Análisis

Oportunidades y desafíos para Turquía en la era de la agenda positiva con la UE

La creciente importancia de Turquía en materia geopolítica y la división interna de la Unión Europea (UE) ha generado que Bruselas intente normalizar sus relaciones con Ankara.

Dr. Nurşin A. Güney   | 12.04.2021
Oportunidades y desafíos para Turquía en la era de la agenda positiva con la UE Banderas de Turquía y la Unión Europea. (Archivo - Agencia Anadolu).

ESTAMBUL

Durante la Cumbre de Líderes de la Unión Europea (UE) que tuvo lugar del 25 al 26 de marzo de 2021 se decidió emprender un diálogo positivo, pero condicional, entre la Unión y Turquía. Sin embargo, la puerta quedó entreabierta.

En la declaración realizada al final de la Cumbre de marzo, Bruselas anunció que trabajaría para mantener relaciones más constructivas con Ankara a partir de ahora, pero que este esfuerzo se presentaría de manera "gradual, proporcional y reversible".

Tanto la UE como Turquía aún tienen pendiente un gran número de expectativas. Sin embargo, la naturaleza de las relaciones UE-Turquía tiende a cambiar constantemente y su durante los últimos 45 años siempre han seguido el curso una de montaña rusa.

Uno de los motivos de la inestabilidad en las relaciones entre ambas partes es la constante búsqueda de autonomía por parte de Turquía en materia de política exterior y de seguridad que, en ocasiones, contrasta con las políticas del bloque en la región.

La reciente “crisis de los asientos” incluso mostró el nivel de división al interior de los altos niveles diplomáticos de la UE; esta división ha llevado a Bruselas a tomar decisiones equivocadas en algunos momentos.

Sin embargo, con su reciente paso para mejorar las relaciones con Ankara, la UE muestra que “nunca es tarde para remediar las cosas”.

Ver también: Le Monde: Error protocolario durante visita a Turquía fue culpa del equipo del presidente del Consejo Europeo.

Turquía presiona para lograr un cambio en la postura de Bruselas

Si se compara la década de 1960 con las relaciones actuales entre Turquía y la UE, se puede notar una gran diferencia en la posición de ambas partes.

Las décadas de 1960 y 1970 fueron una época de gran dificultad para Europa y durante la Guerra Fría el bloque se mostró reacio a incluir actores que no estuvieran totalmente alineados a sus ideales.

A principios de los 2000, se vio una ligera mejora en las relaciones entre el bloque europeo y Ankara, pero estas se estancaron por una serie de políticas populistas y división dentro de la Unión.

Ahora, la creciente importancia de Turquía en materia geopolítica y la división interna de la Unión Europea (UE) han generado que Bruselas intente normalizar sus relaciones con Ankara.

Turquía gana un momentum de actor regional en contraste con la pérdida de poder de la UE, por tal motivo Bruselas estaría intentando impulsar su denominada “agenda positiva” con Ankara.

La única barrera para las buenas relaciones de la UE con Turquía parece ser la división interna de los Estados del bloque en materia de su postura frente a Ankara, junto con la ineficacia de la unión en algunos temas importantes.

Esta ineficacia no se limita solo a las relaciones Bruselas-Ankara. Por ejemplo, la unión no tiene voz en muchos temas controvertidos en sus inmediaciones, como la cuestión de Palestina, el proceso de paz de Oriente Medio y el reparto de energía en el Mediterráneo.

¿Qué se puede esperar del futuro?

El hecho de que Bruselas y Ankara hayan establecido una nueva línea de diálogo antes de la Cumbre de la UE, que se celebrará en junio, y que Bruselas haya dejado atrás sus amenazas de sanciones económicas hacia el país euroasiático es un éxito importante de la diplomacia turca.

Sin embargo, Ankara no estará satisfecha con solo esto. Turquía insiste en abrir nuevamente las negociaciones para el proceso de adhesión a la UE. Por otro lado, buscará formas de desarrollar nuevas áreas de cooperación teniendo en cuenta el principio de beneficio mutuo con la unión.

Ankara ha completado prácticamente todos sus deberes relacionados con la Unión Aduanera y ahora espera también una excepción de visados para sus ciudadanos, algo que los funcionarios turcos compartieron con los representantes de la UE durante su visita a Ankara el pasado 4 de abril.

Las declaraciones del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de que el lugar de Turquía está en Europa muestra de por sí hacia dónde mira el Gobierno del país.

En conclusión, las relaciones Turquía-UE ya están diseñadas para avanzar en una nueva línea; todos los cálculos de transformación geopolítica lo demuestran. La primera presentación de la nueva hoja de ruta Ankara-Bruselas se llevará a cabo próximamente en la Cumbre de la UE que se celebrará en junio.

Puede ser que durante esa cumbre Bruselas genere propuestas diferentes para sus relaciones con Turquía en materia geopolítica e incluso la membresía de Ankara al bloque pueda estar más cerca.

*El profesor Nursin A. Guney es miembro de la facultad del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Nisantası.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

**Camilo Hernández contribuyó a la redacción de esta nota.


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