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El pantanoso regreso del fútbol en algunos países suramericanos en medio del coronavirus

Pese a que la pandemia del COVID-19 ha dejado más de un millón de infectados al sur del continente, naciones como Brasil, Paraguay, Colombia y Ecuador esperan que sus torneos profesionales se reanuden antes de septiembre.

Santiago Serna Duque   | 05.06.2020
El pantanoso regreso del fútbol en algunos países suramericanos en medio del coronavirus RÍO DE JANEIRO, BRASIL – ABRIL 2: Vista aérea del estadio Maracaná, convertido en hospital improvisado para contagiados con el coronavirus (COVID-19) en Río de Janeiro, Brasil, el 1 de abril. (Fabio Teixeira - Agencia Anadolu)

BOGOTÁ, Colombia

Por: Santiago Serna Duque 

Para abril de 1895, Charles Miller, un brasileño de ascendencia británica, volvió a su país procedente de Inglaterra y organizó el primer partido de fútbol del que se tiene registro en Brasil. 

Unos años después, a comienzos del siglo XX, los obreros negros de Sao Paulo se apropiaron de la pelota, y este deporte, por fortuna, se olvidó de sus raíces inglesas. El juego racionalista de los británicos se convirtió en baile. 

“Cuando los negros lo empiezan a jugar, primero clandestinamente y luego liberados, es evidente cómo se transforma el lenguaje corporal del fútbol. Deja de ser un procedimiento calculado para ser atravesado por la belleza de la corporalidad del baile, la samba, la capoeira, la ‘ginga’ (malicia), la improvisación. Eso es arte. Los ingleses se inventaron la técnica del fútbol, nosotros, la estética”, aseguró el documentalista brasileño Eryk Rocha en una entrevista con la revista Arcadia. 

Tras varios meses de pausa debido al coronavirus (COVID-19), el balompié que Rocha tanto celebra -el ‘jogo bonito’- tendría una fecha de regreso en el gigante suramericano. 

Aunque la nación dirigida por Jair Bolsonaro es el principal foco de la pandemia en Latinoamérica, con 34.212 muertos y 621.877 contagiados, medios nacionales anunciaron que el Campeonato Carioca comenzaría el próximo 14 de junio. 

Luego de una reunión entre dirigentes de 16 de los 18 equipos que componen la Federación de Fútbol del Estado de Río de Janeiro, y el alcalde de esta ciudad, el pastor evangélico Marcelo Crivella, se definió que a mediados de este mes se jueguen las dos fechas restantes del torneo. 

Esta decisión tiene el respaldo de Bolsonaro, quien dijo: "Como los futbolistas son jóvenes y atléticos, el riesgo de muerte si contraen el virus se reduce infinitamente". 

Ver también: Fútbol brasileño: entre la salud financiera de los clubes y la de sus futbolistas

Brasil contrasta con Paraguay. El país donde surgió la popular 'garra guaraní' acumula poco más de mil infectados y 11 decesos por el coronavirus. En este contexto, el Gobierno de Mario Abdo Benítez aprobó que el campeonato de primera división inicie el próximo 17 de julio. 

La Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), encargada de implementar el protocolo médico avalado por el Ministerio de Salud, afirmó que si todas las condiciones de salubridad están dadas en los 12 equipos de la primera A, los partidos se realizarían a lo largo de los fines de semana restantes del año y sin público. 

La luz verde para seguir con esta competencia se dio tras cuatro meses de una pausa obligada por el virus.

El protocolo estipula que los jugadores se concentren en sus hogares y se hagan permanentes exámenes de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) para detectar cualquier brote de la enfermedad.

La fase uno del protocolo de sanidad especifica que el 10 de junio los futbolistas comenzarán los entrenamientos individuales en las sedes de los respectivos clubes. Posteriormente, el 16 del mismo mes, las sesiones de prácticas serán en pequeños grupos, mientras que el 22 de junio los planteles pueden hacer ejercicios con toda la plantilla.

Los equipos tendrán 30 jugadores inscritos -cinco más de lo normal- para cerrar el torneo apertura que lidera Libertad con 19 puntos. Le sigue Olimpia con 15 puntos y Nacional con 14.

Sin mayores certezas, Colombia recorre un camino similar al de Paraguay. 

El pasado mes de abril, la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) y la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) presentaron un protocolo ante el Gobierno de Iván Duque con el que buscaban la autorización para reanudar la liga profesional a puerta cerrada. 

El documento detalla, entre otros puntos, las reglas de sanidad que se aplicarían en los camerinos, hoteles, buses y aviones y explica el esquema de pruebas que llevarían a cabo unos laboratorios privados para garantizar la plenitud física de los miembros de los clubes. 

En un principio, el Ejecutivo vio con buenos ojos la propuesta de la Dimayor y la FCF, pero el aumento de infectados y fallecidos registrado en Colombia durante las últimas semanas puso en duda el reinicio de la liga. 

El ministro de Deporte colombiano, Ernesto Lucena, advirtió que la inminente llegada al pico de contagios sería un factor que afectaría al torneo. Hasta la fecha, el país lleva más de 35 mil casos detectados y 1.087 muertes. 

"Si un jugador da positivo tiene que ser aislado completamente. Si ya están en entrenamientos grupales y da positivo, todo ese equipo tendría que entrar en ese aislamiento", manifestó Lucena. 

A pesar de esto, los 20 equipos de la primera categoría entrenan de forma individual y a principios de julio pasarían a las sesiones grupales. Todo dispuesto para reanudar la competencia oficial entre agosto y septiembre. 

El torneo tendría una solo sede donde se jugaría una especie de ‘mundialito’. Las principales opciones son ciudades de la zona del Eje Cafetero o Medellín. 

De no reanudarse el campeonato, la Dimayor calcula que los clubes ajustarían pérdidas cercanas a los COP 80 mil millones (USD 20 millones) y no tendrían presupuesto para pagar los altos salarios de los jugadores. 

Por otra parte, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de Ecuador dispuso que los entrenamientos de los equipos vuelvan el 10 de junio y la reanudación de la LigaPro sea en julio. 

La nación gobernada por Lenín Moreno se mantiene en números rojos. Ecuador es el cuarto país de Latinoamérica más golpeado por la pandemia con 3.534 muertos y 41.575 casos positivos. 

En este escenario, los dirigentes del fútbol ecuatoriano están por definir el esquema de un campeonato que se suspendió el pasado 15 de marzo cuando se jugaba la quinta fecha. 

Los equipos diseñaron dos opciones tentativas para concluir el certamen: la primera es mantener el formato actual de juego todos contra todos entre los 16 clubes, en 30 fechas, denominada Plan A; la segunda, llamada Plan B, está pensada bajo el sistema de dos octagonales. 

El presidente del equipo Delfín, José Delgado, le dijo al medio ecuatoriano El Universo que "el Plan B nos permite gastar menos dinero, realizar menos viajes y sobre todo cuidar la parte sanitaria, exponiendo menos a los jugadores".

En consecuencia, los equipos han realizado cientos de pruebas PCR a sus futbolistas para tenerlos a punto. Las autoridades sanitarias de Ecuador remarcaron que el torneo se disputará sin presencia de público en los estadios.

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) es optimista y espera que la pelota ruede antes de acabar el año. “Creemos que en septiembre se podría volver a jugar en toda Sudamérica. Tal vez, en algunos lugares, antes”, afirmó el secretario general de la organización, Gonzalo Belloso.

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