Análisis

Claves para entender la disputa entre Juan Guaidó y Luis Parra en la Asamblea Nacional de Venezuela

Diputados expulsados de la oposición montaron una directiva paralela a la de Guaidó con apoyo del chavismo, pero ahora el máximo tribunal del país les pide pruebas de su juramentación.

Andreína Itriago   | 15.01.2020
Claves para entender la disputa entre Juan Guaidó y Luis Parra en la Asamblea Nacional de Venezuela Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, da una rueda de prensa con diputados de la oposición venezolana en el Anfiteatro El Hatillo​ en Caracas, Venezuela, el 07 de enero de 2020. (Boris Vergara - Agencia Anadolu)

CARACAS, Venezuela

Por: Andreína Itriago

El último año de la cuarta legislatura de la Asamblea Nacional venezolana ha sido más que turbulento, y no lleva ni diez días de haber iniciado. Ni el de 2019, con toda la expectativa sobre quién asumiría la presidencia del Parlamento, y a la postre la interina del país, fue tan movido.

Tras poco más de una semana de los hechos del 5 de enero, la junta directiva encabezada por el líder opositor Juan Guaidó aún tiene una junta directiva paralela, conformada por diputados expulsados de la oposición, que se instalaron en el Parlamento con el apoyo del chavismo y las fuerzas de seguridad del Estado.

Ahora, las expectativas están puestas sobre el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), designado por la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Este lunes, el TSJ notificó a los diputados “que dicen integrar” la junta directiva paralela, encabezados por Luis Parra, que debían entregar un informe sobre su juramentación del 5 de enero.

En los nueve días que han transcurrido desde su juramentación en el Palacio Federal Legislativo, Parra ha esgrimido distintas versiones a la prensa local e internacional para evitar entregar las pruebas de un acto que, según denuncias de la oposición y expertos locales, no contó con el quorum requerido de 84 diputados y en el que no se realizó votación, pero en el que Parra asegura que recibió 81 votos.

Las cuentas, sin embargo, no dan. Después de que se les impidiera el acceso al Parlamento ese 5 de enero, Guaidó y los diputados de oposición, amparándose en el reglamento interno de la AN, celebraron una sesión en la sede de un diario local, que contó con representantes de la comunidad internacional y de la prensa como testigos, y en la que los diputados votaron nominalmente. Guaidó obtuvo 100 votos de 167 posibles. La transmisión de la votación, uno a uno, se hizo en vivo a través de redes sociales.

Según el reglamento interno del Parlamento, cualquiera opte al cargo de presidente debe conseguir la mitad más uno de los votos del parlamento, lo que equivale a 84 sufragios. Difícilmente Parra los obtuvo, si se considera que de los 67 votos que restan de la elección de Guaidó, hay varios opositores presos o en el exilio, y que de la minoría de 55 diputados que obtuvo el chavismo en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015 solo 38 se reintegraron a sus labores en la AN, en septiembre de 2019, tras desconocerla por más de dos años. Por otra parte, la cantidad de diputados de la oposición que se pasaron al lado del chavismo, de cara a esta polémica votación, no superaría los 20 parlamentarios, y algunos son suplentes.

Bancada CLAP

Todo este escándalo podría haber sido interpretado como un cisma de la oposición, de no haber sido porque los primeros días de diciembre de 2019 el portal venezolano de investigación periodística Armando.Info publicó información según la cual Parra y otros diez diputados, entonces militantes de la oposición, habían intercedido, como integrantes de la Comisión de Contraloría del Parlamento venezolano, ante autoridades colombianas y estadounidenses a favor de empresarios ligados al chavismo.

Inmediatamente, todos los integrantes de la que pasó a ser llamada la “bancada CLAP” –porque los empresarios a los que beneficiaron están detrás de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), el programa de alimentos subsidiados de Maduro– fueron expulsados públicamente de sus partidos, no solo con declaraciones en ruedas de prensa sino también con comunicados.

Parra y compañía, sin embargo, han insistido en que siguen militando en los partidos de oposición. Lo mismo han dicho voceros del gobierno de Maduro, empezando por el propio mandatario, quienes insisten en llamarlos “opositores”. No obstante, el 5 de enero los periodistas que lograron ingresar al Parlamento registraron cómo Parra recibía órdenes a viva voz por parte de los diputados del chavismo.

Parra se instaló rápidamente en el despacho del presidente en el Palacio Federal Legislativo, que hasta diciembre ocupó Guaidó. El pasado martes encabezó una breve sesión, a la hora tradicional, mientras que a Guaidó y a los cien diputados opositores que lo respaldan la guardia les impedía nuevamente el acceso, algo que finalmente lograron tras abrir las puertas, a la fuerza, hacia el hemiciclo. Sesionaron pese a que una vez adentro les cortaron el suministro de energía eléctrica.

Con todo esto, Guaidó y la oposición señalan que fueron favorecidos, pues recuperaron el apoyo de organizaciones y el reconocimiento de nuevos países como México o Argentina, mientras que la junta directiva de Parra solo recibió el espaldarazo del chavismo y de Rusia.

Tras los hechos, además, se ha empezado a reunificar la Unidad Democrática, otrora principal coalición de partidos de oposición liderada por Guaidó, que se había dividido dando surgimiento a otras fracciones minoritarias de la oposición dentro del Parlamento.

Parra, por su parte, ha insistido en que la responsabilidad de su junta directiva es abrir caminos de entendimiento institucional. “La prioridad es establecer una agenda legislativa con profundo acento social, donde el ciudadano sea el centro de atención, abriendo caminos para la reconciliación y el reencuentro nacional, así como la normalidad institucional del país”, aseguró en un comunicado que hizo público este lunes, tras conocerse que tanto él como su directiva y demás miembros de la ‘bancada CLAP’ habían sido sancionados por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Además de las actuaciones del TSJ en los próximos días y quizás de a oficialista Asamblea Nacional Constituyente, las expectativas más inmediatas están puestas sobre lo que sucederá este miércoles en el Parlamento. Guaidó convocó a sus diputados a una sesión en la que esperan debatir sobre acciones para la salida de la crisis en materia educativa, a propósito de la celebración del Día del Maestro; y también sobre la crisis salarial que enfrentan los venezolanos.

El pasado viernes, el salario mínimo pasó del equivalente en bolívares a 2 dólares, a 3.

Mediante un comunicado, Guaidó envió una orden a las Fuerzas Armadas, previendo un escenario parecido al del 5 y 7 de enero. “Dejo constancia pública de esta orden para que sea brindada la debida protección en la sede del Poder Legislativo, tanto a los educadores que vendrán de todo el país, como a los periodistas, ciudadanos y cada uno de los honorables diputados de la Asamblea Nacional que presido”, escribió en un comunicado.

La semana pasada, varios diputados de oposición y periodistas como el corresponsal de El País, de España, Francesco Manetto, resultaron agredidos y robados en las inmediaciones de la AN, presuntamente por parte de los denominados colectivos o grupos de civiles armados que apoyan al chavismo, mientras los militares impedían su acceso al Palacio Federal Legislativo.

*Las opiniones expresadas en este artículo son propiedad del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.


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