Política

ONU dice que Birmania usa la violencia sexual como arma de guerra

"La comunidad internacional debe pedir cuentas al Ejército de Birmania", dice el presidente de la misión de investigación de la ONU, Marzuki Darusman.

Michael Hernandez   | 23.08.2019
ONU dice que Birmania usa la violencia sexual como arma de guerra COX'S BAZAR, BANGLADÉS - DICIEMBRE 19, 2017: Shangida, de 28 años, posa en un campamento de refugiados en Cox's Bazar, Bangladés, el 19 de diciembre de 2017. Su marido y su bebé recibieron disparos, mientras sostenía a su bebé, en un tiroteo por soldados. Ella dice que sus pertenencias y animales fueron confiscados y no quiere regresar. Los campamentos en Bangladés albergan a miles de refugiados rohinyás que huyeron de una represión militar en Birmania. Muchas de las mujeres perdieron a sus maridos antes de huir a Bangladés. Los campamentos en este país albergan a miles de refugiados rohinyás que huyeron de una represión militar en Birmania. (Fırat Yurdakul - Agencia Anadolu) .

WASHINGTON

Una misión de investigación de la ONU sobre Birmania dijo el jueves que el uso militar de la violación y otras formas de violencia sexual es tan rutinario que "refleja una cultura generalizada de tolerancia a la humillación".

La misión dijo en su informe de 61 páginas que los militares de Birmania deben poner fin a la práctica que, según dicen, se emplea para aterrorizar a las minorías étnicas en varios estados.

Se encontró que en el estado de Rakáin, hogar de la minoría musulmana rohinyá del país, la práctica de emplear la violencia sexual estuvo tan extendida durante lo que el gobierno llamó "operaciones de limpieza" en 2017, que fue un factor determinante en la intención de Birmania de cometer genocidio contra el grupo étnico.

"La comunidad internacional debe responsabilizar a los militares de Birmania por el tremendo dolor y sufrimiento que ha infligido a personas de todos los géneros en todo el país", dijo el presidente de la misión, Marzuki Darusman, en un comunicado.

El informe se basa en entrevistas con cientos de sobrevivientes y testigos de las operaciones en curso en los estados de Rakáin, Kachin y Shan.

El documento también determina que el uso militar de la violencia sexual solo podía atribuirse a "parte de una estrategia deliberada y bien planificada para intimidar, aterrorizar y castigar a una población civil y obligarla a huir".

"La Misión concluyó sobre bases razonables que los actos constituyeron crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y actos subyacentes de genocidio acompañados de inferencias de intención genocida".

Las mujeres y las niñas fueron blanco de la mayoría de los asaltos catalogados por el informe. Además de ser golpeadas, quemadas con cigarrillos y cortadas con cuchillos, el informe dice que el Ejército de Birmania, conocido como Tatmadaw, violó y retuvo a mujeres y niñas como esclavas sexuales en bases militares.

Hombres y niños también fueron violados, torturados sexualmente y obligados a estar desnudos, según el informe.

Los rohinyá, descritos por la ONU como las personas más perseguidas del mundo, han enfrentado actos de violencia comunitaria desde 2012.

Según Amnistía Internacional, más de 750.000 refugiados rohinyá, en su mayoría mujeres y niños, huyeron de Birmania y cruzaron a Bangladés después de que las fuerzas birmanas lanzaron una ofensiva contra la comunidad musulmana minoritaria en agosto de 2017, elevando el número de personas perseguidas en el país receptor por encima de 1.2 millones.

Desde el 25 de agosto de 2017, casi 24.000 musulmanes rohinyá han sido asesinados por las fuerzas estatales birmamas, según un informe de la Agencia de Desarrollo Internacional de Ontario (OIDA).

*Traducido por Maria Paula Triviño.


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