El 26 de julio del 2017, el embajador de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en Estados Unidos, Yousef al-Otaiba, declaró que el triunfo del secularismo en el mundo árabe era la base para la paz y la estabilidad a largo plazo en Oriente Medio. Esta alocución diferenció a los EAU de Catar, el cual permanece aislado del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (GCC) por su cercanía a movimientos islamistas, y fortaleció la relación de los EAU con Estados árabes anti-islamistas como Egipto y Bahréin.
Durante los últimos seis meses, el compromiso de los EAU a apoyar a las fuerzas seculares en Oriente Medio se ha convertido en el principal motivante de su agenda de política exterior. Al intentar aislar a Catar del sistema regional, llevar a cabo operaciones militares en Yemen y pedirle a Arabia Saudita que abandone a sus aliados islamistas, los EAU han desarrollado una estrategia de doble contención que busca reducir la influencia de las redes islamistas sunitas y los grupos militantes chiítas apoyados por Irán. Esta estrategia también busca completar la transformación de los EAU de un aliado de Arabia Saudita a un poder regional con aspiraciones geopolíticas independientes.
Los esfuerzos de los EAU de acortar la influencia de Catar en Oriente Medio es un punto importante de su estrategia de doble contención, ya que el príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed, considera a los vínculos de Catar con grupos islamistas y sus estrechas relaciones diplomáticas con Irán como una amenaza a la estabilidad regional. A manera de forzar a Catar a suspender estas actividades, EAU ha usado diplomacia coactiva contra Doha. Ha respaldado el bloqueo del GCC contra Catar e intentado desestabilizar el sistema financiero catarí, difundiendo información negativa que podría socavar la confianza de los inversionistas extranjeros en la economía catarí.
Con excepción de la decisión de Catar de suspender sus vínculos militares con la facción yemení de los Hermanos Musulmanes, Al-Islah, la diplomacia coactiva de los EAU ha sido en gran parte inefectiva. Durante los últimos meses, Catar expandió sus vínculos comerciales con Irán, no cedió ante la presión de Estados Unidos para que cerrara su oficina del talibán en Doha y continúa asistiendo a instituciones apoyadas por Hamas en la Franja de Gaza.
Para contrarrestar estas tendencias negativas, los EAU han hecho lobby en EEUU para convencer a oficiales de la administración Trump de catalogar a las facciones de los Hermanos Musulmanes apoyadas por Catar como organizaciones terroristas, y para presionar a Catar a cortar con sus vínculos al talibán. Aunque Catar ha resistido el bloque del GCC exitosamente y a la vez ha mantenido buenas relaciones con Washington, los oficiales emiratíes creen que la presión diplomática neutralizará la amenaza que representa Catar a su visión de un sistema secular en Oriente Medio, gobernado por regímenes seculares autoritarios.
Los EAU ven a Yemen como otro importante escenario donde se puede implementar su visión de política exterior, ya que considera el conflicto allí como una lucha por la supremacía entre fuerzas seculares, militantes sunitas y los rebeldes hutíes apoyados por Irán. Esta percepción del conflicto es muy diferente a la que tiene Arabia Saudita, como una lucha geopolítica entre el GCC e Irán. El contraste entre estas perspectivas ha llevado a que Abu Dhabi realice misiones militares y diplomáticas unilaterales que buscan fortalecer a las fuerzas seculares contra sus enemigos islamistas.
Los EAU apoyaron militarmente al expresidente yemení, Ali Abdullah Saleh, antes de su muerte en diciembre del 2017, ya que Abu Dhabi consideraba que su capacidad para balancear de manera pragmática los intereses de los diversos grupos sectarios en Yemen ayudaría a la eventual reconstrucción política del país. Desde su muerte, los EAU han intentado unir a Yemen alrededor de una coalición nacionalista secular, liderada por el presidente Abdrabbuh Mansur Hadi.
