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¿Volverá Estados Unidos a enfrentarse a sus viejos enemigos?

Ahora que el primer cuarto del siglo XXI está llegando a su fin, Washington parece estar dispuesto a dejar el conflicto con Medio Oriente e Irán, incentivado por Israel durante años, y volver a la lucha con Rusia y China.

Prof. Dr. Cengiz Tomar   | 25.02.2021
¿Volverá Estados Unidos a enfrentarse a sus viejos enemigos? WASHINGTON, EEUU - 21 DE ENERO: Una vista general del Capitolio de EEUU el 21 de enero de 2020 en Washington DC. (Yasin Öztürk - Agencia Anadolu)

ESTAMBUL

Por: Cengiz Tomar*

Desde 1990, Estados Unidos y el bloque occidental, vencedores de la Guerra Fría que se libró durante el Siglo XX, definieron al islam y a los musulmanes como sus enemigos, al abandonar al enemigo tradicional representado por la Unión Soviética y los miembros del Pacto de Varsovia.

La influencia de los expertos en Oriente Medio antimusulmanes, los atentados del 11 de septiembre en EEUU y la aparición de grupos terroristas como los talibanes, Al Qaeda y Daesh por las condiciones que ellos mismos crearon, han jugado un papel fundamental en esta nueva doctrina occidental.

Este periodo, creado en la imaginación del país por los "gurús" neoconservadores de la política exterior estadounidense como S. Huntington, B. Lewis y D. Pipes, y escenificado con guiones de Hollywood, llevó a intervenciones con graves consecuencias en Oriente Medio, mientras la Rusia de Vladimir Putin aprovechaba la oportunidad para adentrarse en Georgia y luego en Ucrania (Crimea).

A pesar de los esfuerzos de Washington para provocar a Europa contra Rusia, los europeos, gigantes económicos, pero enanos desde el punto de vista militar y político, no fueron más allá de la retórica tradicional.

Por su parte, Rusia descendió en viejos puertos de “mares calientes" y se asentó en Siria y Libia, mientras que EEUU trataba de compensar esto al trabajar por el establecimiento de un Estado en el oriente de Siria para el grupo terrorista YPG/PKK, arriesgándose a enfurecer a su aliado más poderoso y acérrimo en la región, Turquía.

Por otro lado, China, una potencia demográfica que se ha fortalecido económicamente desde la década de 1990, ha logrado establecerse en el escenario mundial, con su buen uso del poder blando, su capacidad de hacer que otros países dependan de ella por su producción industrial de bajo costo y sus préstamos a naciones más débiles, especialmente en África, Asia y el Oriente Medio.

China se ha convertido así en una gran amenaza para EEUU, que había optado por luchar contra el islam y los musulmanes, y empujar a Irak, Siria, Libia y Yemen al caos y la división, con el pretexto de "llevar la democracia".

Ahora que el primer cuarto del siglo XXI está llegando a su fin, Washington parece estar dispuesto a revertir esta política al dejar el conflicto con Oriente Medio e Irán, incentivado por Israel durante años, y volver a la lucha con Rusia y China.

Ver también: ¿Qué le espera a EEUU y a la administración Biden en un mundo post-hegemónico?

Los comentarios recientes de EEUU muestran que el intento de 30 años de establecer un enemigo contra el bloque occidental en el islam y los musulmanes no funcionó, y que mientras se implementaba este fallido proyecto, Rusia y China se convirtieron en dos amenazas importantes.

De hecho, se ha observado que las publicaciones académicas en contra del islam y los musulmanes, que empezaron a aumentar en la década de los noventa, han comenzado a ceder su lugar a los artículos sobre las amenazas china y rusa.

Por lo tanto, es probable que, en los próximos años, Washington vuelva de la hostilidad hacia el Medio Oriente y el islam, a sus enemigos acérrimos, Rusia y China.

Sin embargo, el trabajo de EEUU, cuya edad de oro está por terminar, no será tan simple ya que ambos países no son una presa fácil tanto en términos poblacionales, como militares, nucleares y económicos.

En los últimos años, se ha observado que Washington ha abandonado la estrategia de rodear a Rusia mayoritariamente con las fuerzas europeas de la OTAN y ha asumido esa misión por sí mismo.

En este contexto, Washington está fortaleciendo su presencia militar en los países bálticos, Ucrania, Georgia y Grecia.

Mientras EEUU establece en territorio griego debido a las tensas relaciones con Turquía, Rusia ha comprendido plenamente la importancia geoestratégica de Ankara y se esfuerza por fortalecer las relaciones bilaterales.

Los resultados de estas políticas para EEUU son el deseo de llegar a un acuerdo con Irán y la retirada de Oriente Medio por lo menos por un tiempo para centrarse en China y Rusia.

Concluimos con la frase "Ninguna estrategia puede cambiar el destino".

*Cenig Tomar es vicerector de la Universidad Internacional Turco-Kazaja Ahmet Yesevi.

**Aicha Sandoval Alaguna contribuyó con la redacción de esta nota.

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