Sena Güler,Fatih Hafız Mehmet
01 de febrero de 2018•Actualizar: 01 de febrero de 2018
La Unión Arakan Rohinyá (ARU) y el Consejo Europeo Rohinyá (ERC) pidieron el miércoles a Birmania que renegocie el acuerdo de repatriación con Bangladés y permitan que los representantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y los rohinyá en los campamentos se conviertan en parte en el acuerdo.
En una declaración conjunta, ARU y ERC dijeron que el Gobierno de Birmania tenía que "abordar los problemas de seguridad, derechos humanos y ciudadanía que enfrenta la minoría étnica rohinyá antes de tomar cualquier medida para repatriar -a aquellos que están desplazados en campamentos en Bangladés- a sus hogares originales en estado de Rakáin".
Expresando su gran preocupación por la situación de seguridad en las aldeas rohinyá, el comunicado afirma que "los ataques y saqueos de las fuerzas armadas de Birmania y la milicia budista en Rakáin se han disparado en los últimos días".
El Gobierno de Birmania no ha demostrado que "realmente trabaja con la Comisión de Rakáin para la implementación de la recomendación de Kofi Annan", según el comunicado.
El pasado mes de octubre, el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien encabezó la Comisión Asesora del estado de Rakáin, recomendó acciones específicas para abordar el problema de los rohinyá, incluyendo la verificación de la ciudadanía, los derechos y la igualdad ante la ley y la documentación adecuada.
La ARU y el ERC exigieron al Gobierno que renegocie el acuerdo de repatriación con la participación del ACNUR y representantes de las personas desplazadas en los campamentos rohinyá en Bangladés.
Ambos grupos pidieron al Gobierno de Birmania que permita a los grupos internacionales de socorro y desarrollo ayudar a reconstruir las aldeas rohinyá que fueron arrasadas.
La declaración también insta al Gobierno a "iniciar un plan de reconstrucción y rehabilitación riguroso para las personas que regresan a Birmania, mucho antes de la repatriación, en coordinación con el ACNUR, los grupos de ayuda internacional y los representantes desplazados de la aldea rohinyá para el regreso a sus hogares/propiedades originales sin campamentos de tránsito, semipermanentes o permanentes".
El acuerdo bilateral entre Birmania y Bangladés, firmado el 23 de noviembre del año pasado, estipula condiciones casi imposibles para verificar la residencia de las personas, a quienes el acuerdo llama "personas desplazadas de Birmania", en lugar de usar su conocida identidad étnica rohinyá.
Grupos de derechos como Human Rights Watch (HRW), la Agencia de Refugiados de la ONU y Amnistía Internacional han expresado su preocupación por el acuerdo, diciendo que devolvería a los rohinyá a la crueldad en Birmania.
Amnistía calificó el plan de "alarmantemente prematuro", mientras que HRW pidió a ambos gobiernos que redacten nuevamente el acuerdo que involucra a ACNUR.
A principios de este mes, Bangladés y Birmania finalizaron un pacto sobre los arreglos físicos para la repatriación de los rohinyá y acordaron enviar 100.000 personas a Birmania en la primera fase.
*María Paula Triviño contribuyó con la redacción de esta nota.