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¿Cómo ver si no puedes tocar? Los retos de la población con discapacidad visual durante la pandemia

La falta de apoyo estructural, las nuevas políticas que afectan su movilidad y el aumento de la discriminación y estigmatización son algunas de las dificultades que las personas ciegas han enfrentado en Bogotá durante la pandemia del COVID-19.

José Ricardo Báez González   | 11.09.2020
¿Cómo ver si no puedes tocar? Los retos de la población con discapacidad visual durante la pandemia (Muhammad Reza - Agencia Anadolu)

BOGOTÁ, Colombia

Por: José Ricardo Báez G.

Si bien el COVID-19 afecta a todos por igual, la comunidad de personas con discapacidad visual está enfrentando una situación muy particular. Por ejemplo, ¿cómo ve una persona con discapacidad visual durante la pandemia del coronavirus, si necesita tocar y eso es precisamente lo que prohíben las autoridades sanitarias para evitar el contagio? ¿Cómo los afectan las nuevas normas establecidas, como el uso del tapabocas, el distanciamiento social y la cuarentena obligatoria?

De acuerdo con un informe de la OMS titulado Consideraciones relativas a la discapacidad durante el brote de COVID-19, las personas con discapacidad podrían verse afectadas de manera desproporcionada debido a las alteraciones de los servicios y redes de apoyo durante la pandemia. En Colombia, según el DANE hay 1.784.372 personas con discapacidad, correspondientes al 4,07% de la población del país. Su situación es peor, pues esta población generalmente vive en niveles altos de pobreza y trabajan en la informalidad.

“Las personas con discapacidad podrían verse afectadas de manera desproporcionada debido a las alteraciones de los servicios y redes de apoyo durante la pandemia” (OMS).

Durante esta pandemia, el Instituto Nacional para Ciegos (INCI) dio unas recomendaciones a seguir para las personas ciegas. Entre ellas están que en vez de agarrarse del brazo lo hagan del hombro, puesto que las autoridades piden que el estornudo se tape con la parte interior del codo. También desinfectar el bastón guía al llegar a casa y no ponerlo encima de una mesa al comer. “En televisión mostraban cómo debía ser un correcto lavado de manos, pero no describían el procedimiento, entonces los ciegos quedábamos volando", asegura Carlos Parra Dussán, director de la institución.

Para él, la comunidad de personas con discapacidad visual están más indefensas frente al coronavirus porque pueden tener comorbilidades, es decir, interacción entre varias enfermedades como la diabetes, que los hace más vulnerables. Y también porque dependen de los sentidos para su movilidad y al tocar cosas se pueden contagiar más fácil que otras personas.

Más Estigmatización

No obstante, para José David Díaz, gestor cultural, emprendedor y activista a favor de los derechos de las personas con discapacidad visual, estos protocolos del INCI han perjudicado aún más a las personas ciegas y con baja visión. "Los ciegos no interactuamos igual con el entorno y generalizar eso es contribuir a la estigmatización. Ahora la gente no nos brinda ayuda porque relaciona que, como el ciego toca todo, seguramente está contagiado de coronavirus", explica José David, quien sufre de retinosis pigmentaria, una patología que afecta la retina y de manera progresiva deja a las personas ciegas.

“Ahora la gente no nos brinda ayuda porque relaciona que, como el ciego toca todo, seguramente está contagiado de coronavirus”.

"La campaña del INCI nos estigmatiza porque dice: ‘si va a contratar a una persona con discapacidad visual tenga mucho cuidado y hágale todos los exámenes porque pueden ser portadores de COVID’. Es decir, tras de que no nos dan trabajo, salen con semejante anuncio", asegura Tatiana Rodríguez, directora de la fundación Sirius Una Nueva Luz, institución que lleva 12 años trabajando por la inclusión social de la comunidad con discapacidad y ha entregado en la pandemia 167 mercados a personas en situación de discapacidad. "A nosotros nos siguen viendo como personas enfermas. La discapacidad no es una enfermedad, es una condición”, subraya.

Según Alexander Díaz, docente y persona en situación de discapacidad, "por las recomendaciones que hicieron, la gente nos mira extraño, cambió la actitud hacia nosotros. Creen que podemos afectarlos, contagiarlos y nos ayudan menos en la calle. Todos usamos el tacto, es el sentido más amplio del ser humano: al recibir monedas, al cogerse de la varilla de Transmilenio, al recibir el mercado. El coronavirus lo puede contraer cualquier persona y no solo por una característica de discapacidad", señala. 

Alexander estuvo confinado en Facatativá, pero al volver a Bogotá en julio, se contagió de coronavirus. "Desde ese día sentí un dolor muy fuerte en la garganta, era como si me torcieran el cuello; me dolía la cabeza y tenía fiebre altísima”. Pese a pedir a su EPS que le hicieran la prueba, tardaron semanas en ir y los vecinos empezaron a rechazarlo. "Casi que le ponen la estrellita nazi a la puerta de la casa. Empezaron a hablar entre vecinos que tuvieran cuidado, que no se acercaran”. Pedía almuerzo y se lo dejaban tirado en el piso frente a la puerta y estuvo incomunicado varios días porque la compañía de servicio móvil no le quería entregar una nueva sim card por estar contagiado.

