Ahmet Gurhan Kartal
27 de septiembre de 2017•Actualizar: 28 de septiembre de 2017
De acuerdo con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, los progresos que ha demostrado Reino Unido en las negociaciones del brexit no han sido suficientes.
Después de reunirse con la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, Tusk se dirigió a la prensa y afirmó que “el cambio en la actitud de Reino Unido es una buena noticia”, refiriéndose a un discurso que pronunció May en Florencia la semana pasada.
Tusk comentó que este cambio demostraba que “la filosofía de quedarse con el pastel y comérselo está llegando a su fin, al menos eso espero”.
“Pero por supuesto, nadie me puede decir que el brexit es algo bueno porque… el brexit solo se trata de un control de daños”, agregó el presidente del Consejo Europeo.
“Discutiremos el futuro de nuestras relaciones con el Reino Unido en la medida en que exista el progreso suficiente”, dijo Tusk.
“Si me preguntan hoy, (si) los Estados miembros me preguntaran, les diría que aún no se ha logrado el progreso suficiente, pero se llegará a este”, añadió Tusk.
Durante su discurso en Florencia, May solicitó un periodo transicional de dos años después de que el brexit finalice, en el 2019.
En este periodo, según ella, intentarán aclarar las incertidumbres con respecto a varios temas fundamentales, como lo son las discusiones con respecto a los derechos de los ciudadanos después de que el proceso termine y de que se cumpla la llamada cuenta de divorcio.
La visita de Tusk a Londres coincidió con la cuarta ronda de negociaciones del brexit, que se está llevando a cabo en Bruselas, entre Bretaña y la Unión Europea, y que está siendo liderada por los jefes negociadores David Davis y Michel Barnier, respectivamente.
Davis, el secretario británico del brexit, advirtió a Bruselas que no podían haber “excusas” que obstaculicen el proceso.
En una rueda de prensa, Davis dijo que el Reino Unido pagaría una cuenta de divorcio en el brexit a cambio de una “sociedad profunda y especial” con el bloque.
Se espera que Bretaña se retire de la Unión Europea en marzo del 2019, después de que los resultados del referendo de junio del 2016 favorecieran la salida del país de la comunidad política.