Por: Juan Felipe Vélez Rojas
Las elecciones presidenciales de Estados Unidos atraviesan por un periodo de incertidumbre generada por el brote del coronavirus (COVID-19) que ha dejado más de 86 mil infectados y más de 1.300 muertos en todo el territorio.
La respuesta del presidente Donald Trump ante la pandemia ha sido ampliamente criticada tanto por las autoridades de salud nacionales e internacionales como por sus rivales demócratas.
El mandatario estadounidense se negó a implementar la cuarentena nacional, medida usada por varias naciones para contener la expansión del virus. Además, señaló que reduciría las regulaciones de distanciamiento social a principios de abril, pese a la advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que EEUU estaba cerca de convertirse en un epicentro de la pandemia.
A través de sus declaraciones, Trump ha dejado ver que está más preocupado por la economía del país que por la salud de sus ciudadanos.
“Nuestro país no está diseñado para cerrar. Puedes destruir un país de esta manera, cerrándolo. Me encantaría tener el país abierto y con muchas ganas de que sea para Pascua", dijo Trump durante una entrevista a la cadena Fox News.
Con sus declaraciones y acciones, el líder republicano busca impulsar el sector económico y disminuir la creciente incertidumbre que cada vez más afecta el sector financiero del país, unas de las principales economías del mundo.
En días pasados el secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin, dijo que la propagación del COVID-19 fue "peor que el 11 de septiembre".
La tasa de desempleo, uno de los más destacados triunfos de Trump durante su mandato, se ha visto afectada. Según la proyección que publicó la Asociación de Viajes de EEUU, se espera que el coronavirus le costará USD 809.000 millones al sector del transporte y 4,6 millones de personas perderán sus empleos solo en ese sector este año, lo que implica que la actual tasa de desempleo de EEUU se duplicaría y alcanzaría el 6,7%.
¿Podrán los demócratas beneficiarse?
La clara falta de acción de Trump no ha sido desaprovechada por los candidatos del Partido Demócrata a la Presidencia de EEUU.
Joe Biden, quien se perfila como el principal rival de Trump antes de las primarias del partido, ha modificado su estrategia.
“En tiempos de crisis, los presidentes estadounidenses siempre han dado un paso adelante para enfrentar el momento. Pero todo lo que hemos recibido de Donald Trump son mentiras, excusas y chivos expiatorios. Trump le ha fallado a nuestro país en el momento en que más lo necesitamos”, tuiteó Biden en su cuenta de Twitter.
El candidato demócrata también publicó un video refiriéndose al paquete de ayuda económica de USD 2 billones aprobado por el Senado de EEUU, para luchar contra la crisis generada por el COVID-19.
En el video, Biden criticó la supuesta elección entre la salud pública y la economía, a la que calificó como falsa y peligrosa. El político afirmó estar más capacitado para liderar a la nación y recordó que ayudó al presidente Obama a salir de la crisis financiera.
El demócrata, además, dirigió su discurso a la clase trabajadora, base electoral de Trump, e indicó que aseguraría enviar más fondos a los trabajadores despedidos y a los beneficiarios del Seguro Social para impulsar la economía.
“Es difícil creer que esto tenga que decirse, pero si soy elegido presidente, siempre lideraré el camino con la ciencia. Escucharé a los expertos y escucharé sus consejos. Haré lo contrario de lo que estamos viendo hacer a Donald Trump todos los días”, resaltó Biden en otro tuit.
El candidato demócrata Bernie Sanders también aprovechó el actual momento para criticar a Trump.
“Tenemos un presidente que habla en oposición a los asesores médicos de nuestro propio gobierno. Para mí, esto es tan peligroso como es él”, tuiteó Sanders, quien llamó a Trump un presidente “arrogante, ignorante y egocéntrico”.
El senador de Estados Unidos por el estado de Vermont resaltó que en medio de los crecientes casos de infectados y muertes, este es el momento para seguir las indicaciones de los expertos en salud.
Pese a que aún es muy temprano para medir cuán grande puede ser el efecto del coronavirus en el panorama electoral de EEUU, para Alejandro Rayran, profesor de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, Biden y Sanders pueden hacer varias críticas, pero en la actual situación, lo que más importa es el accionar del Estado.
“Trump es el que tiene en este momento la capacidad de accionar del Estado. Aquí yo creo que él sabe que se la está jugando con toda”, señala el académico.
Rayran resalta que si Trump logra sacar resultados positivos económicos en medio de la crisis generada por el COVID-19, el mandatario podrá mantenerse y ganar las próximas elecciones.
“La mayoría de los países ha privilegiado el tema de salud pública, el redireccionamiento del dinero al sector salud, mientras que Trump desafía esta postura y lo que busca es fortalecer la economía, sacar un resultado positivo y en últimas consolidar su campaña. Ahora todo depende de cómo Trump maneje la situación de este punto en adelante. Claramente el alto precio del dólar le está ayudando mucho y está ayudando mucho a EEUU y eso puede ser un factor a favor de Trump en estas elecciones”, señala Rayran.
El experto señala que lo único que puede beneficiar a los demócratas es si la situación se le sale de las manos a Trump, es decir, si el número de muertos supera la tasa de mortandad esperada.
“El impeachment, por ejemplo, terminó beneficiando a Trump. Porque él dijo: ‘mientras me perseguían (los demócratas), yo saqué adelante la economía’. Los demócratas están un poco afectados, primero porque hay grandes diferencias dentro de ellos y, segundo, porque el impeachment terminó favoreciendo a Trump”.
Sin embargo, para David Castrillón, profesor investigador del Externado, la crisis del COVID-19 puede costarle caro a Trump, el candidato que llegó a la Casa Blanca en 2016 gracias a su narrativa de estar preocupado por la economía y el bolsillo del estadounidense promedio, pero que en la actualidad no ha sido capaz de mantener los mismos índices de crecimiento de empleo y que se ha mostrado más preocupado por salvar a las grandes empresas.
Respecto a los demócratas, en especial Biden, Castrillón resalta que al político se le ha visto haciendo propuestas concretas sobre lo que haría si fuera presidente, estrategia que parece estar convenciendo a muchas personas, incluyendo independientes y personas que antes apoyaban a Trump.
“Los demócratas están dispuestos a trabajar con los del otro lado (republicanos), al poner al pueblo estadounidense primero y esa va a ser seguramente la narrativa que ellos van a vender en las elecciones de noviembre, no solo en las presidenciales sino en las legislativas”, resalta el investigador.
Con esta narrativa, los demócratas estarían buscando ganar votos entre la clase trabajadora, la misma que le dio el triunfo a Trump en 2016.
“Los demócratas van a poder vender este paquete económico como uno que pone al ciudadano común, de a pie, primero, mientras que varios republicanos estaban interesados en salvar a las grandes empresas”, asevera el investigador.
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