"El aislamiento para una persona con discapacidad es muy difícil, sobre todo si no tienes una red familiar o de amigos que te colabore", explica Alexander y asegura que esto ha hecho que aumenten en algunas personas trastornos psicosociales, como la depresión. "Andar solos por la ciudad genera unos niveles de estrés muy altos, sumémosle estas situaciones: no poder pagar un arriendo, estar sin trabajo y sin comida. Esto está generando trastornos del sueño, depresión, hay personas con discapacidad que han pensado en suicidarse y pedir la eutanasia", explica Tatiana.

"El aislamiento para una persona con discapacidad es muy difícil, sobre todo si no tienes una red familiar o de amigos que te colabore" 

"Siempre es duro, hubo mucho estrés por la escasez de viáticos. Hasta ahora estamos cogiendo fuerza otra vez", asegura Jorge Soler, más conocido como el Señor Ánimo, quien a cambio de monedas alienta a los deportistas que suben por las mañanas al cerro de Monserrate. Volvió a su puesto habitual desde el 31 de agosto y ahora su esposa le ayuda a transportarse para evitar coger transporte público. Además, asegura con énfasis que el Gobierno no lo ha ayudado ni le ha dado nada.

"El Gobierno, durante la pandemia en el programa diario del presidente Duque ha hablado solo dos veces de las personas con discapacidad. ¿Dónde está el programa para los discapacitados?”, se pregunta Oswaldo Obregón, persona con discapacidad visual que lleva 17 años viviendo solo en Ciudadela Colsubsidio. Hace unas semanas tenía que asistir al médico para hacerse una colonoscopia, pero debía ir con un acompañante y no lo atendieron por no contar con uno. "La pandemia a mí no me ha hecho ningún efecto, es la sociedad, el Estado colombiano. La ley dice que las personas con discapacidad tienen derecho a un cuidador y eso es pura carreta en este país", señala Oswaldo.

Ver también: ¿Qué instrumentos tienen los Estados para hacerle frente a la crisis económica generada por el COVID-19?

John Alexander Saavedra, un vendedor ambulante ciego que trabaja en TransMilenio, también resultó contagiado de coronavirus. Vive en la localidad de San Cristóbal con su mamá de 65 años y su hija, también en situación de discapacidad. Ambas dependen de él económicamente, por lo que se vio obligado a salir a la calle durante la pandemia. Se contagió hace dos meses y desde entonces no ha podido volver a trabajar. “Me toca volver a salir a vender porque si no nos mata el coronavirus, nos va a matar el hambre”, dice John.

“Si no nos mata el coronavirus, nos va a matar el hambre”. 

Las nuevas políticas que los afectan 

Las políticas tomadas por el Gobierno para evitar el contagio exponencial del coronavirus en la población colombiana han impactado también a la población con discapacidad visual. Por ejemplo, está el programa ‘Bogotá a cielo abierto’, que se inició el 3 de septiembre para reactivar la economía del sector gastronómico y permite que los restaurantes funcionen en las calles de la ciudad. Al autorizar que se ocupen andenes y espacios peatonales con mesas, calentadores y música a alto volumen, la movilidad de las personas ciegas se ve seriamente afectada. 

El uso del tapabocas, o mascarilla de protección, también los perjudica porque es más difícil hacerse entender usando uno, y reconocer a las personas por su voz o saber desde qué lugar les están hablando. "Fui al banco hace poco y me dio mucha sensación de impotencia porque uno de ciego no hace muchas señas, usamos un lenguaje verbal", asegura Carlos Parra Dussán, director del INCI. Según John Alexander, el uso de mascarilla de protección afecta su movilidad pues no les permite usar su sentido del olfato: “Nos están haciendo adquirir otra discapacidad a la fuerza''.

“Nos están haciendo adquirir otra discapacidad a la fuerza''.

De acuerdo con Tatiana Rodríguez, han aumentado los niveles de ruido en la ciudad y eso les hace más difícil salir a la calle. "Yo llevaba mucho tiempo encerrada y hasta mareo me dio por el ruido: como la gente está encerrada, los que venden tienen que gritar, hay músicos en la calle pidiendo dinero; es decir, aumentó la contaminación auditiva en Bogotá", asegura. Además, debido a los síntomas del coronavirus, muchas personas pierden parte de su capacidad olfativa y gustativa, lo que dificulta todavía más la movilización por la ciudad de las personas con discapacidad visual, como le ocurre a Alexander Díaz.

De igual manera les preocupa el tema laboral. “La pandemia agudizó este problema y por eso es urgente no seguir estigmatizando", solicita José David Díaz. "Hacer teletrabajo es óptimo para los ciegos, pero las plataformas no son accesibles para nosotros", señala Carlos Parra, director del INCI, y asegura que este tiempo debería aprovecharse para adaptar las herramientas virtuales a las necesidades de las personas con discapacidad visual. De acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda 2018, el 65,4% de las personas con discapacidad (1'166.984 personas) no cuenta con servicio de Internet en su casa. 

Los obstáculos que la pandemia ha traído a las personas en situación de discapacidad son tantos que piden con urgencia el apoyo del Gobierno para que tome medidas efectivas y transversales para la población en situación de discapacidad durante la pandemia del coronavirus. "¿Por qué en España hubo ayudas a personas con discapacidad, ayudas de pago de arriendos, ayudas alimentarias? Por favor, nosotros somos humanos, también sentimos, también nos da hambre y tenemos necesidades", pide John Alexander.

Ver también: El doble drama de la población en situación de discapacidad en Colombia debido a la pandemia

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