Bayram Altuğ
16 Noviembre 2018•Actualizar: 17 Noviembre 2018
La UNICEF está preocupada por los reportes que señalan la repatriación forzada de la minoría musulmana rohinyá de Bangladés a Birmania.
"Esta semana hemos visto informes generalizados de que los refugiados rohinyás en Bangladés pueden ser repatriados por la fuerza a Birmania, informes que UNICEF ve con la mayor preocupación, con especial preocupación sobre cómo afectará a los niños esta acción", dijo a la prensa Christophe Boulierac, portavoz de UNICEF, durante una sesión informativa en Ginebra.
Boulierac declaró que sus colegas, quienes trabajan en el campamento de refugiados de Cox’s Bazar, fueron testigos de una protesta de los rohinyás contra los planes de repatriación.
"Las autoridades del campamento reforzaron el mensaje de que, si bien están listos para repatriar a los refugiados de manera voluntaria, ningún refugiado rohinyá se verá obligado a regresar a Birmania si no lo desea", dijo.
Señaló que una "mayoría abrumadora" de los refugiados era reacia a ser repatriada a menos que su seguridad estuviera garantizada, de acuerdo con encuestas no oficiales realizadas en los campos por UNICEF.
“Para muchos, el trauma que experimentaron durante su éxodo de Birmania a finales de 2017 aún está vivo en sus mentes”, señaló.
El portavoz de la organización también le pidió a la comunidad internacional continuar trabajando con los gobiernos de Bangladés y Birmania para apoyar a los niños y familias rohinyás.
La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó el martes al Gobierno de Bangladés a que suspenda los planes para la repatriación, diciendo que pondría en peligro la vida de los refugiados y violaría el derecho internacional.
Bangladés suspendió la 1ª repatriación programada
El jueves, el Gobierno de Bangladés detuvo la primera repatriación programada de los rohinyá a Birmania, tras las protestas de unos 700.000 rohinyás.
Md Abul Kalam, comisionado de la Comisión de Ayuda y Repatriación de Refugiados de Bangladés, le dijo a la Agencia Anadolu que todos los preparativos estaban completos de su lado, pero los rohinyá no estaban dispuestos a regresar a su país de origen.
Los rohinyá, descritos por la ONU como las comunidades más perseguidas del mundo, han enfrentado temores de ataque desde que decenas de personas murieran en actos de violencia comunitaria en 2012.
Desde el 25 de agosto de 2017, casi 24.000 musulmanes rohinyá han sido asesinados por las fuerzas estatales de Birmania, según un informe de la Agencia de Desarrollo Internacional de Ontario (OIDA, por sus siglas en inglés).
Más de 34.000 rohinyá también fueron lanzados al fuego, mientras que otros 114.000 fueron golpeados, dijo el informe de OIDA, titulado "Migración forzada de rohinyá: La experiencia no contada".
Unas 18.000 mujeres y niñas rohinyá fueron violadas por el Ejército y la Policía de Birmania y más de 115.000 casas rohinyá fueron incendiadas y otras 113.000 fueron objeto de vandalismo, agregó.
Según Amnistía Internacional, más de 750.000 refugiados rohinyá, en su mayoría niños y mujeres, huyeron de Birmania y cruzaron a la vecina Bangladés después de que las fuerzas de Birmania lanzaron una represión contra la comunidad minoritaria musulmana en agosto de 2017.
La ONU ha documentado violaciones masivas de pandillas, asesinatos, incluso de bebés y niños pequeños, golpizas brutales y desapariciones cometidas por las fuerzas estatales de Birmania. En un informe, los investigadores de la ONU dijeron que tales violaciones podrían haber constituido crímenes contra la humanidad.
*Juan Felipe Vélez contribuyó con la redacción de esta nota.