Andreina Itriago
15 Octubre 2017•Actualizar: 16 Octubre 2017
La medianoche de este jueves terminó una campaña electoral atípica en Venezuela. De no ser por algunas vallas publicitarias y cuñas en emisoras de radio y televisión, no se habría sentido en lo absoluto el clima electoral. Por la premura del proceso –primero postergado y luego adelantado–, los aspirantes del partido de Gobierno optaron por vencer la apatía con actuaciones fuera de lo común, como la exposición de torsos desnudos fuera de forma y la mala práctica de deportes extremos; mientras que los de la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se afincaron en explotar los problemas económicos y sociales que atraviesan los venezolanos.
Así los 23 estados quedaron como el país: polarizados entre dos opciones principales, oficialismo y oposición, y con pocas propuestas. Entre los candidatos del primer bando prevalecen los militares; mientras que, en el segundo, predominan los diputados a la Asamblea Nacional. Del lado opositor, sin embargo, quedaron por fuera al menos cinco dirigentes políticos. Y no porque perdieran en las primarias que organizó la MUD para escoger a la mayoría de sus candidatos, sino porque estaban inhabilitados para ejercer cargos públicos. El ex candidato presidencial Henrique Capriles Radonski fue uno de ellos.
“En general fue una campaña tranquila, rutinaria, nada novedosa, salvo excepciones”, dijo a la Agencia Anadolu el politólogo venezolano Ricardo Sucre, quien la diferenció de campañas previas por su corta duración –20 días– y la distancia que tuvo del público, independientemente de su intención de voto.
Una de los cinco rectores del Consejo Nacional Electoral, Socorro Hernández, dijo el viernes durante una entrevista en el canal venezolano Globovisión que la campaña había sido “suave”, y que el ente había sancionado a una ONG por supuestamente hacer propaganda electoral; y había abierto un procedimiento a un medio regional por haber publicado encuestas a destiempo.
Sobre los candidatos, agregó: “Hubo exceso (en la campaña) de un lado, y de otro lado, ambos al final se balancearon”.
Sin embargo, para la oposición, nunca hubo balance. “El Gobierno utilizó todos los recursos del Estado y los medios públicos para promocionar a sus candidatos y no nos dio ni un segundo de promoción para nuestros candidatos”, dijo a la Agencia Anadolu el jefe del comando de campaña de la MUD, Gerardo Blyde. El único de los rectores del CNE que no es cercano al Gobierno, Luis Emilio Rondón, denunció a la televisora del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), por haber transmitido de forma “casi ininterrumpida” propaganda de los candidatos del oficialismo.
A falta de este espacio, alineado con el Gobierno, la oposición optó por contratar cuñas en las tres únicas cadenas privadas de televisión nacional que quedan en el país. “¿De dónde sacan tanto dinero con el sueldo que ganan? Quiero investigar a fondo y que la Contraloría establezca la verdad de esos recursos”, dijo al respecto el presidente Nicolás Maduro, en transmisión por VTV, esta semana.
Pese a las acusaciones, las cartas están echadas y todo parece estar listo para que este domingo los venezolanos escojan, entre ambos bandos, a sus gobernadores.