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Niños liberados de la prisión siria de Aktan relatan cómo el YPG los encarceló y los sometió a severas torturas

Un equipo de la Agencia Anadolu (AA) habló con niños que fueron encarcelados y severamente torturados por el YPG.

Enes Canlı y Ömer Koparan  | 28.01.2026 - Actualızacıón : 29.01.2026
Niños liberados de la prisión siria de Aktan relatan cómo el YPG los encarceló y los sometió a severas torturas Bakr Al Kasem - AA

RAQQAH, Siria

Niños liberados de la prisión de Aktan en Raqqa, ciudad liberada por el ejército sirio de la organización terrorista YPG, relatan cómo el grupo terrorista los encarceló y los sometió a severas torturas.

Un equipo de la Agencia Anadolu (AA) habló con niños que fueron encarcelados y severamente torturados por el YPG.

El sirio Musa Muhammed Hasan, de 17 años, cuenta que después de que uno de sus primos izara una bandera cerca de su casa en Raqqa y la compartiera en redes sociales, su hermano, primos y otros familiares adultos fueron secuestrados por las YPG el 3 de enero de 2026.

Hasan, al describir cómo militantes de las YPG allanaron sus casas por la noche y los secuestraron, dice que primero nos llevaron a la Prisión Occidental de Raqqa. Luego nos llevaron a la Prisión de Aktan. Allí estuve recluido en régimen de aislamiento durante diez días. Me torturaron severamente durante el interrogatorio. Me colgaron boca abajo de los brazos, me torturaron y me insultaron constantemente. Estaba prohibido rezar y realizar rituales religiosos".

Hasan afirma que lo "mantuvieron colgado en el aire con cadenas en los brazos", le esposaron las manos a la espalda durante horas, las ató a una puerta y lo sometieron a severas torturas, y relata que no les dieron comida ni agua durante días antes de su liberación y que les cortaron la electricidad.

“Últimamente nos daban hummus, pero nada de pan. Solo oíamos explosiones. El jueves por la noche, estábamos llamando a las puertas, y a las 2:00 a. m., alguien llamó a la nuestra. No sabíamos quién era. Pensábamos que venían a matarnos. Me preguntaron quién era yo y se lo dije. Me preguntaron cuál era mi delito y les dije que ondeaba la bandera. Dijeron: «Salvamos este lugar». No puedo describir mi alegría”.

Hasan indica que los soldados sirios trabajaron durante unas dos horas para despejar las minas de la zona y luego separaron a los menores de los demás y los colocaron en otra sección de la prisión, y señala que, después de que los soldados sirios los interrogaran y completaran los procedimientos, fueron liberados y regresaron a casa.

Recalca que el YPG lo acusaron de "izar banderas, difundir propaganda en redes sociales y realizar manifestaciones no autorizadas".

“Me vistieron con los uniformes naranjas de prisión que usan los prisioneros del ISIS. Dijeron que me llevaban a Hasakah. Me iluminaron la cara con un foco y me grabaron. Tienes que decir lo que quieren que digas; no puedes contar tu propia historia. Si no hablas como quieren, te espera la tortura”.

Hasan enfatiza que el YPG infligió severas torturas en el interior, diciendo que “Primero, te golpeaban en tus partes íntimas. Te golpeaban tan fuerte que confiesas cosas que no hiciste. Luego te metían en una celda. Una celda es solo una manta y un inodoro. Incluso teníamos que rezar de cara al inodoro”.

Añade que el YPG habían oprimido a la población de Raqqa, que ocupaban desde 2017, y expresó su indescriptible alegría al reunirse con su familia tras la liberación de la región por parte del ejército sirio.

Su hermano, Leys (16), también fue detenido por las YPG y llevado a la prisión de Aktan. Leys relata que él y su hermano estuvieron recluidos en régimen de aislamiento durante días, golpeados y torturados. Fue sometido a "insultos y malos tratos" por militantes del YPG en prisión y él y su hermano se comunicaban golpeando la pared y llamándose en régimen de aislamiento.

"Nunca olvidaré el día que me liberaron. Éramos tan felices, como pájaros liberados en el cielo. Cuando me reuní con mi familia, sentí que el mundo era mío".

Leys explica que desconocían su destino tras caer en manos de las YPG, diciendo "quizás los retengan 5 o 10 años, todo el tiempo que quieran".

Por su parte, el primo de Musa y Leys, Khalid Muhammad Mustafa, de 19 años, declara que sus familiares, primos y muchos otros fueron detenidos por las YPG porque izó una bandera en un parque cerca de su casa y la compartió en redes sociales.

Mustafa, quien se escondía en Azaz en ese momento, dijo que "estaba en Azaz después de enterarme de que el ejército sirio había liberado Raqqa. No pude dormir esa noche de la impaciencia por llegar a Raqqa".

*Traducido por Daniel Gallego.

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