antecedentes para tomarse una foto y que “el régimen” buscaba “distraer la atención de lo central”, que según él es “el amparo de narco militares, narco paramilitares y terroristas” en Venezuela.

Sin embargo, el daño a su imagen ya estaba hecho.

Ver también: Venezuela aporta más pruebas que vincularían a Guaidó con Los Rastrojos.

Se diluye la amenaza de la intervención militar

Una de las cartas más fuertes de la oposición venezolana y el Grupo de Lima para sacar del poder a Maduro era una hipotética intervención militar.

Esta opción, difícil pero no imposible, adquiría credibilidad cuando el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca era el halcón John Bolton.

Bolton, quien fuera uno de los promotores de la guerra en Irak en 2003, fue cesado de su cargo el 10 de septiembre de 2019 y fue reemplazado por Robert O’Brien, con quien las sanciones a Venezuela aumentarán pero sin llegar al uso de la fuerza.

“Creo que se pasó bastante de la raya” con Venezuela, dijo Trump sobre Bolton desde el Despacho Oval al día siguiente de despedirlo.

Sin duda esa moderación de EEUU debilitó la posición de Juan Guaidó.

Ver también: Trump afirmó que su exasesor de seguridad "se pasó de la raya" en su política hacia Venezuela.

División en la oposición

La división en la oposición venezolana es algo que viene desde los tiempos de Hugo Chávez, no es algo que se limite solo a una disputa actual por el control de la Asamblea Nacional.

Sin embargo cuando la aparición de Guaidó y la estrategia para sacar a Maduro a punta de sanciones, bloqueo e intervención de EEUU parecía tener futuro, había una relativa unidad.

Pero las cosas han cambiado durante este año. El autoproclamado se ha desinflado, ya no convoca como en sus primeros meses, y eso le ha dificultado mantener unidos a los sectores opositores donde hay radicales y moderados.

Sumado a esto, en 2020 habrá elecciones legislativas y es de esperar que los sectores radicales no participen y desprestigien los comicios, mientras los moderados seguramente intentarán lograr escaños para hacer una oposición de manera institucional, nacional y al margen del intervencionismo de EEUU y el Grupo de Lima.

Si esas elecciones se llevan a cabo y Guaidó no participa, tendrá aún más difícil mantener su estrategia de ser el “presidente interino” porque necesariamente tiene que ser presidente de la Asamblea Nacional para ello; pero si participa, estaría legitimando un proceso electoral organizado por el gobierno que dice desconocer.

En cualquiera de los dos casos su posición se seguirá debilitando, por eso el reto que tiene, desde el punto de vista de sus intereses, es reinventar su liderazgo político.

Es más, en este momento ni siquiera es claro que Guaidó sea el presidente de la Asamblea Nacional pues se está disputando la legitimidad de ese cargo con Luis Parra, un diputado opositor de un sector moderado, que fue elegido para liderar el legislativo con el apoyo del oficialismo el pasado 5 de enero.

Ver también: Luis Parra se juramentó como presidente de la Asamblea Nacional.

Guaidó, que acusa a Parra de "chavismo", fue "elegido" nuevamente por sus aliados como "presidente" de la Asamblea Nacional en una sesión improvisada en la sede del periódico El Nacional.

*El autor es politólogo de la Universidad Nacional de Colombia con máster en Teoría y Crítica de la Cultura de la Universidad Carlos III de Madrid.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

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