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Centenares de inmigrantes temen ser expulsados tras promulgación de nueva reforma migratoria en Chile

Tras la aprobación de una normativa por el Gobierno de Sebastián Piñera, centenares de inmigrantes temen ser expulsados por no cumplir con los requisitos para residir en el país, que busca frenar la llegada de extranjeros por pasos no habilitados.

Andrea Aguilar Córdoba   | 20.04.2021
Centenares de inmigrantes temen ser expulsados tras promulgación de nueva reforma migratoria en Chile Migrantes hacen fila en las afueras de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile. (Crédito obligatorio: Cortesía Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile)

SANTIAGO, Chile

Por: Andrea Aguilar Córdoba

Una ley para ordenar la casa. Así calificó el presidente chileno, Sebastián Piñera, a la normativa promulgada este mes por su Gobierno que, después de casi ocho años de discusión en el Congreso, reemplazará a la actual ley de migración que data de 1975.

“Una política de migraciones ordenada, segura y regular, que permita la migración legal y combata la inmigración ilegal. No queremos que ingresen a nuestro país el crimen organizado, el narcotráfico, el contrabando, el tráfico y trata de personas o aquellos que no respetan nuestras leyes”, explicó el mandatario.

Sin embargo, la entrada en vigencia de la ley produjo una sensación de angustia en centenares de inmigrantes que se agolparon en las oficinas de migración del centro de Santiago, en plena pandemia, para tratar de regularizar su situación.

“Esta ley va a generar un daño profundo no solo para quienes hoy están sujetos a una migración forzada en la región, sino también para toda la población migrante que vive en el país. Lejos de garantizar una migración ordenada, segura y regular, impedirá que muchas personas puedan regularizar su situación en el país del que ya son parte”, señaló a la Agencia Anadolu la presidenta de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile, Vanesa González.

Y es que uno de los aspectos fundamentales de la nueva ley es que se facilitan las expulsiones administrativas y además se exige que los migrantes que quieran residir en Chile soliciten su visa desde sus países de origen, lo cual impide llegar al país bajo la modalidad de turista y cambiar el estatus a residente, que era uno de los mecanismos más usados por los extranjeros.

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“El gran cambio de esta ley es que las personas tendrán que explicar a qué vienen a Chile. Quienes vengan como turistas a nuestro país, van a poder entrar con una permanencia transitoria y así declararlo. Y van a salir de Chile en la misma condición. Es decir, si entra como turista sale como turista. En cambio aquellos que vengan a radicarse, van a tener que declararlo desde su país de origen para así entrar en total regularidad”, explicó el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli.

Los avances de la ley

Aunque la nueva normativa migratoria en Chile ha levantado críticas de organizaciones de derechos humanos, también tiene aspectos que han sido destacados por organismos que trabajan en la atención a los migrantes, tales como la creación del Servicio Nacional de Migraciones y sus direcciones regionales, las cuales buscarán optimizar el funcionamiento del sistema de extranjería, que es padecido por los migrantes por sus lentos trámites burocráticos.

“Consideramos que la nueva institucionalidad, como el Servicio Nacional de Migraciones que estará en todo el país y agilizará la obtención de visas, es un avance de la ley. También el Consejo de Política Migratoria que estará compuesto por distintas carteras ministeriales y que, cada cuatro años, revisará la ley considerando el dinamismo de la migración y la realidad de quienes migran y del continente”, señaló a la Agencia Anadolu la directora Nacional del Servicio Jesuita a Migrantes, Waleska Ureta.

Otro de los aspectos que se destaca desde la Comisión de Derechos Humanos del Senado chileno es que la nueva normativa pone fin a una legislación que se tenía desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) en la que se consideraba al extranjero como un peligro para la seguridad nacional.

“En pleno contexto del siglo XXI, donde el fenómeno migratorio es global y donde hay una crisis migratoria en América Latina, es importante que la nueva legislación tenga estándares internacionales en materia de derechos humanos. Se necesitan políticas más inclusivas que favorezcan la regularización migratoria que tiene que venir acompaña de políticas públicas”, señaló a la Agencia Anadolu Juan Ignacio Latorre, senador integrante de la Comisión, quien aclara que la ley avanza en algunos temas, pero se queda corta en afrontar la realidad migratoria que enfrenta Chile.

El drama tras las cifras

Aunque en los últimos años la llegada masiva de migrantes se ha registrado desde países como Venezuela y Haití, los extranjeros que han llegado a Chile, independientemente de su nacionalidad, comparten el drama de haber pasado por largos y traumáticos trayectos en los que los traficantes de personas los han estafado y han hecho de su viaje un negocio lucrativo.

“Entré a punta de coyotes y llegando a Bolivia me quitaron como 1.000 dólares. Gasté casi 4.500 dólares para llegar aquí a Chile. Yo tengo carnet, pero lo que están diciendo es que no se puede regularizar a los que entraron por pasos no habilitados. Entonces en qué quedamos nosotros”, se pregunta Carlos Smith, un inmigrante cubano que llegó al país en 2018 huyendo del régimen.

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Smith, de 43 años, le cuenta a la Agencia Anadolu que durante los últimos tres años ha tenido que poner dos recursos judiciales para evitar su expulsión, uno de amparo y otro de reposición, porque se niegan a concederle su estatus de refugiado.

“Tuve que vender mi casa en Cuba y venirme. Por Facebook me explicaron que Chile era un país de oportunidades y yo vendí mis cosas para salir de allá. Volver a Cuba no es ninguna opción. Yo prefiero estar aquí y seguir trabajando, porque al menos puedo comer y alimentarme. Además yo soy gay y allá somos mal mirados”, señala Smith.

La preocupación de este migrante cubano es la de cientos de extranjeros que ya no sienten que tienen un país al cual puedan volver si son expulsados, por lo que el Servicio Jesuita a Migrantes ha señalado que Chile debe cumplir con los tratados internacionales a los que está suscrito.

“Nos preocupa porque las personas no podrán explicar por qué están en esta situación, defenderse o solicitar refugio. Esto Chile lo tiene ratificado por convenciones y también tenemos una Ley de refugio la cual esperamos que pueda hacerse cumplir”, concluye la directora Nacional del Servicio Jesuita a Migrantes.

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