Política, Análisis

Los problemas sin resolver de Nigeria y la ira popular que sale a las calles

El 70% de la población entre 15 y 34 años no tiene empleo en Nigeria, mientras que el 40% de los más de 200 millones de habitantes del país viven por debajo de la línea de la pobreza.

Gökhan Kavak   | 29.10.2020
Los problemas sin resolver de Nigeria y la ira popular que sale a las calles Presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari. (Halil Sağırkaya - Agencia Anadolu)

ESTAMBUL

Las manifestaciones populares en Nigeria empezaron el pasado 8 de octubre a raíz del asesinato de un joven en el estado de Delta, en el sur de mayoría cristiana, a manos de agentes del Escuadrón Especial Antirrobo (SARS) de la Policía.

Desde entonces, al menos 70 personas han perdido la vida hasta el momento en las manifestaciones que también se han extendido a los estados de mayoría musulmana en el norte del país africano.

El SARS se creó en 1992 con el propósito de acabar con el creciente número de robos en la antigua capital y mayor ciudad de Nigeria, Lagos, en el sur. Luego del aumento de los homicidios en las universidades del país, el SARS se empezó a establecer en diversas ciudades a partir de 2009.

No obstante, en los últimos años la unidad policial ha sido centro de críticas, acusada de violar los derechos humanos de los ciudadanos nigerianos y de actos de violencia hacia ellos.

A pesar del anuncio de la suspensión de sus actividades por la dirección general de la Policía el año pasado, sus agentes han continuado desempeñando su labor. Aunque, recientemente, el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, prometió disolver la unidad y juzgar a los culpables en un intento por poner fin a las manifestaciones.

Entre 2017 y 2020, varias organizaciones internacionales documentaron 82 casos de violencia policial en el país.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas de Nigeria, el 46,4% de los policías nigerianos aceptan sobornos que justifican, principalmente, en los bajos salarios que reciben.

La mayoría de los manifestantes son jóvenes. La principal razón de esto son motivos económicos, ya que el 70% de la población entre 15 y 34 años no tiene empleo, mientras que el 40% de los más de 200 millones de habitantes del país viven por debajo de la línea de la pobreza a pesar de los recursos de hidrocarburos de Nigeria.

El modelo de educación occidental es más común entre los estados sureños debido a las actividades misioneras y el comercio de esclavos que tuvieron en el pasado. Así mismo, la mayoría de la diáspora nigeriana es originaria del sur del país. Esto hace que las actividades sindicalistas y los movimientos ideológicos estén más extendidos en esa zona.

En realidad, las manifestaciones actuales pueden considerarse como la continuación de aquellas iniciadas por uno de los candidatos a la presidencia durante las últimas elecciones, celebradas el año pasado, el periodista Omoyele Sowore, quien llamó a una “revolución” tras alegar fraude electoral. La diáspora nigeriana en Canadá, Reino Unido, Alemania y Estados Unidos se ha encargado de internacionalizar las protestas bajo la etiqueta #EndSARS.

Buhari es un general retirado musulmán de la tribu norteña Fulani que gobernó el país entre 1983 y 1985 luego de un golpe militar. Ganó, también, las elecciones de 2015 y 2019 y es conocido por su discurso en contra de la corrupción hasta tal punto que mucha gente opina que su régimen militar fue el mejor de todos. A pesar de sus promesas de erradicar la corrupción y mejorar la economía del país, estos problemas siguen sin resolverse.

Las protestas que comenzaron como pacíficas pronto se volvieron violentas con el surgimiento de grupos armados que atacaron a los manifestantes y la intervención violenta de las fuerzas de seguridad. Así mismo, se dieron actos de vandalismo, saqueo y fugas en diversos centros penitenciarios del país.

Aunque se disolviese el SARS, parece difícil encontrar una solución a las dificultades a las que se enfrenta el país en los ámbitos de la política, la economía y la seguridad. Si se tiene en cuenta que en las últimas elecciones generales participaron 70 candidatos a la presidencia del país, se puede deducir con facilidad lo dividida que se encuentra la oposición. Está claro que las manifestaciones tienen una base social y apoyo popular. Sin embargo, los últimos acontecimientos podrían poner en tela de juicio su legitimidad.

Ver también: El presidente de Nigeria insta a los manifestantes a abandonar las calles en medio de las protestas.

*Traducido por Daniel Gallego.

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