Diego Carranza Jiménez
19 Junio 2018•Actualizar: 20 Junio 2018
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su abierta preocupación por la nueva política migratoria en Estados Unidos, que separa a los niños de sus padres, la cual es llamada ‘tolerancia cero’.
El organismo también manifestó su intranquilidad por las “recientes decisiones legales que restringen el acceso al estatuto de refugiado sobre la base de la violencia doméstica y de pandillas”.
Por lo anterior, la CIDH exhortó “a las autoridades de los Estados Unidos a priorizar el respeto a los derechos humanos en sus políticas y prácticas”.
Mediante un comunicado, el organismo regional condenó la muerte, el pasado 23 de mayo, de Claudia Patricia Gómez, una indígena Maya-Mam guatemalteca de 20 años, que murió tras recibir un disparo en la cabeza de la Patrulla Fronteriza estadounidense en Río Bravo, Texas.
“Claudia viajó a Estados Unidos desde Guatemala en busca de mejores oportunidades para trabajar y estudiar”, lamentó la Comisión, al tiempo que les solicitó a las autoridades de Estados Unidos a llevar a cabo “una investigación exhaustiva y proporcionar una explicación satisfactoria y convincente de lo sucedido”.
El programa ‘tolerancia cero’, anunciado el pasado 7 de abril, preocupa no solo por el procesamiento de todas las personas que crucen la frontera ilegalmente sino porque los niños y niñas separados de sus padres podrían ser entregados a un adulto patrocinador en Estados Unidos, una familia de acogida, o ubicados en un refugio.
“La CIDH reafirma que niños y niñas tienen derecho a no ser separados de sus padres porque la detención nunca responde al interés superior del niño. La Comisión solicita a las autoridades de Estados Unidos que identifiquen a los niños migrantes que requieren protección internacional y no recurran a la privación de la libertad de los niños en ninguna circunstancia, incluso con el objetivo de garantizar la unidad familiar”, advierte la Comisión.
La situación ha tomado aún más relevancia luego de que se conocieran imágenes de los centros de refugio donde son llevados estos menores, así como audios en los que se escucha su llanto rogando por sus familias. Los niños son encerrados en jaulas con colchonetas en el piso para dormir.
A pesar de la polémica que ha causado esta medida, la administración Trump defendió su postura y señaló que no está implementando leyes nuevas.
“BASTA de la desinformación. Esta Administración no creó una política de separación de familias en la frontera”, escribió la Casa Blanca en un mensaje en Twitter.
Inclusive, la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, afirmó mediante otro trino que un alto porcentaje de las personas que llegan a la frontera con niños son criminales.
“La secretaria Nielsen dejó las cosas claras en la situación familiar en la frontera sur: Haga una pausa para pensar en esta estadística: aumento del 314% en adultos que se presentan con niños que no son una unidad familiar. Esos son traficantes, esos son traficantes, eso es MS-13, esos son criminales, esos son abusadores”.