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Una década de guerra de contenidos gracias al streaming

En los últimos 10 años este tipo de trasmisión de datos se metió en nuestra vida diaria y hoy es la principal forma en la que consumimos contenidos audiovisuales.

Maria Paula Triviño Salazar   | 28.12.2020
Una década de guerra de contenidos gracias al streaming

BOGOTÁ

Por: Maria Paula Triviño

En la década del 2000, las tiendas de alquiler de videos en formato VHS como Blockbuster soportaron valientemente las arremetidas de la piratería y la televisión por cable, pero hubo un enemigo silencioso que terminó por mandarlas a la bancarrota: el streaming.

La primera vez que se usó esta forma de compartir contenidos fue en 1995, cuando ESPN SportsZone transmitió un programa de radio en vivo de un juego de béisbol entre los Seattle Mariners y los New York Yankees a miles de suscriptores en todo el mundo. Sin embargo, fue hasta 2007 cuando la compañía Move Networks introdujo la transmisión adaptativa basada en HTTP.

En pocas palabras, el streaming que usa HTTP detecta el ancho de banda del Internet y la capacidad del computador, ajustando la calidad de la transmisión en vivo. Esto permitió acortar al mínimo la descarga de cada contenido, lograr un inicio rápido de la reproducción y mejorar la experiencia en cualquier tipo de conexión a internet.

Gracias a esta revolucionaria tecnología, Youtube, que venía ganando millones de usuarios desde 2005, se convirtió en una de las primeras formas de streaming accesible a todos, mientras que esta forma de enviar y recibir datos cambió desde hace una década la forma en la que consumimos contenidos audiovisuales.

El fin de Blockbuster y el inicio de Netflix

Una historia que se ha convertido en parte de la cultura popular es la de cómo nació Netflix. Se dice que Reed Hastings (presidente de Netflix) y Marc Randolph (cofundador) decidieron crear un sistema de alquiler de películas online después de que Hastings alquilara la película Apolo 13 en un Blockbuster y al no hacer la devolución de la cinta a tiempo tuviera que pagar una multa de USD 40.

En 2007, Netflix ya tenía 10 millones de suscriptores en Estados Unidos y en 2011 salió al mundo con su sistema de recomendación personalizado, basado en la calificación de una a cinco estrellas para cada contenido. Solo en el primer trimestre de 2020, la plataforma aumentó en 16 millones su número de suscriptores.

Precisamente esta personalización del streaming es una de las razones por las cuales estas plataformas se encuentran en la cima de la visualización y la producción de contenidos. Gracias a los algoritmos y el uso del big data, Netflix, Hulu, Amazon Prime o Apple TV nos muestran los contenidos que cada uno quiere.

“El consumo de cine se ha vuelto de nicho y más aún, el consumo de cine de autor y cine independiente. Creo que hoy toda forma de consumo audiovisual (incluido el consumo en las plataformas) se ha especializado. Ya no hay un consumo global, aunque vemos que las series de Netflix han reemplazado en la conversación pública a lo que antes fueron los grandes éxitos de taquilla del cine estadounidense. Asimismo, la pandemia ha intensificado el fenómeno de concentración en medio de la dispersión”, afirma Pedro Adrián Zuluaga, crítico de cine y periodista colombiano.

Aunque es un fenómeno que empezamos a ver con la irrupción de Internet, el streaming hizo más evidente que la televisión ya no es el centro de la casa ni el punto de encuentro de la familia. Ahora cada persona tiene una pequeña pantalla para acceder al contenido que desea y ‘maratonear’ series se convirtió en una actividad humana de la última década.

Un estudio sobre el consumo de Netflix, realizado por uno de los mayores expertos de hábitos culturales en el mundo, el antropólogo canadiense Grant McCrackken, acuñó el término Nesting (anidar), que consiste en permanecer todo el fin de semana en casa sin ocuparse de alguna tarea en específico. De hecho, fue House of Cards, la serie de Netflix lanzada en 2013, la que inició con esta manía de maratonear: ya no teníamos que esperar varios días para ver un capítulo nuevo y dependía de nuestra disponibilidad de tiempo acceder a los contenidos.

