Varias calles de Punjab, una de las provincias más pobladas de Pakistán, fueron decoradas con carteles de tamaño natural del ex primer ministro Nawaz Sharif, quien fue destituido por la Corte Suprema el mes pasado por ocultar su riqueza.
Los carteles, algunos de los cuales dicen “Nawaz Sharif sigue siendo el primer ministro del pueblo”, han sido elaborados por sus partidarios, que preparan una marcha de dos días, que iniciará este miércoles desde la capital, Islamabad, y se dirigirá a Lahore, ciudad natal de Sharif.
Durante la marcha, Sharif planea dirigirse al público a través de 10 puntos, exactamente como un recorrido que llevó a cabo en el 2009 para la restauración de los jueces de la Corte Suprema, despedidos por el ex gobernante militar del país, el general Pervez Musharraf.
"Miles de personas están listas para recibir a su líder y mañana demostraremos al mundo que Nawaz Sharif sigue siendo el líder de la nación", dijo el ministro del Interior, Tallal Chaudhry.
Punjab y su capital, Lahore, han sido la base de poder del partido de Sharif, la Liga Musulmana Pakistaní-Nawaz, que ganó más del 80 por ciento de los escaños en las elecciones generales de 2013.
Los analistas locales ven la manifestación anunciada por el partido como un intento agresivo de permanecer en la agenda, por parte de un político al que, durante los últimos 27 años, nunca se le ha permitido completar ninguno de sus tres mandatos como primer ministro.
"La política agresiva es la única opción que queda a Sharif en las condiciones dadas", dijo a la Agencia Anadolu Mazhar Abbas, analista político con sede en Karachi.
La inhabilitación por parte del Tribunal en un caso relacionado con los Papeles de Panamá no es el último de los problemas de Sharif, señaló Abbas.
En espera de casos de corrupción
"La amenaza de condena en este caso de corrupción, que será presentada por la Oficina Nacional de Responsabilidad (agencia de lucha contra la corrupción de Pakistán), no solo acecha al ex primer ministro, sino también a su hermano Shebbaz Sharif”, señaló el analista político.
El partido tratará de sacar provecho de la derrota de Sharif para ganar una mayoría de dos tercios en las elecciones del próximo año e introducir una enmienda constitucional para apoyar su regreso al parlamento.
"Es lamentable, pero las personalidades hacen una gran diferencia en la política de Pakistán", dijo Abbas, quien agregó que "si abandona la política activa, su legado y el partido sufrirán".
Sajjad Mir, otro analista político ubicado en Lahore, estuvo de acuerdo con la perspectiva de Abbas. "Hay dos opciones para Sharif: conceder o confrontar. De cualquier manera, la política agresiva funcionará".
Mir dijo que un espectáculo extraordinario de apoyo público podría convertirse en un tiquete para el regreso de Sharif a la política parlamentaria. "Incluso si elige el camino de conceder, estará en mejor posición si logra mostrar su apoyo público", dijo.
Los opositores políticos de Sharif ven su programa de poder como un intento de influenciar a los tribunales, que están dispuestos a escuchar múltiples casos de corrupción contra el ex primer ministro y su familia.
Sharif insiste en que no ha hecho nada malo y continuará su lucha por la democracia y el estado de derecho en el país.
Mano extranjera
"Quiero guardar silencio por ahora", dijo el exmandatario recientemente a un grupo de periodistas en Islamabad. “Pero no me quedaré en silencio para siempre. Tengo mucho que decir sobre lo que ha llevado a mi derrocamiento", agregó.
Líderes y ministros del partido culpan públicamente a una “mano extranjera” de la destitución de Sharif, en lugar de al poderoso ejército o al poder judicial.
Sharif, de 67 años, renunció después de la sentencia de la Corte Suprema y nombró a su amigo cercano y exministro de Petróleo, Shahid Khaqan Abbasi, como su sucesor por los 10 meses restantes de su mandato.
En su veredicto, la Corte Suprema dictaminó que Sharif no había cumplido con los artículos 62 y 63 de la Constitución, que estipulan que cualquier persona que ocupe un cargo público tiene que ser veraz y confiable.
La Corte dijo que Sharif no había declarado un salario de una compañía, ubicada en los Emiratos Árabes Unidos, cuando se presentó a la nominación en las elecciones de 2013.
Los jueces también ordenaron la reapertura y archivo de varios casos de corrupción contra el ex primer ministro, su hermano, dos hijos, su hija, su yerno y el ministro de Finanzas.
Los abogados de Sharif dicen que presentarán una petición de revisión contra la sentencia, que es probable que sea escuchada por el mismo tribunal que anunció el veredicto anterior.
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