Riyaz ul Khaliq
10 Junio 2019•Actualizar: 11 Junio 2019
Medios locales en Tailandia informaron este lunes que el ejército y la policía tailandesa arrestaron al menos a 21 inmigrantes irregulares provenientes de Birmania, en el sur del país. Uno de los capturados era un traficante de personas.
Según informó el diario The Nation, con sede en Bangkok, entre los inmigrantes se encontraba una persona enferma que no había recibido alimentos durante varios días.
La operación conjunta de las fuerzas tailandesas se llevó a cabo en un centro turístico en Tambon Patong, en el sur de Tailandia, de acuerdo con un informe de las autoridades.
Las autoridades arrestaron a Pongpipat Suwanraksa, un tailandés involucrado en el tráfico de migrantes.
Las investigaciones llevaron a las autoridades tailandesas a buscar en un bosque en la aldea Moo de la misma área donde encontraron 13 hombres más de Birmania y una mujer.
“Parecían cansados y tener hambre. Ninguno de ellos había comido en tres días y algunos habían enfermado como resultado de la falta de alimentos”, afirmaron las autoridades.
Tailandia ha estado recibiendo en su mayoría población desplazada de la etnia rohinyá, proveniente de Birmania. La comunidad rohinyá es víctima de la persecución dirigida por el Estado, por motivos religiosos.
Los rohinyá, que en su mayoría son musulmanes, cruzan a Tailandia para llegar a Malasia, donde tienen la intención de vivir en paz y administrar sus medios de vida.
Amnistía Internacional ha estimado que más de 750.000 refugiados rohinyá, en su mayoría mujeres y niños, huyeron de Birmania y cruzaron a Bangladés después de que las fuerzas de Birmania iniciaran una violenta represión contra la comunidad musulmana minoritaria en agosto de 2017. El número total de rohinyás perseguidos que viven en Bangladés es superior a 1,1 millones.
Desde el 25 de agosto de 2017, casi 24.000 musulmanes rohinyá han sido asesinados por las fuerzas estatales de Birmania, según un informe de la Agencia de Desarrollo Internacional de Ontario (OIDA).
Más de 34.000 rohinyas fueron lanzados al fuego, mientras que otros 114.000 fueron golpeados, constató el informe, titulado “Migración forzada de los rohinyá: La experiencia no contada”.
En el reporte se agregó que unas 18.000 mujeres y niñas rohinyá fueron violadas por el ejército y la policía de Birmania, más de 115.000 casas de rohinyás fueron incendiadas y otras 113.000 fueron objeto de vandalismo.
La ONU también ha documentado violaciones masivas de pandillas, asesinatos, incluso de bebés y niños pequeños, brutales golpizas y desapariciones cometidas por las fuerzas estatales de Birmania.
En un informe, los investigadores de la ONU afirmaron que tales violaciones podrían haber constituido crímenes de lesa humanidad e intento de genocidio.
*Camilo Hernández contribuyó con la redacción de esta nota.