Magda Panoutsopoulou
16 Enero 2018•Actualizar: 16 Enero 2018
Un paro de 24 horas dejó paralizada a Atenas este lunes cuando miles de trabajadores protestaron en contra de un proyecto de ley que pide reforma y medidas de austeridad.
El proyecto de ley busca tomar medidas clave para que el país a fin de recibir más fondos.
Miles de personas quedaron varadas durante 24 horas después de que los autobuses públicos, tranvías, trenes y el metro se detuvieron.
Los vuelos también se cancelaron cuando los controladores de tráfico aéreo participaron en la huelga; médicos, jueces y maestros también se unieron.
El sindicato más grande del sector público, ADEDY, salió a marchar en la mañana con miles de participantes reunidos en el centro de Atenas.
El sindicato del sector privado, GSEE, unió fuerzas en el camino con el sindicato afiliado al Partido Comunista Griego (PAME), realizando una concentración fuera del parlamento mientras los representantes debatían el controvertido proyecto de ley.
"El gobierno, después de una tormenta de medidas anti-laborales que han aplastado a toda la sociedad griega, ahora da su último golpe a la clase trabajadora, los pensionados y los desempleados con un proyecto de ley que tiene como requisito previo la abolición de nuestro derecho a protestar", dijo la Confederación General de Trabajadores Griegos en un comunicado de prensa.
"El derecho de huelga es una conquista sagrada de la clase trabajadora. No puede ser abolido ni amenazado por este Gobierno… Queremos que los organismos y los sindicatos sean masivamente, militarmente y continuamente activos contra el autoritarismo de los empleadores y cualquier violación del derecho del trabajo", dijo el primer ministro Alexis Tsipras durante el debate en el Parlamento sobre el multi-proyecto de ley de reformas y medidas de austeridad.
El miembro de PAME, Giorgos Kirakakopoulos, de 49 años, dijo que "la pelea acaba de comenzar, no retrocederemos".
Grecia ha sido el destinatario de tres acuerdos de rescate desde 2010 y ha trabajado para evitar la quiebra con la ayuda financiera del Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo en préstamos que equivalen a EUR 260.000 millones (USD 306.000 millones).
Recientemente, el país llegó a un acuerdo con sus prestamistas sobre las reformas que deben realizar en virtud de su programa de rescate, con la esperanza de poner fin al programa de ayuda en agosto de 2018.
A cambio del dinero prestado, el gobierno de izquierda tuvo que imponer impuestos más altos, reformas estructurales, así como recortes de pensiones que han enfurecido a los griegos, así como una ley para endurecer el llamado a realizar huelgas.
*Maria Paula Triviño contribuyó con la redacción de esta nota.