Política

Historiador explica como “una venganza” la aparición de Pedro Castillo en el Perú

En entrevista con la Agencia Anadolu el historiador Hugo Neira hizo una radiografía de la campaña electoral peruana a una semana de la segunda vuelta presidencial, que se realizará este 6 de junio.

Luis Cáceres Álvarez   | 30.05.2021
Historiador explica como “una venganza” la aparición de Pedro Castillo en el Perú Historiador peruano Hugo Neira, quien además de profesor y académico fue director de la Biblioteca Nacional del Perú y del Instituto de Gobierno y Gestión Pública. (Archivo de Luis Cáceres Álvarez - Agencia Anadolu)

LIMA

Por: Luis Cáceres Álvarez

Hugo Neira jamás olvidará cuando cubría como periodista las tomas de tierras por parte de los campesinos que exigían la reforma agraria en el Cusco, en 1963. Un año después, a raíz de esas crónicas, publicaría ‘Cuzco: Tierra y muerte’, una obra de gran repercusión internacional.

Gracias a ese trabajo fue invitado a Francia para investigar y continuar sus estudios. Más tarde, llegaría a graduarse como doctor en Ciencias Sociales por la 'École des Hautes Études en Sciences Sociales' de París y a ser distinguido por el Ministerio de Cultura y Comunicación de la República Francesa como Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras, en el 2010, pero nunca perdió la conexión con ese Perú rural que le abrió las puertas del mundo. No por nada cumplirá 85 años el próximo 24 de junio, fecha en la que en su país se celebra el Día del Campesino.

No obstante, hoy no ve al Perú tan avanzado ni tan enfocado como quisiera. Desde Santiago de Chile, frente a la pantalla de su computador, se queja de que desde hace 30 años no se fortalecen los cursos de gramática, ni de lógica, ni de historia para que las juventudes utilicen estas herramientas.

Recuerda con nostalgia sus estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y a Raúl Porras Barrenechea, historiador y político que fue su maestro y quien también le enseñó a Mario Vargas Llosa. “Se nos ha muerto una generación completa que era brillante. La izquierda peruana brilló después de la dictadura de Juan Velasco de una manera extraordinaria. Perdieron el tiempo. Se fueron muriendo”, señala.

Ahora, le parece que el país puede estar acercándose a un abismo, a una encrucijada de la que espera no le sea tan difícil salir.

¿Usted cómo resumiría la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el Perú? ¿Qué está en juego este 6 de junio?

Lo que está pasando en el Perú es una cosa muy difícil de hacer entender. ¿Qué ha pasado en el Perú en los últimos 20 años? Una situación muy extraña. Le llamo el enigma peruano: cuanto más crecía la economía antes de la pandemia, había más tendencia en las elecciones a romper el sistema económico. Ha habido 20 años de crecimiento al punto que el Fondo Monetario Internacional decía que era un ejemplo. Yo tengo otra lectura. En esos 20 años ha habido un desencanto económico muy mayúsculo, una desconfianza en la política al tope porque salió una corriente de corrupción gigantesca; difícilmente hay un presidente que no haya sido sentado frente a un fiscal o a un juez, y la corrupción no implica a unos cuantos sino a centenares.

Yo no soy de decir todo es malo, todo es bueno. No pertenezco a ningún partido. ¿Quién trajo el sistema económico liberal? Porque no era así: Alberto Fujimori. Él trae la economía moderna liberal al Perú. Todos los que vinieron después continuaron con lo mismo, sabiendo que el neoliberalismo produce brechas gigantescas.

¿Esa es la crítica que le hace a la sociedad peruana actualmente?

Es verdad que aumenta el crecimiento económico, pero también aumenta el número de millonarios y el número de pobres, y se empobrecen las clases medias. Entonces uno se pregunta: veinte años de descontento social y a la vez de auge económico.

Ollanta Humala llega al poder en el 2011 y no hace nada por modificar eso. Todo se va juntando. El Perú tiene una cultura criolla. La mayoría de la población es urbana y mestizada. Y en la población rural encontramos lo que llamo los sentimientos de injusticia. Ahora son dos millones de campesinos con tierras, pero parece que no existieran. No se les construyen carreteras. No les dan ayuda de créditos. El Perú es un país bien difícil.

Usted menciona en el documental ‘La revolución y la tierra’ —que alteró los ánimos del Perú más conservador desde su estreno en octubre de 2019— que si la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado no hacía la Reforma Agraria (decretada en junio de 1969), Sendero Luminoso tomaba el poder como si nada...

Por supuesto. El error de Abimael Guzmán (fundador y máximo líder del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso) fue lanzar una revolución cuando a sus soldados campesinos ya les habían dado la tierra, y las comunidades campesinas se enfrentaron contra él. Estas gentes están fuera del sistema. Hay una cultura andina que ha conseguido llegar a la ciudad, penetrar en la economía; se han instalado, menos mal, pero son la población de los informales. De cuatro personas que trabajan en el Perú, tres son informales, pero viven. Algunos trabajan tanto que son millonarios. Lo que ocurre es que, prácticamente, se olvidan que existen. Se olvidan que son una parte importante de la sociedad.

