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Militares colombianos afectados por la guerra tienen la posibilidad de una nueva 'visión' del mundo

Mediante el ‘Programa de donación de prótesis oculares para la fuerza pública’ los militares que han perdido sus ojos en medio de sus funciones pueden obtener prótesis de forma gratuita para así avanzar en su rehabilitación y retomar su vida.

Gustavo A. Delvasto D.   | 10.09.2021
Militares colombianos afectados por la guerra tienen la posibilidad de una nueva 'visión' del mundo El cabo del Ejército de Colombia Fabián López Suárez participa en el proceso de elaboración de una prótesis ocular, auspiciado por la coordinadora del ‘Programa de donación de prótesis oculares para la fuerza pública’, capitana Imelda Uribe, y el optómetra Héctor González, en el centro Prótesis Manizales, en Bogotá, Colombia, el 7 de septiembre de 2021. (Gustavo A. Delvasto D. – Agencia Anadolu)

BOGOTÁ, Colombia

El cabo Fabián López Suárez del Ejército de Colombia no sabía que ese día, hace algo más de un año, su visión de mundo cambiaría, literalmente, cuando en medio de una operación para capturar a un líder de grupos ilegales en las intrincadas selvas del sur del país, recibió un tiro de escopeta directo a la cabeza.

Su vida se transformó ya que perdió parte de su cráneo, la sensibilidad y el movimiento en algunas partes de su cuerpo, además del ojo, hecho que le amplió la forma de ver la vida. Paradójicamente, se volvió más optimista. 

“Antes era amargado y casi no reía, veía todo como oscuro”, reconoce López a la Agencia Anadolu, mientras espera iniciar el proceso de creación de una prótesis para su ojo derecho en el centro Prótesis Manizales, en Bogotá. 

El proceso de creación de la prótesis dura cerca de tres horas, en las que se le mide la cavidad ocular, se toma la impresión, se moldea y se hace la caracterización.

Con estas prótesis el cabo López logró un nuevo semblante, mayor aceptación, y de seguro una mejor autoestima, aunque su proceso de recuperación sigue, en medio de más cirugías para terminar de reconstruir su cabeza.

La labor de ayuda a los militares afectados físicamente por la guerra es coordinada por la capitana de la reserva del Ejército colombiano Imelda Uribe, quien dirige el ‘Programa de donación de prótesis oculares para la fuerza pública’, apoyada por el Ejército colombiano y desarrollada con empatía y pasión por el optómetra Héctor González. Uribe y González, no solo son poseedores de un gran corazón, también están llenos de historias por contar similares a las del cabo López, de personas llevadas al extremo al enfrentar la pérdida de sus ojos, pero devueltos a la esperanza de poderse ver al espejo y "cara a cara" con otras personas.

“El programa de donación de prótesis oculares para la fuerza pública busca que se pueda rehabilitar a este personal en el menor tiempo posible”, de forma gratuita, asegura la capitana Uribe, en una labor que inició hace siete años y que ha rehabilitado a siete miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia. Afirma que espera continuar su labor a través de la difusión en medios de comunicación de las posibilidades que existen para los afectados por el conflicto armado. 

“Son muy poquitas personas las rehabilitadas sabiendo que es grande el beneficio que se puede brindar. Por eso necesitamos que este voz a voz se multiplique”, asegura.

Para esto el Ejército invitó a algunos medios de comunicación, incluida la Agencia Anadolu, para que pudieran presenciar el proceso de elaboración de la prótesis del cabo López. Los resultados son evidentes, no solo físicos sino emocionales, para un hombre que encontró un nuevo impulso de vivir.

El doctor González, con 32 años de experiencia ocular y en prótesis, cuenta algunas de sus experiencias con militares, exguerrilleros y exparamilitares, que califica de dramáticas. “Perder un ojo es algo parecido a la muerte de un ser querido. Es una mutilación terrible. Tuve un paciente que se me suicidó a pesar de que hice la prótesis. No aguantó (…) Los ojos son la ventana del alma”.

El especialista del centro Prótesis Manizales dice que “a diferencia de otros establecimientos nosotros las hacemos (prótesis) con mucho cariño, porque conocemos...”. Son prótesis personalizadas con un realismo “impresionante”, “tecnología de punta”, y los pacientes pasan “desapercibidos” en la comunidad.

Afirma que “ama” a sus pacientes y que la labor social le hace feliz. “La verdad yo no necesito trabajar (…) como dice Vicente Fernández: ‘Si siguen aplaudiendo yo sigo cantando’. Si a mí me siguen buscando, yo sigo atendiendo”.

Héctor González solo tiene palabras de agradecimiento para la labor de las fuerzas militares que siguen enfrentando un conflicto que se reactiva cada cierto tiempo con nuevos rostros y formas de crueldad. “Gracias por darnos la libertad”, asegura, y a los que “están lesionados decirles que esto continúa, no es solamente físico. Mientras nuestro cerebro funcione somos capaces de muchas cosas. Paciencia y amor por este país”.

La capitana Uribe no pierde la oportunidad para invitar a todos los militares, policías y personas que se sientan afectadas y tengan necesidades de estas prótesis. “Somos su mano amiga”, dice, y con “todo cariño y amor” se les asistirá de forma gratuita para la labor social que apenas inicia. El trabajo de la capitana de la reserva puede cambiar no solo la forma en la que estas personas ven el mundo, sino en la que se ven a sí mismos. 

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