Meryem Goktas y Selman Tur
09 de agosto de 2017•Actualizar: 09 de agosto de 2017
Este martes un tribunal local de Turquía acusó a varios sospechosos de usar cuentas bancarias de estudiantes para transferir dinero a miembros de la Organización Terrorista Fetullah (FETO por sus siglas en inglés), quienes protagonizaron el fracasado golpe de Estado en julio de 2016.
La Fiscalía General presentó una acusación contra 68 sospechosos ante el tribunal de la provincia de Batman, en el sureste de la isla, que incluía una declaración de un estudiante universitario quien era “el responsable de varios estudiantes del distrito” que vivían en casas dirigidas por FETO.
En la declaración, el estudiante anónimo por razones de seguridad, confesó que él les pedía a los otros, que vivían en las casas de FETO, que abrieran cuentas bancarias bajo sus identidades.
Las tarjetas de estas cuentas bancarias eran utilizadas luego por los miembros de FETO para recibir los salarios de la organización, según dijo.
El joven también declaró sobre otro miembro, con el nombre código de ‘Burak’, quien fue el encargado de llevar a los estudiantes al banco y recoger sus tarjetas bancarias.
“También había otras personas con nombres ficticios como Muhammed y Omer, quienes llevaban a los estudiantes al banco”, aseguró.
El balance en estas cuentas nunca excedía las 3.000 o 4.000 liras turcas al mes (entre 850 y 1.134 dólares), para prevenir una atención indebida.
Las cuentas fueron abiertas en Asya Bank, institución bancaria intervenida por las autoridades financieras de Turquía por tener relación con los seguidores de Fethullah Gulen, dirigente del grupo FETO.
El Asya Bank perdió la licencia otorgada por la Agencia de Regulación Bancaria y la Supervisión Bancaria de Turquía (BDDK), el 22 de julio del 2016, siete días después del fallido golpe de Estado.
FETO protagonizó el fallido golpe de Estado en julio del año pasado, el cual dejó 250 muertos y más de 2.200 heridos.
Ankara también dijo que FETO está detrás de una larga campaña para derrocar el Estado a través de la infiltración de miembros de esta organización en las instituciones turcas, en particular del Ejército, la Policía y el Poder Judicial.