En el Perú sigue siendo un problema ser cholo. Ya se sabía que a los cholos les costaba trabajo tener un puesto importante, entrar a una gran universidad, y en ese momento viene la pandemia. La pandemia produce dos efectos gigantescos. En primer lugar, la pérdida de los empleos fáciles, los empleos precarios, de la informalidad. Tú eras un trabajador que tenías una ‘chamba’ en Lima y ‘chau’ porque la tienda cierra y no hay nada más que hacer. Solamente en Lima hay cuatro millones de desempleados. ¿Cómo será en el resto del país?

Y la segunda cosa terrible fue que la pandemia apuntó a la emoción, de cierta manera al rencor y a la revancha, ¡es que se mueren las familias en sus casas! ¡Se está muriendo la gente de la clase baja! ¡De la clase popular! No nos sorprendamos entonces que un profesor de primaria, líder campesino, como Pedro Castillo, aparezca en escena. Esa es una respuesta del pueblo, de abajo, y una venganza. Como diciendo: ¡Acá estamos nosotros!

¿Considera que Perú Libre es un partido improvisado que se ha quedado detenido en el tiempo?

Absolutamente. Yo he sido marxista y lo entiendo. ¿Por qué dejé de ser marxista? Porque entré a hacer Ciencias Sociales. ¿Por qué repetir esto en un país que ya está a un salto de la modernidad? Me espanta. El problema es que llegue el señor Vladimir Cerrón (fundador del partido político Perú Libre, mentor de Pedro Castillo y condenado por varios casos de corrupción), siendo buscado por los jueces.

El comunismo y el marxismo son realmente trasnochados y del año 20. No han entendido que la mejor forma de hacer caminar el socialismo es subirse sobre la economía de mercado y manejarla. El problema está en que este país no es contemporáneo. Es temporáneo. No está en el siglo XIX. Creen que solo hay un capitalismo. Todo el mundo es capitalista. La diferencia es qué Estado hay y qué tipo de Estado social hay. Eso es todo. Es la gran diferencia.

Yo no tengo ninguna simpatía por Keiko, pero Keiko son cinco años. Si estos (Perú Libre) se suben al poder son cincuenta años. ¿Qué socialista latinoamericano se ha ido de su poder? Si estoy en Chile, estaría a favor del socialismo. Estoy en España, votaría por el socialismo. En Francia también. ¿Por qué? Porque son socialismos democráticos. Se van después de tener el poder.

¿En el Perú qué tenemos?

Se nos quedan en el poder para siempre.

Y lo dice Cerrón: “La derecha se queda en el poder, ¿por qué no la izquierda?”, antes de llegar al poder. Y dice: “Al Congreso hay que cerrarlo”, pero ni siquiera se ha establecido ese Congreso. ¿Qué es eso? Despotismo.

Yo veo algo muy fuerte porque puede ser que ganen por una razón. No se enseña nada de humanidades. Hace 30 años en el Perú no hay un curso de gramática, de lógica, de historia del Perú e historia universal. Entonces los jóvenes peruanos no han tenido las herramientas para llegar a la razón, a escribir un texto mínimo. Hay un desplome que se nota en los políticos. Se nota en los personajes que llegan a tener una importancia. Pero, ¿qué haces con una población que sabe leer y escribir y no lee? El Perú no tiene analfabetos, pero tiene iletrados. Es decir, no leen un periódico. Los periódicos están quebrando.

¿Usted considera que los dos candidatos en la segunda vuelta del 2021 harán un gran cambio ya sea desde la izquierda o desde la derecha?

No lo sé. Lo único que sé es que por el momento no nos conviene el marxismo leninista. Todos los países que han sido comunistas están volviendo a la economía de mercado. Nada más. Es suficiente. Acá no. Acá van a cerrar todo lo que sean empresas. Y es que este joven (Castillo) es progresista y a la vez reaccionario. Está en contra del aborto. Son conservadores socialmente. Retrocedemos.

Pero también el fujimorismo tiene parte de la culpa...

Muchísima. Tuvieron 73 congresistas y no pudieron hacer leyes sociales. Todas las observaciones que se han hecho les doy la razón. Realmente es una enfermedad, pero la cura que usted quiere no es buena. Hay que buscar. Hay que hacer que las grandes empresas peruanas gasten un poco.

Cuando yo llegué a Francia gobernaba de Gaulle, el otro presidente después de él fue de derecha liberal, y así. Me quedé con la boca abierta. Veinte años, cuatro presidentes. ¡Las reformas las hacía la derecha! ¿Se ha visto una derecha en América Latina que haga reformas? Si no ceden, van a perderlo todo. O sea que en el fondo me encanta que haya ese castigo. Aquí todavía hay mentalidades coloniales. No hemos salido de la colonia.

Especialistas sostienen que el fujimorismo aún no ha procesado, intelectualmente, la década de los noventa para entender su debacle y a partir de ahí hacer propuestas. ¿Qué opina al respecto?