En pocos años también vimos como los grandes festivales de cine le cerraron las puertas a los contenido realizados por las plataformas, pero esa parece ser una pelea sin sentido para una industria que especialmente después de la pandemia necesita un gran impulso. Incluso, a mediados de agosto, Amazon Prime Video donó EUR 5 millones para apoyar a la comunidad creativa de productores de cine y televisión en Europa.

Grandes películas también han tenido sus estrenos en festivales y luego han pasado a streaming. En 2019, 'The Irishman', protagonizada por Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, fue estrenada en el Festival de Cine de Nueva York, el 27 de septiembre, y dos meses después ya estaba incluida en el catálogo de Netflix. Lo mismo sucedió con 'Parasite', que recibió el Oscar a Mejor Película en 2020 y que en este momento se encuentra alojada en la plataforma.

Para Zuluaga, lo importante es que el cine no pierda su esencia. “El streaming o la producción para plataformas también suele homogeneizar el lenguaje y es cada vez más difícil resistir a que todo termine siendo tratado como un producto o un contenido. Espero que el cine siga existiendo como lenguaje y no solo como contenido”.

Ver también: La guerra del streaming y su inmunidad a la COVID-19

Del iPod a los conciertos digitales

El 23 de octubre de 2001, Steve Jobs presentó al mundo el iPod. Tener 10 GB de música en el bolsillo y una pila de 10 horas de duración fue el estallido de una década que ha cambiado para siempre la industria musical. Sin embargo, teniendo uno de estos dispositivos las canciones debían ser descargadas, y por eso los ordenadores de casa se estaban convirtiendo en bibliotecas colosales de música.

Al desarrollo de la nube para guardar contenidos siguió el de las plataformas de streaming de audio y la creación de Spotify. Aunque desde 2008 la aplicación llegó a los países escandinavos, fue en 2011 cuando pegó el gran salto al mercado estadounidense, logrando que los usuarios pagaran una suscripción para escuchar música.

De acuerdo con The New York Times, el streaming abarcaba el 80% del total de ventas de música grabada, y en este segmento Amazon Music asegura tener 55 millones de usuarios, Apple Music 60 millones y Spotify, 130 millones.

Además de la música, los podcast se convirtieron en un gran aliado para pasar el tiempo, mientras que los videojuegos en línea y los eSports pasaron a ser negocios multimillonarios. De hecho, el pasado mes de abril y mientras medio mundo permanecía confinado por la pandemia, el rapero Travis Scott reunió a 12 millones de personas en el primer concierto en vivo de un artista por medio de un videojuego.

“Si bien el streaming ha estado presente a lo largo de muchos años, solo con la pandemia entendimos la importancia y versatilidad del mismo. Esto nos llevó a entender que los contenidos son como una fuente inagotable de recursos, en la que tienes la libertad de escoger lo que quieres consumir en la hora, momento y lugar que desees y, sobre todo, a establecer un estrecho vínculo de sentimientos a través de un dispositivo”, afirma Fernando Escobar, director de proyectos de Move Concert.

“En la industria del entretenimiento, que es donde más ha crecido el streaming, la transformación solo tomo unos pocos meses: conciertos digitales, sesiones de Meet & Greet y showcases desde casa, son solo unos cuantos de los miles de referentes e ideas que surgen a diario… En un futuro cercano que ya estamos viviendo, decidirás si asistes a un concierto presencial o digital utilizando un mismo ticket, al mismo tiempo que un artista ahora no tendrá que viajar y recorrer miles de kilómetros para estar conectado con sus fans, sino que ingresará a una plataforma y verá en pantallas las miles de conexiones con delay de todo el mundo”, concluye Escobar.

A pesar de estar en la era de la música digital y de que en 2017 las ventas de música en servicios de reproducción online superaron por primera vez a las físicas y a las descargas, los formatos antiguos se niegan a la extinción. Por ejemplo, el vinilo resurgió gracias al impulso de los puristas del sonido y los melómanos, mientras que compañías como Sony Music reabrieron estudios de grabación de vinilos después de 30 años.

Ver también: El “backstage” de la industria musical para lograr internacionalizar a los artistas colombianos

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