Joana Oliveira
09 Diciembre 2017•Actualizar: 11 Diciembre 2017
Para cada cupo en las cárceles brasileñas, hay dos presos. El país tiene la tercera población carcelaria del mundo, con 726 mil internos, según un informe publicado este viernes por el Ministerio de Justicia, por detrás de Estados Unidos (2,6 millones) y China (1,6 millones). El número de detenidos aumentó en más de 100 mil personas en menos de dos años —eran 622 mil en 2014—, llegando a casi el doble de las 368 mil plazas existentes. La superpoblación en los presidios es del 179%, lo que significa que nueve de cada diez internos viven en sitios inadecuados.
Para solucionar el problema, de modo que el número de cupos corresponda al número de presos, Brasil tendría que construir prácticamente una cárcel por día durante un año para cumplir con las directrices básicas de arquitectura penal del Ministerio, que determina una capacidad máxima de mil plazas por cárcel.
El número de presidiarios crece cada año desde la década de 1990. En el año 2000, el país tenía 137 internos por cada 100 mil habitantes. En junio de 2016, fecha de los últimos datos recogidos en el informe, esa tasa llegó a 352,6 detenidos.
Lo que no ha cambiado es el perfil de los presos brasileños. El 92% son hombres, la mayoría negros, entre 18 y 29 años, con el estudio básico incompleto, y detenidos por delitos relacionados con el tráfico de drogas, hurtos y robos.
Brasil se comprometió el pasado mayo, en una conferencia en Ginebra, a reducir en 10% su población carcelaria hasta 2019, después de recibir presiones por parte de la comunidad internacional. “Hemos actuado fuertemente con el Poder Judicial para implantar audiencias de custodia, cuyo objetivo es evitar prisiones innecesarias, y medidas de estímulo a penas alternativas”, afirmó Jefferson de Almeida, director del Departamento Penitenciario Nacional (Depen), durante la presentación de los datos. Él estima que la aplicación de dichas medidas haya evitado el ingreso de otras 140 mil personas en las cárceles del país este año.
El Gobierno destinó, en diciembre de 2016, cerca de USD 360 millones (BRL 1,2 miles de millones) a las infraestructuras penitenciarias de cada uno de los 26 estados y el Distrito Federal. Este año, se añadirán aproximadamente otros USD 200 millones (BRL 678 millones), según Almeida. “Pero si pensamos que vamos a solucionar este problema simplemente construyendo nuevas cárceles, vamos a tardar bastante tiempo en hacerlo”, ha matizado el director del Depen.
La actualización de los datos sobre los presos brasileños llega después de un año marcado por rebeliones que acabaron en masacres en las cárceles. En enero, conflictos entre facciones criminales dejaron a más de 120 muertos en los presidios del Amazonas, Roraima y Río Grande del Norte. Los tres estados presentaron tasas de superpoblación por encima del promedio nacional en 2016. El Amazonas, con el peor dato del país, tiene actualmente el 484% de superpoblación.