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La paz sigue siendo un "sueño inalcanzable" para una familia siria

Mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Paz este 21 de septiembre, una familia siria pide el fin de la guerra para un futuro más prospero.

Meryem Göktaş   | 21.09.2019
La paz sigue siendo un "sueño inalcanzable" para una familia siria Muhammad Ahmad, sirio padre de seis, habló con los medios de comunicación en la provincia norteña siria de Azaz. Mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Paz el 21 de septiembre, una familia siria continúa la lucha por la supervivencia en carpas. (Meryem Goktas - Agencia Anadolu)

Ankara

Mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Paz este 21 de septiembre, el conflicto continúa en Siria en donde una familia que vive bajo las duras condiciones de la guerra, lucha por sobrevivir en tiendas de campaña en el área rural de la provincia de Azaz, al norte de ese país.

En declaraciones a la Agencia Anadolu, Muhammad Ahmad, padre de seis hijos, dijo que para él la paz significa regresar a su ciudad natal.

Ahmad afirmó que con el inicio del conflicto, en el 2011, perdió a muchos de sus familiares, amigos, su casa y su carro.

"No nos queda nada más que nuestra familia", dijo; agregó que su único objetivo es proporcionar a sus hijos un futuro prospero.

“En el momento en que dejamos nuestra casa, no quedaba paz, libertad, seguridad ni futuro para nosotros. La paz solo significará algo para nosotros cuando volvamos a nuestro hogar, no podemos hablar de paz mientras estamos lejos de casa", aseguró Ahmad.

Dijo que la paz sigue siendo un "sueño inalcanzable" debido a que el conflicto entró en su noveno año en marzo de 2019.

Desplazamiento

Ahmad dijo que su familia se mudó de un lugar a otro antes de instalarse en el campamento en Azaz.

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La primera vez que se vieron obligados a desplazarse fue después de que un misil cayera en su casa, y agregó que: "mi hijo Ali se asustó tanto [por el ataque] que perdió la capacidad de hablar durante mucho tiempo".

Más tarde, cuando el régimen de Al-Assad se acercó a su ciudad natal, Safira, Ahmad tuvo que huir de la región con su familia a Al-Bab, desde donde también se desplazaron nuevamente después de que Daesh tomara el control de la región.

Según la ONU, hay 6,2 millones de desplazados dentro de Siria, incluidos 2,5 millones de niños, la población de desplazados internos más grande del mundo.

“Después de mucho tiempo de lucha, llegué al norte de Siria. Cuando llegamos aquí tuvimos que comenzar nuestras vidas desde cero”, dijo.

"No pude encontrar una casa, las organizaciones de ayuda humanitaria nos dieron una carpa, pero esto no fue suficiente para mi familia. Con mis propios medios, compré otras dos carpas", agregó el sirio.

Al hablar sobre los problemas que sufrió su familia durante el desplazamiento, Ahmad dijo que a pesar del dolor, está agradecido de que su familia esté unida.

“La vida pasa, nos hacemos viejos, nuestro objetivo es un futuro más prospero para nuestros hijos. No hay paz para nuestros hijos en estas carpas. Nuestros hijos solo vivirán en paz y tendrán un futuro cuando regresemos a nuestro hogar”.

El hombre de 45 años dijo que antes de verse obligado a abandonar su hogar, estaba trabajando como agricultor.

"Incluso si no es mi profesión, comencé a trabajar en construcción aquí", y señaló que tenía que seguir manteniendo a su familia.

Esperanza de un futuro mejor

Su esposa, Marwa, dijo que está contenta de que su esposo esté vivo, siendo el sostén de la familia él se ocupa de las necesidades de ella y de sus hijos.

"He perdido muchos familiares en esta guerra", dijo la mujer, y agregó que la guerra les ha dejado profundas heridas.

"Para el futuro de mis hijos, esta guerra debe terminar".

Marwa dijo que su hijo Ali, de 10 años, fue el más afectado por el constante desplazamiento.

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Por su parte Ali dijo que no recuerda ningún día de paz.

"No sé lo que significa la paz. Mi padre siempre nos cuenta historias sobre nuestra casa en Safira y nuestros familiares y el vecindario en el que vivimos. No recuerdo en qué ambiente vivíamos”, asegura el niño.

Ali dijo que solo recuerda haberse mudado de un lugar a otro. Le gustaría vivir en una casa en lugar de tiendas de campaña, que se enfrían y se ensucian en los inviernos.

Con una curiosa sonrisa en su rostro: "dicen que la paz es hermosa".

A pesar de la guerra, Ali dijo que todavía sueña con convertirse en maestro algún día.

"Quiero cuidar a los niños, pero principalmente quiero ayudar a mi padre porque se cansa mucho", dijo.

El conflicto en Siria comenzó en 2011 cuando el régimen de Bashar al-Assad tomó medidas represivas contra manifestantes opositores que protestaban a favor de mayores medidas democráticas en el país.

Desde entonces, cientos de miles de personas han muerto en el conflicto, según cifras de la ONU.

*Traducido por Aicha Sandoval Alaguna.

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