El cese continuo de las hostilidades y el intercambio de prisioneros entre el Gobierno afgano y los talibanes lograron generar un proceso de paz, un poco frágil, que generó una nueva oportunidad de vida en el país euroasiático.
Los analistas creen que las tres partes principales en el conflicto: Kabul, los talibanes y Estados Unidos lograron cubrir mucho terreno para un acuerdo de paz sostenible.
Sin embargo, también es una opinión compartida de que están presionados por el tiempo y en un camino que sigue siendo complicado, ya que la estrategia de cada lado oscila entre la negociación diplomática, las maniobras tácticas y el uso total del músculo militar.
Ver también: Los talibanes reprenden el informe de la ONU sobre sus vínculos con Al-Qaeda.
“Los talibanes deberían continuar con el alto el fuego anunciado en Eid al-Fitr (festival musulmán que marca el final del mes de ayuno del Ramadán), que resultó maravilloso para la gente, y alejarse de los movimientos extremistas, para que las negociaciones de paz puedan comenzar pronto", señaló el presidente, Ashraf Ghani, esta semana.
Desde el histórico acuerdo de paz entre EEUU y los talibanes en febrero, que el Gobierno afgano solo acogió con cautela, pues no estuvo involucrado en gran medida en él, la implementación del acuerdo se ha enfrentado a muchos obstáculos que solo han causado más derramamiento de sangre, señalamientos y desconfianza.
La liberación de unos 5.000 prisioneros talibanes a cambio de 1.000 prisioneros de seguridad afganos, junto con una reducción de la violencia, fue una de las principales condiciones para las conversaciones de paz intra afganas, que originalmente estaban programadas para marzo.
Ahora, después de meses de retraso, Abdullah Abdullah, el hombre encargado de dirigir el equipo de negociación de Kabul, ha insinuado que los diálogos podrían comenzar finalmente a mediados de junio.
Las amenazas
Pese a que el Gobierno afgano quiso incluir en el acuerdo un alto el fuego completo, solo se logró incluir en este una frase recientemente acuñada de "reducción de la violencia", un concepto vago que preocupó a Kabul. Igualmente, la situación aumentó la preocupación sobre los elementos que han llegado a ser conocido como "spoilers".
¿Quiénes son los spoilers? La respuesta a esta pregunta aparentemente simple depende del actor que pregunte, señaló el subdirector del Programa de Asia en el Centro Wilson en Estados Unidos, Michael Kugelman.
El analista explicó que todas las partes en el conflicto afgano identifican a diferentes elementos como spoilers que pueden llegar a sabotear el proceso de paz.
“Cuando Pakistán y los talibanes hablan de spoilers, se refieren a sus respectivos rivales. Pakistán cree que India está obstruyendo el proceso de paz y los talibanes creen que es el Gobierno afgano", le explicó Kugelman a la Agencia Anadolu.
El subdirector señaló que hay buenas razones para creer que el llamado Estado Islámico, o Daesh, estuvo detrás de muchos de los recientes ataques contra civiles en Afganistán, ya que el grupo terrorista no tiene interés en la paz y está dispuesto a hacer todo lo posible para sabotear cualquier progreso.
"Incluso hay teorías de conspiración en torno a que el presidente de Afganistán se opone a un acuerdo de paz con los talibanes, porque el acuerdo para compartir el poder podría llevarlo a perder el poder", manifestó Kugelman.
“Pero creo que deberíamos alejarnos de las conspiraciones y simplemente aceptar la explicación más convencional: hay grupos terroristas en Afganistán que no quieren que la paz tenga éxito. ISIS es ciertamente uno de ellos".
¿Ahora o nunca?
El creciente impulso hacia las conversaciones de paz intra afganas no ha detenido los ataques mortales en el país.
Solo en la última semana, al menos 16 personas, todos civiles, entre ellos mujeres y niños, murieron en explosiones de minas terrestres en las provincias del sur de Kandahar y el norte de Kunduz.
El presidente de la Organización de Derechos Humanos de Afganistán, Laal Khan, indicó que estos ataques son los dolorosos recordatorios de que la lucha por el poder en Afganistán aún existe.
“Sobre todo y todos, Estados Unidos tiene la clave para poner fin a esta guerra; si (los funcionarios estadounidenses) lo desean, pueden terminar esta guerra sin más derramamiento de sangre”, explicó en una conversación con la Agencia Anadolu.
"Pero no lo harán, no hasta que se logren sus propios objetivos políticos estratégicos y nacionales", enfatizó.
Sobre la base de este punto de vista, Kugelman estuvo de acuerdo en que solo hay un impulso para la paz en este momento y es el al alto al fuego generado por el Eid.
"Soy escéptico de que los talibanes sigan comprometidos con las conversaciones de paz, incluso si comienzan, dada la realidad de que las tropas estadounidenses ya están abandonando el país", señaló.
Ver también: Talibanes matan a 14 policías afganos días después de la tregua por el Ramadán.
En su opinión, los talibanes tienen un fuerte incentivo para esperar la retirada de los estadounidenses y luego tratar de tomar el poder por la fuerza.
*Juan Felipe Vélez Rojas contribuyó con la redacción de esta nota.
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