Un nuevo reporte de Naciones Unidas informó este miércoles que los ataques emprendidos en los últimos meses contra los musulmanes rohinyá forman parte de una campaña concretada y bien organizada con el firme objetivo de expulsar a la minoría del país hacia Bangladés y bloquear cualquier posibilidad de un posible regreso.
“Los ataques brutales contra los Rohinyá en el estado de Rakáin han sido organizados, coordinados y sistemáticos, con la intención no sólo de expulsar al pueblo de Birmania, sino de evitar que vuelvan a sus hogares”, declaró el reporte de la ONU, después de realizar 65 entrevistas a individuos y grupos en Bangladés.
“Las violaciones a los derechos humanos cometidas contra la población rohinyá fueron llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad de Birmania concertadas frecuentemente con miembros armados budistas en Rakáin”, cita el documento.
“En algunos casos, antes y durante los ataques, se usaron megáfonos para decir: ‘ustedes no pertenecen aquí, diríjanse a Bangladés. Si no se van, prenderemos sus casas en fuego y los asesinaremos”.
El reporte también destaca una estrategia para “infundir un miedo y trauma profundo y generalizado de índole físico, emocional y psicológico” entre la minoría rohinyá.
El documento califica el operativo de las fuerzas de seguridad birmanas como “operaciones de eliminación”.
En vista de las graves preocupaciones por la seguridad de los cientos de miles rohinyá que permanecen en el estado de Rakáin ubicado al norte de Birmania, La ONU le hizo un llamado a las autoridades del país a “permitir de inmediato el ingreso de actores humanitarios y de derechos humanos a las áreas afectadas”.
El miembro de la misión de Birmania de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Thomas Hunecke, dijo en una rueda de prensa en Ginebra: “Hemos recibido información de fuentes confiables que después del 25 de agosto se han plantado minas antipersona en la frontera entre Birmania y Bangladés y que es muy probable que estas minas fueron plantadas para evitar que regrese el pueblo rohinyá”.
Observando que no se trata únicamente de una limpieza étnica, sino también religiosa, el miembro de la misión de Birmania de la OCHA, Karin Friedrich, reportó que habían mezquitas que fueron quemadas y que el sagrado Corán fue violentado.
“Un manual de limpieza étnica”
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, describió las operaciones del Gobierno de Birmania en Rakáin como “un ejemplo de manual de limpieza étnica”.
Desde el 25 de agosto, más de 507,000 rohinyás han cruzado la frontera desde el estado Rakaín, al occidente del país, hacia Bangladés, según la ONU. Los refugiados se escapan de una nueva operación de seguridad en la cual las fuerzas armadas y hordas civiles han asesinado hombres, mujeres y niños, saqueado hogares y quemado aldeas enteras. De acuerdo con el ministro de relaciones exteriores de Bangladés, cerca de 3,000 rohinyás han muerto en las operaciones.
Los rohinyá, descritos por la ONU como el grupo de personas más perseguidas del mundo, se enfrentan a crecientes temores de ser atacados después de que docenas fueran asesinados, víctimas de violencia comunitaria en el 2012.
Una operación llevada a cabo en octubre pasado en Mangdaw, donde los rohinyá comprometen la mayoría de la población, llevo a la redacción de un reporte sobre violación de derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad birmanas en la ONU, que indicó la existencia de crímenes en contra de la humanidad.
La ONU documentó violaciones masivas, asesinatos, palizas brutales y desapariciones. Representantes de la comunidad rohinyá dijeron que aproximadamente 400 personas han muerto en las operaciones.
*Daniela Mendoza contribuyó a la redacción de esta nota.
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