Turquía, Análisis

Los anhelos de Macron de escribir historia francesa en el Mediterráneo se desvanecerán

“Las relaciones turco-francesas tienen un terreno histórico común y es demasiado importante no dejarlas en manos de Macron”, afirmó el profesor turco Mesut Hakki Casin.

Prof. Dr. Mesut Hakkı Caşın   | 15.09.2020
Los anhelos de Macron de escribir historia francesa en el Mediterráneo se desvanecerán El presidente de Francia, Emmanuel Macron. (Agencia Anadolu)

ESTAMBUL

Recientemente la Francia de Emmanuel Macron ha aumentado su participación en diferentes crisis en Europa y el Mediterráneo Oriental, ignorando el derecho internacional y las convenciones diplomáticas. Mientras el país europeo intenta tomar el liderazgo en la Unión Europea (UE) con su política exterior revisionista, las medidas tomadas para este propósito están destruyendo los cimientos de la OTAN.

Macron se ha enfrentado a serias críticas en el país por su incapacidad para manejar la crisis de salud durante la pandemia de coronavirus (COVID-19). Las protestas en su contra por parte de los Chalecos Amarillos -que ya llevan dos años- han, en parte, conducido a la derrota del presidente francés en las últimas elecciones municipales.

Macron actualmente lidera una campaña europea abierta contra Turquía respecto a las disputas marítimas entre Ankara y Atenas en la región del Mediterráneo Oriental. El presidente francés afirma ser el nuevo líder de una "Europa amenazada" con sus polémicos medios de defensa y política exterior.

Según Emmanuel Dupuy, presidente del Instituto Europeo de Perspectiva y Seguridad (IPSE), Macron busca crear una nueva narrativa europea en el Mediterráneo, y su visita al Líbano después de la explosión de Beirut, hace un par de semanas, es también un punto de inflexión.

Francia es el tercer país más fuerte en materia nuclear de la OTAN, siendo sobrepasado solamente por Estados Unidos y Gran Bretaña. El país galo tiene el segundo mayor potencial económico de la UE después de Alemania. Según esto ¿Podría Francia ganar la posición de "buque insignia" para la defensa europea?

La crisis de la economía francesa durante la pandemia

La economía en Francia se contrajo un 5,3% en el primer trimestre de 2020 debido a la pandemia de coronavirus. En el país se ha señalado que decenas de miles de trabajadores serán despedidos, especialmente en el sector de la aviación y automovilístico, a pesar de los miles de millones de euros en ayudas que brindaron los Estados de la UE.

En términos de poder militar, según el potencial de fuerza de los ejércitos aliados de la OTAN en 2019, el presupuesto de defensa de los EEUU fue de USD 686.1 mil millones y de 1.281.900 en personal activo, en comparación con el presupuesto de defensa de París de USD 50.1 mil millones y sus 203.750 de personal militar activo.

En noviembre de 2018, Macron propuso el establecimiento de un Ejército de la UE para, de alguna manera, abandonar la OTAN y pidió el establecimiento de un ejército internacional con Francia como potencia.

El mensaje de Macron fue rechazado por el presidente estadounidense, Donald Trump, que calificó las declaraciones del presidente francés de ser “insultantes”.

En noviembre de 2019, Macron afirmó que la OTAN estaba muerta cerebralmente y que había una ausencia de liderazgo de Estados Unidos y los aliados de la OTAN.

La incursión francesa en Libia

Libia tiene las reservas de gas y petróleo más grandes descubiertas en África y es miembro de la OPEP. Además, el bajo contenido de azufre del petróleo libio, facilita el procesamiento de este y reduce los costos de producción.

Libia impuso un embargo de exportación de petróleo a Estados Unidos después de la guerra árabe-israelí de 1973 y llegó a un acuerdo con la petrolera francesa Total en 1974.

Durante el Gobierno del expresidente francés Nicolás Sarkozy, Francia fue uno de los impulsores del lanzamiento de una operación militar para derrocar al líder libio Muamar el Gadafi en 2011, a través de una misión de la OTAN.