Para incrementar la influencia de Abu Dhabi sobre las condiciones en Yemen y facilitar el regreso de un gobierno secular y autoritario a Yemen, los EAU han usado a sus fuerzas militares para crear enclaves de influencia territorial en Yemen. Los fuertes vínculos de los EAU con los movimientos nacionalistas del sur de Yemen, junto a su creciente presencia en le región petrolífera de Hadhramaut, les ofrece una base de proyección de poder independiente en el país, mientras Arabia Saudita lleva a cabo bombardeos en la frontera norte de Yemen. La estrategia de creación de enclaves de los EAU ha fortalecido sus objetivos estratégicos, ya que las fuerzas terrestres emiratíes pueden proveer apoyo logístico directo a las fuerzas seculares nacionalistas en Yemen y lanzar ataques contra al-Islah y los militantes hutíes con mayor precisión que Arabia Saudita.
Aparte de llevar a cabo acciones militares, los EAU han usado la diplomacia para convencer a los islamistas de Yemen de aceptar un acuerdo político. El 31 de diciembre, Mohammed bin Zayed se reunió con el presidente de al-Islah, Mohammed Abdullah Al-Yidoumi, para convencer a los Hermanos Musulmanes de Yemen de suspender sus actividades desestabilizadoras y cooperar con los EAU contra la amenaza común, los hutíes.
Los EAU también usan la diplomacia clandestina para fomentar divisiones entre los rebeldes hutíes. Estas iniciativas han sido exitosas. El 8 de enero, Sheikh Hamir Ebrahim, un importante comandante hutí en la provincia de Hodeidah, al occidente de Yemen, pidió a sus fuerzas cambiar de bando a la coalición del GCC. Mientras el apoyo popular a los hutíes sigue disminuyendo, los EAU esperan que sigan ocurriendo este tipo de deserciones para fortalecer la mano de su coalición secular autoritaria.
Aunque los esfuerzos unilaterales de los EAU para aislar a Catar y recortar las facciones islamistas en Yemen son integrales para la implementación de su estrategia de doble contención, Abu Dhabi ha combinado cuidadosamente estas acciones unilaterales con una coordinación bilateral con Arabia Saudita. Los EAU consideran el interés del príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, en crear un Estado saudita “islámico moderado” como un paso positivo, y los oficiales emiratíes han intentado convencer a sus contrapartes sauditas a extender esta retórica secular a la esfera de la política exterior.
Los esfuerzos de los EAU de secularizar la política exterior de Arabia Saudita y de impulsar su estrategia de doble contención han sido exitosos. La crítica de los EAU a los vínculos entre Catar y Hamas fue apoyada por Arabia Saudita. Este apoyo retórico motivó a Riad y a Abu Dhabi a cooperar estrechamente en promover el acuerdo de reconciliación de Hamas de octubre de 2017. Aunque la alianza militar de Arabia Saudita con al-Islah sigue frustrando a los legisladores emiratíes, Mohammed bin Salman participó en las charlas del 13 de diciembre entre Mohammed bin Zayed y los líderes de al-Islah para restaurar la estabilidad política en Yemen.
Aunque la orientación de la política exterior de los EAU es menos sectaria que la de Arabia Saudita, Abu Dhabi y Riad han encontrado puntos en común al oponerse a las actividades beligerantes de Irán en Oriente Medio. Durante los últimos meses, la alianza Arabia Saudita-EAU se ha enfocado en la amenaza de seguridad que representa el programa de misiles balísticos de Irán y han presionado a la administración Trump a reconocer las violaciones iraníes al tratado nuclear alcanzado en el 2015.
A pesar de la creciente colaboración, EAU tiene mayor voluntad que Arabia Saudita en abordar diplomáticamente a las facciones chiítas moderadas y sigue oponiéndose a la política de Riad de armar a grupos militantes sunitas en contra de las fuerzas pro-Irán. Sin embargo, se han encontrado suficientes temas en común entre los dos Estados para permitir la implementación de una estrategia de doble contención sintetizada.
*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan la política editorial de la Agencia Anadolu.
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