Por: M Metin Basbay
*Investigador en TRT World. Posee una licenciatura en economía y sociología, ambos de la Universidad de Bogazici de Estambul, y actualmente es candidato a doctorado en estudios de desarrollo en la Universidad de Cambridge, donde también completó su Master of Philosophy en economía.
ESTAMBUL
Con las rápidas fluctuaciones cambiarias de las últimas semanas, ahora está claro que Turquía atraviesa una turbulencia económica [1].
Turquía ciertamente sufrirá debido a la disminución del poder adquisitivo y una probable disminución en la tasa de crecimiento.
Sin embargo, el país tiene suficientes reservas para evitar un colapso del mercado, y esta puede ser una oportunidad valiosa para que Turquía reestructure su economía en un modelo de crecimiento más saludable, basado en mayores ahorros y un superávit comercial.
Como en todas las economías emergentes [2], la lira turca se ha debilitado recientemente debido al ajuste monetario de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y otros bancos centrales en el mundo desarrollado.
Después de un período de crédito relativamente barato y abundante desde la crisis financiera mundial de 2008, ahora los inversores extranjeros se están alejando de los activos de los mercados emergentes, que ven como un alto riesgo de bajo rendimiento.
Los problemas de Turquía parecen profundizarse aún más debido a la tensión con los Estados Unidos sobre la política regional. Recientemente, el presidente Donald Trump, aprobó la duplicación de los aranceles sobre el acero y el aluminio turco [3] y amenazó al país con nuevas sanciones.
Combinado con la contracción en la liquidez global, la lira ha caído aún más.
Sin embargo, aún no es cierto hablar de una "crisis" completa en términos de su reflejo en la economía real.
La "confianza" sigue siendo una barrera clave para que este proceso provoque una crisis económica real, que podría implicar cierres de empresas, recortes de empleos y una reestructuración del presupuesto gubernamental centrada en el FMI.
Se sabe que la percepción de la "crisis" es uno de los desencadenantes más importantes de las crisis económicas.
Como hemos visto en las crisis latinoamericanas de los años ochenta y la crisis asiática de 1997, la agitación financiera, que puede compensarse en un marco mucho más limitado, puede profundizarse después del pánico y el miedo en los mercados.
La ventaja más importante de Turquía en ese sentido es la predictibilidad política.
Turquía ha pasado por elecciones muy recientemente, y el hecho de que la economía turca se gestionará de manera efectiva y de acuerdo con un único plan en los próximos cinco años, proporciona a Turquía una importante ventaja.
El gobierno, especialmente después de las elecciones, anunció medidas [4], incluido un ajuste fiscal, para enfriar la economía y reducir la inflación, mientras asegura a los mercados de capitales que pasos radicales como el control del capital o el cambio del régimen cambiario, están fuera de discusión.
Al mismo tiempo, otras agencias reguladoras anunciaron medidas para impulsar el ahorro de los hogares [5] y limitar el movimiento de capital especulativo [6].
Tal vez aún más importante, tanto el Banco Central de Turquía como los bancos privados turcos son lo suficientemente fuertes en términos de estructura de capital y balances para enfrentar los shocks a corto plazo y reestructurar la deuda externa [7], incluso en el caso de un colapso total del mercado. Por lo tanto, los inversores tienen buenas razones para confiar en las perspectivas a largo plazo de la economía turca.
Sin embargo, Turquía sigue sufriendo "ataques especulativos" [8] en los mercados financieros. Los especuladores se están beneficiando de la volatilidad en la economía turca y están logrando altos márgenes de ganancia con rápidos movimientos de capital.
Estos ataques, por supuesto, no son los iniciadores del proceso, sino más bien factores de profundización. De una manera u otra, causan cambios de valor rápidos en la lira, lo que conduce a un deterioro en la economía real.
El proceso en curso parece haber sido desencadenado por tensiones políticas, principalmente a causa de la disputa entre Estados Unidos y Turquía.
Después de todo, los países con un nivel de deuda mucho más alto que Turquía no se enfrentan a una situación similar.
Es muy probable que la crisis en las relaciones Turquía-EEUU sea temporal y sus efectos en la economía serán marginales a largo plazo, pero Turquía ha aprendido una lección importante.
Dadas sus condiciones geopolíticas, este país puede necesitar adoptar un modelo de crecimiento que dependa más de los recursos internos y menos de los movimientos de capital a corto plazo.
Sin duda, hay factores estructurales de la agitación económica que pueden implicar el déficit de cuenta corriente de larga duración, el aumento del saldo de la deuda y las bajas tasas de ahorro.
Si bien los desencadenantes inmediatos de la crisis son esenciales para combatir la fluctuación actual, los problemas estructurales deberían ser objeto de un análisis económico a largo plazo y abordarse a su debido tiempo.
El gobierno de Turquía parece decidido a lograr esta transformación, ya sea que la crisis con EEUU continúe o no.
Como siempre, la crisis viene con oportunidades. A medida que el mundo entra en un período de guerras comerciales, la depreciación de la lira turca ayuda a reducir las importaciones y al mismo tiempo respalda las exportaciones [9], y permite reducir el consumo y aumentar los ahorros.
La producción orientada a la exportación [10] tendrá prioridad en la agenda económica y la economía dependerá más de sus recursos internos.
En este proceso, la economía turca puede transformarse en un modelo de crecimiento más saludable basado en altos ahorros y un superávit de cuenta corriente.
La volatilidad a corto plazo eventualmente disminuirá, la previsibilidad del mercado aumentará gradualmente y el saldo de la deuda se reestructurará. Con el anuncio del plan de mediano plazo, la proyección futura de la economía turca también será clara.
Al final, el proceso en curso no es un precipicio, pero tiene el potencial de ser una curva a través de la cual Turquía puede avanzar hacia una economía más equilibrada y fuerte.
* Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.
*Maria Paula Triviño contribuyó con la redacción de esta nota.
[1] https://www.reuters.com/article/uk-global-forex/dollar-hits-13-month-high-as-turkey-crisis-rumbles-on-idUSKBN1L004O
[2] https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-08-15/turkey-slaps-additional-tax-on-american-goods-including-cars
[3] https://www.nytimes.com/2018/08/10/us/politics/trump-turkey-tariffs-currency.html
[4] https://www.trtworld.com/turkey/turkey-aims-to-secure-economic-growth-and-tackle-inflation-19497
[5] https://www.aa.com.tr/en/economy/turkey-limits-installment-plans-for-credit-cards-loans/1231759
[6] https://www.ft.com/content/d7e0eb2a-a051-11e8-85da-eeb7a9ce36e4
[7] https://think.ing.com/articles/turkish-banks-macro-confidence-remains-key/
[8] https://www.reuters.com/article/us-turkey-economy-isbank/turkish-isbank-ceo-says-turkey-facing-serious-speculative-attack-idUSKBN1KY0RA
[9] https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-07-11/mobius-sees-trade-war-as-just-a-warm-up-act-for-financial-crisis
[10] http://www.hurriyetdailynews.com/turkey-announces-183m-package-for-industrialists-135781