Ayhan Mehmet
14 Marzo 2020•Actualizar: 14 Marzo 2020
Un grupo de solicitantes de asilo que escaparon de la guerra y la agitación interna en sus países y pretenden llegar a Europa en búsqueda de una vida mejor, continúan su viaje hacia la isla de Lesbos en Grecia después de que Turquía declarara que abriría sus puertas fronterizas el pasado viernes.
Durante la noche, 25 solicitantes de asilo, incluidos niños, fueron desembarcados en el puertos de Molivos por la Guardia Costera Helénica.
Los solicitantes de asilo pasaron la noche al aire libre, mientras que voluntarios les dieron mantas para calentarse y alimentos.
Una semana antes, unos 40 solicitantes de asilo llegaron a la playa de Skala Skikaminea, donde se refugian en dos tiendas de campaña instaladas por voluntarios.
El campamento de Moria, en Lesbos, uno de los campamentos más grandes de Grecia, ha sido repetidamente criticado por organizaciones no gubernamentales por sus condiciones inhumanas.
Fue diseñado para 3.000 personas, pero más de 25.000 están viviendo allí en condiciones deficientes.
Miles de mujeres, hombres y niños que viven en tiendas pequeñas están expuestos al frío y lluvia con un servicio limitado o nulo a calefacción, electricidad o agua caliente.
Actualmente, cerca de 35.000 refugiados viven en condiciones pésimas en las islas egeas orientales.
A finales del mes pasado, acusando a la UE de no cumplir con la mitad del acuerdo migratorio de 2016 y advirtiendo de que un millón más de refugiados en Idlib, Siria, estaban a punto de cruzar su frontera, Turquía dejó de intentar impedir que los solicitantes de asilo llegaran a la frontera griega por tierra.
La reacción griega a los solicitantes de asilo ha sido dura, con miles de personas heridas y varias más muertas que han sido atacadas por las fuerzas griegas con gases lacrimógenos.
Con 3,7 millones de migrantes sirios en Turquía, más que cualquier otro país del mundo, Ankara dice que no puede recibir otra oleada de refugiados.
*Traducido por Daniel Gallego.