El secretario de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Boris Johnson, dijo este jueves que la evidencia que comprueba que Rusia está detrás del gas nervioso usado en Salisbury para atacar al exespía ruso Serguéi Skripal es “abrumadora”.
En declaraciones a la BBC, Johnson dijo que Reino Unido enviará a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas una muestra del gas nervioso usado en el ataque que dejó a Skripal y a su hija Yulia en condiciones críticas pero estables.
El anuncio de Johnson se dio un día después de que la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, anunciara la expulsión de 23 diplomáticos rusos bajo el argumento de que Rusia incumplió el plazo para explicar por qué fue usado un gas nervioso ruso en el intento de asesinato de Skripal.
Rusia, por su parte, ha negado cualquier tipo de participación en el incidente, pero se comprometió a tomar represalias por la decisión de Gran Bretaña de expulsar los diplomáticos.
Johnson aseguró que el ataque fue una “medida de la brutalidad e imprudencia rusa”, pues buscaba herir a Skripal y a cualquier persona que se encontrara a su alrededor, y agregó que esto “conmocionó y horrorizó no solo a este país sino a muchos de nuestros socios en todo el mundo”.
El secretario de Asuntos Exteriores británico dijo estar “conmovido” por el apoyo que ha recibido su país desde otras partes del mundo. “Hay muy pocas dudas en la mente de las personas que esto tiene la firma del Estado ruso” al haber “usado de manera deliberada el gas nervioso Novichok desarrollado por Rusia para castigar a un desertor ruso, en medio de la candidatura de Putin a las elecciones presidenciales”.
“Existe un disgusto mundial por lo que pasó”, comentó Johnson.
Johnson dijo además que el gas nervioso Novichok fue desarrollado únicamente por Rusia durante la Guerra Fría y agregó: “temo que la abrumadora evidencia es que sea Rusia”.
Rusia tomará represalias
Skripal, de 66 años, y su hija Yulia de 33, ingresaron a un hospital después de haber sido encontrados inconscientes en una banca en la ciudad de Salisbury, al sur de Inglaterra, el pasado 4 de marzo.
Entre tanto, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia dijo que la represalia por la decisión del Reino Unido de expulsar a sus diplomáticos llegará pronto, y acusó a Gran Bretaña de no cooperar en el caso.
La primera ministra Theresa May anunció el miércoles una serie de medidas, incluyendo la expulsión de diplomáticos rusos, la revocación de una invitación al ministro de Asuntos Exteriores de Rusia y un boicot de la familia real y los ministros del gobierno a la Copa Mundial de este verano en Rusia.
May dijo que Rusia es “culpable” por el ataque. “Su respuesta ha demostrado un completo desdén por la gravedad de estos eventos”.
“Ellos no han entregado explicaciones creíbles que puedan sugerir que perdieron el control de su gas nervioso”, aseveró la primera ministra británica.
Skripal fue sentenciado por “alta traición en forma de espionaje” por un tribunal militar de Moscú en 2006 y fue sentenciado a pasar 13 años en prisión.
Cuatro años después, le otorgaron refugio en Reino Unido como parte de un programa de intercambio de espías entre Estados Unidos y Rusia.
El curioso incidente de Skripal es similar al envenenamiento del exagente del KGB, Alexander Litvinenko, por sustancias radioactivas en 2006.
Litvinenko murió en el hospital poco después de haber ingerido polonio-210 mientras tomaba té en un hotel en el centro de Londres.
Al extraño suceso se suma la muerte del exiliado ruso Nikolai Glushkov, de 68 años, quien fue encontrado sin vida en su hogar en Londres, la noche del lunes.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.
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