La ofensiva de Sarkozy, que condujo a la caída y posterior muerte de Gadafi en Libia, contrastó con informes de Abdullah al-Senusi, jefe de inteligencia libio, en los que se probaba que la campaña a la Presidencia de Sarkozy había sido financiada por el mismo Gadafi. Según al-Senusi, la campaña de Sarkozy habría recibido hasta 8 millones USD por parte de Gadafi.

Después de la elección de Macron como presidente en 2017, Libia volvió a ser uno de los temas prioritarios de la diplomacia francesa. Macron está tratando de destacarse como el nuevo líder de Europa y está aumentando sus esfuerzos para convertir en oportunidades la guerra en Libia, la crisis en el Líbano y las reclamaciones del sur de Chipre en el Mediterráneo Oriental.

La administración francesa pretende reflejar su posición como la única potencia operativa militar nuclear dentro de la UE y demostrar su poderío militar de ultramar en África, Oriente Medio y el Mediterráneo.

Ver también: La Francia de Macron y su política en el Mediterráneo Oriental

El movimiento francés, en este sentido, se debe a la salida del Reino Unido de la UE y al hecho de que aún no hay un candidato que se perfile para ocupar el cargo de Ángela Merkel, la canciller alemana, que dejará su cargo en el 2021.

Francia está moviendo gradualmente sus esfuerzos para expandir su mercado de armas, con actores regionales como Egipto, así como aliados no regionales como los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita.

De hecho, los Emiratos Árabes Unidos, un fiel aliado del comandante golpista del este de Libia, Jalifa Haftar, es uno de los principales clientes de armamento francés. De la misma manera Francia es uno de los mayores proveedores de armas del Gobierno egipcio del general Abdelfatah el-Sisi, quien en 2013 lideró un golpe de estado en el país y se convirtió en el presidente.

El objetivo de Macron es preservar su influencia en declive en el continente africano y controlar los recursos petrolíferos y los depósitos de energía de gas en Libia en los puertos de Sirte, que se encuentran ligados a empresas energéticas francesas como el gigante Total, una compañía anteriormente mencionada.

De la misma manera Macron ha defendido la creación del proyecto de gasoducto EastMed, que planea transportar gas natural desde el sur de Chipre a Grecia continental. Este plan, sin embargo, ignoró a la República Turca del Norte de Chipre y las fronteras marítimas de Turquía.

Por otro lado, el apoyo de Francia a las tropas golpistas de Haftar ha quedado al descubierto en reiteradas ocasiones. En el pasado, el Ejército del Gobierno legítimo de Libia, reconocido por la ONU, incautó misiles antitanque tipo Javelin, pertenecientes al Ejército francés, en posesión de las milicias de Haftar en la ciudad de Garian, ubicada al noreste del país.

El Ministerio de Defensa francés tuvo que reconocer que el armamento pertenecía al Ejército de su país.

A pesar de que Francia continúa apoyando las reclamaciones Griegas y grecochipriotas de territorios pertenecientes al espacio marítimo de Turquía, es necesario recordar la importancia de las relaciones turco-francesas.

A partir de 2019, el volumen comercial entre París y Ankara ha sido de 14,6 mil millones USD, las exportaciones de Turquía a Francia son de USD 8,7 mil millones, mientras que las importaciones de Francia a Turquía son de USD 5,9 mil millones.

A pesar de los actuales tropiezos regionales, se cree que el nivel de tensión entre Turquía y Francia, dos importantes aliados de la OTAN, bajará a mediano plazo.

Las relaciones turco-francesas tienen un terreno histórico común, y es demasiado importante no dejarlas en manos de Macron, quien se ha perfilado como un estadista inexperto y cuyo terreno político se está erosionando gradualmente en su propio país.

*El profesor Mesut Hakki Casin es miembro de la Facultad de Derecho de la Universidad de Yeditepe de Turquía.

*Camilo Hernández contribuyó con la redacción de esta nota.

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