La verdad es que estoy muy enojado y fastidiado. No quiero que ganen estos vende patria (Perú Libre) y me pongo en la posición de Keiko para que haga las grandes reformas. Seamos realistas. El Perú no está construido. No tiene ferrocarril que pase por toda la costa. La infraestructura no está. ¿Cuántos peruanos conocen Machu Picchu? No se ha creado la nación. Se ha fracasado en la educación. Los manejan por emociones. Eso ha sido un complot del imperio con las clases altas blancas que se asustaron con que los hijos de los cholos fueran al colegio porque de repente salían marxistas. Cuando salgamos de esto, hay que presionar para que se dé la modernidad.

Pero, con este apoyo a Keiko total de su parte…

¡Momentáneo!

Hay analistas que sostienen que esta Keiko Fujimori es la más débil de los últimos 15 años...

Lo único que a ella le saldría bien es que haya un gran peligro delante, y eso fue lo que hace que mucha gente vaya tapándose la nariz a votar por Keiko. Yo digo que hay que hacer eso por el momento. Después, ya veremos.

A mí me cae bien Castillo, pero no conoce muchas cosas. Eso es tremendo. Si esto sigue así y no hacen reformas, en el 2026 gana cualquier partido de izquierda. Sería peor. Este es un asunto fundamental.

Muchos quieren comparar a Perú Libre con fórmulas de la izquierda latinoamericana

En Ecuador, yo estaría con Correa. En Bolivia, yo le digo a mis amigos peruanos: ¿Se dan cuenta ustedes la habilidad que ha habido en Bolivia? Que un partido de izquierda se junte a las comunidades campesinas. ¿Cuándo hemos hecho eso nosotros? Tenemos 7.000 comunidades campesinas. Han juntado esas dos cosas y es gigantesco. Formidable. Eso es una habilidad política extraordinaria. Ya quisieran los peruanos tener eso. Allá está el pueblo. Ese sector no es invisible. En el Perú recién aparecen los campesinos ahora. Se han olvidado de que este país tiene otras cosas, y pobres en Lima también. Hay gente que no conoce. Las separaciones en el Perú son terribles. Hay ministros que dicen: “No se olviden de lavarse las manos cada día”, ¡pero hay gente que no tiene caño de agua!

Hay quienes “terruquean” (tildan como terrorista) al candidato Castillo. Señalan que el Perú se convertirá en Venezuela y Cuba. ¿Cómo entender a esa derecha que ataca sin debatir con ideas?

Tenemos que construir otro tipo de izquierda, otro tipo de enfrentamiento, porque muchas veces las marchas —y las he visto en Chile— tienen toda la razón, pero no tienen la solución. Y para la solución se necesita de nuevo pensar políticamente en algo que no sea el comunismo y tampoco sea la democracia blanda que se ocupa de los grandes. Eso nos va a llevar tiempo.

Ya van dos años de movimientos sociales fuertes en los distintos países de la región. ¿Estamos viviendo una primavera latinoamericana?

Pero los movimientos sociales no llegan a la estructuración o al pensamiento. Son chispazos. Tarde o temprano hay que prender el foco. Tenemos que pensar en el siglo XXI. En el Perú hay gente que va a buenos colegios y gente que no va a buenos colegios. Está completamente fragmentado.

¿El Perú está en el siglo XIX?

Yo me vuelvo ministro e, inmediatamente, viene mi cuñado y viene un primo que tengo. Los pongo ahí (en esos puestos). No hay ese respeto a la meritocracia. ¿Cuántos peruanos se han ido afuera? Hay tres millones de peruanos que se han ido. ¿Por qué se han ido?

De cara al Bicentenario, ¿cuál es la reflexión que deberíamos hacer ante las dos propuestas extremas y populistas?

Si votan por Perú Libre, va a ser el entierro de la república. Es una buena manera de festejarlo. El bicentenario va a durar dos siglos entonces. Fidel Castro hizo una revolución. Estos no han hecho nada y están llegando por las circunstancias que los ayudan, nada más. Son capaces de creer que lo merecen. Qué situación tan extraña. Puede pasar cualquier cosa. Golpe militar. Levantamientos populares. La gente ya se acostumbró a ser libre. Qué difícil sería tener un sistema comunista en el Perú. No es Rusia. Los peruanos son el país más ácrata (que niega la necesidad de cualquier clase de autoridad) en el mundo. No pagan impuestos. No les importan las noticias. Se pasan las luces. ¿A esos vas a meter en la línea?

No tienen comportamiento democrático. El peruano no es demócrata y no merece ser demócrata porque todavía no sabe respetar al otro. Las sociedades existen cuando se acepta la pluralidad y las diferencias, pero no aceptan eso. El otro no es que esté equivocado. La política peruana es un truco muy simple: no se incluye, se excluye. El despotismo está en la base popular. No se han dado cuenta. Los peruanos de abajo admiten una dictadura con tal de que esté a su favor. Está ya lista la cama.

Y si usted tuviera a los candidatos al frente, ¿qué les diría?

A Castillo: No tenemos la necesidad de tener maestros de afuera. Tienes que hacerlo desde acá. A Keiko: No defiendas tanto el sistema económico de tu padre. Hay que hacerle mejoras.

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